Con algunos cuidados, los ramos de novia y otros elementos nupciales pueden conservarse. Pero, digan lo que digan, el vestido de novia y el traje simplemente quedarán arrumbados. No dejes que la odisea de perderte entre tantos cortes y estilos, visitar boutiques, asistir a las pruebas o comparar los diferentes precios de los vestidos de novia, te detenga. Los estilismos nupciales merecen mejor suerte que el olvido, así que… ¡a darse un chapuzón en estas seis irresistibles razones para hacer un trash the dress en el agua!

1. Originales fotografías empapadas

La creatividad fotográfica no tiene límites y uno de los escenarios más enigmáticos es el agua. Gracias a la falta de gravedad, las imágenes de vestidos de novia y trajes de novio adquieren matices excepcionales. Si bien la escenografía enmarca en gran medida el contexto, el efecto visual engloba otros aspectos que dotarán de gran dinamismo a las instantáneas. Entre ello, el juego del cabello, la ropa, el vaivén de las olas, las cascadas, las capturas en movimiento, las ráfagas de viento, la expresividad de los recién casados y otras posibles interacciones naturales.

2. ¡Adiós nervios!

Ya superados los nervios de la boda y los preparativos y con los recuerdos de mesa para boda en las casas de sus invitados, la idea es que días posteriores al evento se relajen en pareja. Nada como una sesión íntima en la que, con toda la adrenalina, se atrevan a ser ustedes mismos sin miedo a estropear su ropa, peinado y maquillaje. ¡Qué más da! Ya están casados y más unidos que nunca, ¿no?

3. Escenarios con gran riqueza natural

Cualquier lugar hacia donde volteen puede convertirse en un escenario potencial. México es un país con un inagotable patrimonio natural. Desde fuentes y albercas, hasta playas, cenotes, grutas, cuevas, lagunas, pantanos, aguas termales, pozas, ríos, cascadas, estanques… ¡No hay límites! Hay jardines, centros recreativos o clubes deportivos que disponen de espacios acuáticos artificiales en donde pueden llevarse a cabo sesiones más sencillas. O bien, en el ínter de la boda y la luna de miel pueden planear una visita exprés a un Pueblo Mágico. Con tantos que hay en todo el país, no les será nada complicado.

4. Expriman su boda destino

Si se casan en un punto con emblemáticos paisajes naturales, ¡hay que explotarlos! Los trash the dress en el mar son de los más recurridos y pueden realizarse bajo el agua o en la superficie. Y si no se animan con el de novia, con un vestido para fiesta en la playa pueden hacer maravillas. Flotando, nadar, bucear, besarse bajo el agua, esquivar las olas, cargarse el uno al otro, jugar a salpicarse... ¡Qué divertido!

Hay que echar un ojo al lugar donde se acoge la celebración, porque no todo es playa y hay parajes espectaculares. Por ejemplo, entre las abruptas montañas, densas selvas y extensos cañaverales de la sierra chiapaneca, se encuentran las caídas del río San Vicente. El principal salto de agua de las cascadas El Chiflón se llama Velo de Novia y está a 120 metros de altura. Abajo se forman preciosas pozas de color turquesa que crean el ambiente idóneo. Y si les van las alturas, el estanque natural que brota frente a las cascadas petrificadas en Hierve el Agua, Oaxaca, los dejará maravillados.

5. Sesiones al extremo

¿Y si al agua le agregamos un poco de acción? A soltarse los peinados con trenzas y a remojar los vestidos de novia modernos lanzándose por un tobogán, de una quebrada sujetados de la mano, paseando en un kayak "just married” o qué tal un rafting nupcial en el río Filobobos con una escala previa en la Cascada del Encanto. ¡Qué emoción!

6. Comiencen con el pie derecho su luna de miel

A estas alturas, los pasteles de boda ya fueron, la luna de miel está en puerta y otro capítulo está por iniciar. Despídanse de los “hubiera”, pongan a remojo sus pensamientos de amor y disfruten su unión sin presiones ni apariencias con una espontánea sesión trash the dress en el agua. Hay opciones para todos los gustos, ¿con cuál convencerías a tu pareja?