Karen Cortés

Cordialidad, amistad, cariño… u obligación. No todo en la organización es elegir flores de boda y probar deliciosos menús: las relaciones con los jefes y compañeros de trabajo son parte de la vida cotidiana y, por lo tanto, un aspecto que los novios deben coordinar en sus futuras nupcias. Invitar a compañeros y jefes a esta importante celebración puede tener distintos efectos, tanto previamente como después del evento. Antes de mandar a hacer las invitaciones de boda, asegúrense de saber quiénes en su trabajo recibirán una y quién no. De esta manera, también podrán calcular cuántos recuerdos para boda necesitarán. Les damos algunos consejos para dar este importante paso.

¿Invitar... o no invitar?

Cinema & Graphics

Tengan en cuenta que invitar a alguien a su boda es abrir una puerta a su nueva etapa. Todo en su boda muestra detalles de ustedes que tal vez solo quieren compartir con sus seres queridos: desde los textos para invitaciones de boda hasta sus fotografías, su boda es su mundo.

Antes que nada, deben recordar que la boda es sobre ustedes y su felicidad, por este motivo deben invitar únicamente a sus seres queridos y a las personas con quienes se sienten cómodos (o cómodas) y tranquilos. Dicho esto, es cierto que la convivencia con jefes y compañeros de trabajo suele ser regular y, en la mayoría de los casos, diaria, por lo que es difícil que la organización de una boda pase desapercibida. Tarde o temprano, las imágenes de pasteles de boda en sus computadoras o las citas para ver locaciones empezarán a llamar la atención.

Ricardo Torres Fotografía

Lo recomendable es que inviten sólo a las personas con las que tengan una relación más estrecha y habitual. Por ejemplo, si tienen más de un superior, no hace falta invitarlos a todos: con invitar a los jefes inmediatos basta. Si trabajan junto con muchas personas, sólo las más cercanas o pertenecientes a su área pueden ser invitados potenciales.

Por supuesto, también depende de la relación personal que tengan con sus jefes y compañeros: no es necesario que inviten a todo aquel que los salude en las mañanas, pero, si tienen una relación cordial o incluso amigable con sus compañeros y jefes, será más sencillo saber a quiénes invitar. Lo que nos lleva al siguiente paso…

¿A quiénes invitamos?

HM Fotografía

Si su trabajo es como The Office, será muy difícil dejar fuera de la lista a alguien (especialmente a su Michael Scott). Invitar a los compañeros y jefes sólo a la ceremonia o la recepción también puede ser problemático, ya que pueden sentirse excluidos del evento completo. La palabra clave aquí es: diplomacia. No deben permitir que nadie los presione para hacer invitaciones con las que no se sientan plenamente cómodos. Pero, si es necesario hacer una invitación por cortesía, piensen que esto puede ayudarles a mejorar su buena relación con los compañeros del trabajo, o a conservar las que ya tienen. Además, una rebanada de pastel de fondat para boda puede hacer feliz a cualquiera, y su boda sin duda contagiará amor y emoción.

¿Cómo los invitamos?

Si no todos los compañeros y jefes estarán invitados, es preciso ser discretos con las invitaciones. No es necesario crear un ambiente de secretismo alrededor de su boda: basta con manejar el tema con sensibilidad y reserva, y tal vez aclarar que no les es posible invitar a todos en el trabajo.

Invitar a sus jefes puede ser un paso nuevo, pues implica atravesar las relaciones laborales. Pero no se preocupen: con amabilidad y tranquilidad su invitación será más que bien recibida. Lo más apropiado es entregar personalmente sus invitaciones de boda elegantes y proporcionar datos sobre la locación, el menú y la vestimenta.

¿Qué hacemos con los no invitados?

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No invitar a todos sus compañeros y superiores no tiene por qué ser un problema: hay muchas opciones para compensar a los que se perderán este gran momento. Por supuesto, no deben sentirse obligados a hacerlo, pero es un buen paso si quieren ser diplomáticos y conmemorar este evento con todas las personas que trabajan junto a ustedes. Pueden organizar una taquiza o una comida casual especialmente para invitar a sus jefes y compañeros. Pueden hacerla después de la luna de miel o esperar a estar mejor instalados en su hogar. O, si celebrarán su boda civil separada de la religiosa, repartan invitaciones para boda civil en su trabajo y así formarán parte de la ocasión.

Kobá

También pueden comprar regalitos o mandar a hacer recuerdos para boda sencillos y llevarlos a su trabajo. Ofrecer una canasta con dulces o bocadillos para compartir con todos también será un gesto bien recibido. Lo importante es compartir esta ocasión con algo simbólico.

Si necesitan consejos para combinar la organización de su boda con su trabajo, revisen los artículos de Bodas.com.mx: encontrarán todo lo que necesitan. Aprovechen para buscar pensamientos para invitaciones de boda: el tiempo vuela y la inspiración nunca falta cuando se leen pensamientos de amor. No olviden que para disfrutar de su boda, es importante estar rodeados de personas que se sientan entusiasmadas por su felicidad: esta es la mejor manera de empezar su nueva vida.