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Cada religión es una forma de ver el mundo. Todas tienen sus propios símbolos y sus propios rituales, en los que se destacan los rasgos más importantes de sus creencias. Es por ello que, aunque las bodas cristianas tengan mucho en común con las bodas católicas, y aunque ambas sean muy bellas, debemos recordar que no son iguales y que en sus pequeñas diferencias residen significados muy distintos.

Lo primero y lo más importante es recordar que una boda cristiana se celebra ante el Señor Jesucristo. Es Jesucristo quien unirá a la pareja en un solo ente y es bajo sus mandatos y los de Dios que ellos vivirán juntos. Así mismo, es Jesucristo el invitado principal a esta celebración y se le debe honrar. No debemos perder de vista que hay varias doctrinas distintas al interior de la iglesia cristiana, pero este es el punto que las une a todas. De estas doctrinas, la más conocida es la iglesia cristiana evangelista, y es la que abordamos en este artículo.


Boda de Roberto & Brenda


Al organizar una boda cristiana, lo principal es que la pareja encuentre a su pastor, ya que es él quien conducirá la ceremonia y efectuará la unión. Los novios deben tener mucha comunicación y confianza con el pastor, deben tomar en cuenta sus consejos y permitirle decidir sobre el orden del ritual. Cada iglesia tiene su propia manera de oficiar el matrimonio, por lo que los novios deberán informarse sobre lo que la iglesia que eligieron acostumbra hacer.

Para casarse bajo el cobijo de la fe cristiana es requisito estar bautizado. También es preferible que los novios pertenezcan a una iglesia, y en caso de que no pertenezcan a la misma, deben presentar una carta pastoral en la iglesia que hayan seleccionado para casarse.

En caso de que uno de los miembros pertenezca a una fe distinta, es necesario que sienta interés genuino por las costumbres y creencias de la iglesia cristiana, especialmente por las referentes al matrimonio, y que se comprometa a respetarlas y a apreciarlas.


Daniel Miranda


También es un requisito presentarse a las charlas prematrimoniales que su pastor y su iglesia les impartirán para informarlos sobre sus obligaciones como esposos, sus derechos y la importancia en general de la nueva vida que emprenden. En algunas iglesias también es requisito que se haya efectuado previamente a la boda religiosa la boda civil.

En las nupcias cristianas es de gran importancia la procesión inicial: el principio está ambientado por música, que es un elemento muy importante en toda la celebración y que puede ser cristiana, romántica o clásica, dependiendo de lo que la iglesia seleccionada y el pastor crean conveniente. Aunque hay distintas maneras de acomodar a los integrantes de esta procesión, lo común es que entren primero las damas, solas o acompañadas de los padrinos, después el novio con su mamá, luego el papá del novio con la mamá de la novia y enseguida los niños, encabezados por el niño con la Biblia, quien es muy importante porque la Biblia será el manual de vida de la nueva pareja; le seguirán el niño con los anillos y la niña con los pétalos, quien prepara el camino para el gran momento en el que, por fin, inmediatamente después, entrarán la novia y su papá, que es quien la entrega.



La ceremonia cristiana comienza con una alabanza y un tiempo para la adoración de Dios. Lo siguiente es el mensaje del pastor y después vienen los votos, que puede darlos el pastor o estar escritos por la pareja, según elijan ellos. Enseguida los novios intercambian sus anillos. Y entonces se procede a una parte muy importante: que es la ceremonia de las velas. Al principio de la ceremonia se coloca una vela grande en el centro del altar y una pequeña al lado de cada novio. Después de que los novios han intercambiado anillos, el padre de la novia y la madre del novio encienden las velas de sus hijos y ellos prenden con sus llamas la vela más grande, que representa a Cristo y la luz que le dará a su unión. Es preferible que no haya más luces encendidas en este momento. Después de prender la vela grande, los novios apagan sus velas pequeñas, de manera que consienten ser sólo uno con Cristo.


Paulo May Fotografía


La última parte de la ceremonia es la bendición a los esposos. Hay varias maneras de darla: los esposos pueden estar arrodillados o de pie, igual que el pastor, en quien reside esta decisión. Luego de esto se le pide a la pareja que se gire y se realiza la presentación de la nueva familia, la cual queda coronada por un beso de los ahora esposos. Para la salida, la procesión sigue el orden en el que entraron, de manera que los últimos son los novios, a quienes ya esperan afuera todos los demás invitados.



Ya que en la recepción también estará presente el Cristo, debe cuidarse que las bebidas que se sirvan no contengan alcohol. Así mismo, los excesos de otro tipos no están concedidos. Lo más apropiado es que se ambiente la fiesta con música cristiana. Se puede contratar cualquier banda o cualquier tipo de espectáculo o animador, pero estos deben evitar las vestimentas demasiado provocativas y no deben hacer bromas que hagan sentir incómodos a los invitados. Tampoco se lanza ramo, ya que podría interpretarse como recurrir a la suerte para encontrar esposo y no a Dios.

La ceremonia cristiana es muy tradicional, cálida y familiar, y existen muchas opciones para realizarla, por lo que los novios deben comprender el significado especial que le da cada iglesia a su ritual y cómo cambian así las partes de la celebración. Para la fiesta también hay muchas opciones: los novios pueden encontrar una gran variedad de ambientaciones que vuelvan a la recepción un evento divertido e íntimo.


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