José Luis PhotographerJosé Luis Photographer

Las supersticiones siempre mantienen viva la curiosidad de las personas, crean o no en ellas. Y seguro que como parte de las tradiciones populares han escuchado algunas de las que giran en torno a las bodas, como que el prometido no puede ver el vestido de novia antes de la boda o que la soltera que atrape el ramo de novia tendrá buena suerte en el amor. Si bien es cierto que el secreto de un buen matrimonio depende más de la confianza, el respeto y hasta los pensamientos de amor que se dediquen en el día a día que de creencias irracionales, no está de más conocerlas. Aunque sea por sabiduría popular.      

1. No ver a la novia antes de la boda

Woller Photo ArtWoller Photo Art

Cuando las bodas se arreglaban por conveniencia económica entre familias, era común la advertencia de que los novios no podían verse antes de contraer matrimonio para evitar arrepentimientos. De ahí que el día de hoy se continúe con esa tradición, pero con la variante de que, si el novio ve a la prometida ese mismo día antes de la ceremonia o incluso llega a ver días anteriores el vestido de novia corte princesa que usará, traerá mala suerte en su nueva etapa. 

2. Algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul

César Márquez FotógrafoCésar Márquez Fotógrafo

En esta tradición de origen irlandés, estos cuatro elementos tienen su significado por separado. Lo que recomiendan las personas que creen en esta superstición es que la novia incorpore en su estilismo algo usado para representar su vida antes de casada. Puede ser un broche antiguo, el vestido de novia de encaje de su mamá o unos aretes de la abuela.

Lo nuevo representa la vida que formarán en pareja y, generalmente, es lo más fácil de cumplir, ya que seguramente la novia llevará más de una pieza nueva en su look. El objeto prestado es para atraer la buena suerte, por lo que se sugiere que quien lo preste sea una pareja que sea un ejemplo a seguir o un familiar al que le tengan mucho cariño. ¿Qué les parecería que fuera el velo de la novia, la liga, un pañuelo o el lazo, si es que tendrán una ceremonia católica?

Por último, el algo azul simboliza la fidelidad y lealtad en la pareja, así que puede incluirse en el outfit de cualquiera de los novios. Para ellas, podría ser una joya, las flores del ramo de novia artificial, las zapatillas o las piedras del tocado; para él, el mismo traje, el moño, el boutonniere o las mancuernillas pueden pintarse de azul.  

3. No llevar perlas el día de la boda

Juan Carlos SainzJuan Carlos Sainz

Pese a su elegancia, belleza y que son un lindo adorno para el tocado de los peinados medio recogidos, se ha corrido la historia de que llevar perlas el día de su enlace nupcial les traerá desdicha en su matrimonio. Esto debido a que se tiene la creencia de que son las lágrimas de los ángeles y simbolizan el llanto que la prometida derramará en su matrimonio.

4. Tomar a la novia en brazos para entrar al hogar

Sebastian & SophiaBoda de Sebastian & Sophia

La tradición de cargar a la novia en brazos para entrar a casa por primera vez después de la boda tiene su origen en la antigua Roma. Se creía que los malos espíritus se apoderaban de los umbrales o de las entradas de las casas. Por la felicidad que sentían, las novias eran vulnerables y atraían a esos seres malignos, que buscaban dañarlas a través de las plantas de los pies. Hoy en día es uno de los rituales más románticos, por lo que se sigue practicando incluso sin saber su significado.

5. En martes, ni te cases ni te embarques

Victor Valdes PhotographerVictor Valdes Photographer

El martes es considerado un día de mal agüero para emprender algo importante. Este refrán tiene algunas variantes al final, como “ni vayas a ninguna parte”, “ni de tu familia te apartes”. Pero, ¿por qué? En la civilización romana, este día estaba consagrado a Marte, el dios de la guerra en la mitología latina.

6. Tirar arroz a los recién casados

Alonso Fernández FotografíaAlonso Fernández Fotografía

Bañar a la pareja de fertilidad, abundancia y fortuna es lo que simboliza esta superstición que se sigue practicando al terminar la ceremonia nupcial. Se dice que empezó en Oriente, desde donde se ha extendido a todo el mundo. De un tiempo para acá, se tomado conciencia sobre la crisis alimentaria y se ha empezado a sustituir el arroz por confeti, pétalos de rosa o burbujas de jabón. Muchos recintos también lo prohíben por mantener limpia la vía pública, ante lo cual han ganado adeptos las campanitas, las maracas y otras muestras de afecto menos "arrojadizas".

7. Lluvia el día de la boda

Se dice que si llueve en ese día, el agua hace la función del arroz, aunque claro, con el factor sorpresa y poco previsible. Así que, si cae una pequeña llovizna, lejos de pensar en el peinado para boda de noche, enfóquense en que están recibiendo una carga de buena suerte. Mejor, equípense con paraguas, carpas y tantos planes B como ustedes y sus proveedores de boda puedan considerar.

8. Latas en el auto

Olga Carrillo FotografíaOlga Carrillo Fotografía

Aunque ya son menos comunes, todavía hay novios que sujetan latas a la defensa trasera del auto de boda. Tradicionalmente, se utilizaban como ritual para ahuyentar con alegría a los malos espíritus cuando estos se despedían de los invitados y se disponían a comenzar su nueva vida de casados. Hoy, muchas parejas las emplean como parte de una decoración vintage que, por supuesto, no pasará desapercibida para el fotógrafo.

9. Que una pareja estable coloque el lazo

Si tendrán una boda católica, no es requisito que los padrinos de lazo estén casados, pero lo más recomendable es que elijan a una pareja estable, con una relación firme, respetuosa y llena de amor. Se supone que así ellos podrán traspasarles la misma suerte para su matrimonio.

Como se mencionó, solo son supersticiones; cada quien sabe si creerlas y llevarlas a la práctica o no. De lo que sí deben estar seguros es que tener un matrimonio feliz es una ecuación más compleja, producto de muchos factores. Por ejemplo, la pasión de seguir conquistándose cada día, la confianza mutua y la perseverancia para mantener intacta la ilusión que los llevó a ponerse el anillo de compromiso. Cumplido esto, platiquen sobre qué supersticiones les parecen más divertidas. Y si les preocupa que el peinado recogido se les salpique de arroz, cabello al viento ¡y listo!