Boda de Steve & Gabriela

La emoción de encontrar el vestido de novia perfecto, los ensayos para un primer baile mágico, el cansancio de aprender cómo hacer recuerdos para boda... Entre todas estas emociones, es difícil imaginar que, después de la boda, la pareja pueda pasar por un periodo de depresión. Si el ramo de novia no es lo único que se marchita después de la boda y sienten que el ánimo decae, aprendan a identificar los síntomas de la depresión posboda y descubran cómo vencerlos.

¿Qué es la depresión posboda?

La depresión posboda es una crisis que se experimenta después del día B. Puede aparecer un día, una semana, un mes o incluso un par de años después de la boda. Aunque, estadísticamente, las mujeres son más susceptibles a estas sensaciones negativas, el postwedding blues puede afectar también a los hombres. A veces llega por las expectativas, realistas o no, que cada uno se crea de la vida en matrimonio.

Los sentimientos son diferentes para cada persona, por lo que la depresión no siempre es evidente, ya que las personas deprimidas no siempre lucen tristes. Puede durar mucho o poco tiempo y, especialmente si se reprime, puede manifestarse por medio de malestares físicos. Como se trata de una experiencia muy personal, es necesario que la pareja preste mucha atención a los hábitos del otro para conocer su estado emocional. Estos son sus principales síntomas.

1. Sensación de soledad

Cineluk Wedding Photo

Sensación de abandono, de angustia, de desconexión de la pareja y ensimismamiento son solo algunos síntomas que acompañan al sentimiento de soledad de la depresión posnupcial. Puede ser especialmente fuerte para las personas que extrañan algunos aspectos de la soltería: quizás eran muy apegados a sus familias o amigos, no encuentran un espacio propio en su propio hogar o extrañan su independencia.

Es importante que la pareja respete los sentimientos del otro y aliente la comunicación: sentirse deprimidos o deprimidas no debe causarles culpa ni vergüenza. Una de las mejores partes del matrimonio es que su unión les permita acompañarse de maneras íntimas y cada vez más estrechas. Llevar un diario de pensamientos de amor cortos les permitirá encontrar formas nuevas de comunicarse y acercarse al otro.

2. Tristeza y melancolía

Cin San Photography

La boda es un proyecto muy importante al que se le suelen dedicar meses de preparación. Es una fecha muy significativa, pero la boda no es una meta final, sino la conmemoración simbólica del inicio de una nueva etapa. Cuando la boda se convierte en el principal proyecto de una pareja o de una persona, habrá un sentimiento de vacío después de concretarla. ¿Cómo detectarlo? La tristeza y la melancolía suelen acarrear desórdenes del sueño y del apetito.

Pueden experimentar incomodidad por ya no ser el centro de atención o sentir que les falta propósito como pareja. Es común añorar el día de la boda, ya sea para volver a vivir los mejores momentos o para lamentarse por los errores que creen que cometieron. La depresión hace que los recuerdos exageren lo bueno y lo malo. Quizás crean que nunca se habían visto tan bien como el día de su boda o, por al contrario, que el peinado para boda podría haber estado más acertado. 

Si están por casarse, pueden buscar métodos de relajación para aprender a disfrutar de su gran día plenamente y experimentando al máximo cada instante. Si su boda ya ha pasado, es necesario iniciar nuevos proyectos como pareja, encontrar nuevos pasatiempos y recordar el significado de la boda. Su celebración fue solo el comienzo de una historia llena de aventuras compartidas que están esperando a ser vividas. El lazo, el intercambio de anillos y partir el pastel de fondant para boda fueron solo rituales que representaban un futuro lleno de amor y unión. Juntos y separados, hagan nuevos propósitos y cultiven nuevos intereses después de su boda.

3. Apatía y falta de concentración

Boda de Ara & Pao

Las actividades diarias parecen muy largas y tediosas, nada les emociona, las cosas que les gustaban ya no les causan alegría... Cuando empiezan a sentir que no quieren hacer nada o, simplemente, no pueden concentrarse en ninguna actividad, se encienden los focos de alerta.

Es difícil retomar la rutina cotidiana, especialmente si si sus expectativas sobre la vida en pareja o sobre el matrimonio eran muy altas y, por lo tanto, poco realistas. También es posible que extrañen la emoción de los preparativos, la dedicación a un proyecto. Estas sensaciones pueden conducir, poco a poco, al aburrimiento y a la frustración.

Antes de la boda, es preciso que la pareja distribuya y planee la organización del hogar, desde los gastos hasta la limpieza, para que puedan crear, poco a poco, una estabilidad en su nueva vida. Para vencer la apatía y el desinterés, nada mejor que explorar cosas nuevas juntos: nuevos lugares, nuevos hobbies, nuevas metas. Renovarse constantemente y llenar su rutina de significado los alejará de la monotonía.

La boda es muy importante, pero también lo es cuidar de uno mismo y de la pareja. Aunque la búsqueda de flores para boda y de la iluminación perfecta exija mucha energía, encuentren momentos para consentirse, para despejarse y para relajarse juntos. Aprovechen la organización de su enlace para conocerse mejor a sí mismos y para divertirse juntos.

4. Pensamientos negativos

Armando Aragón Photographer

Reproches a sí mismos, inconformidad constante, falta de confianza en su propio criterio... Los pensamientos negativos pueden ser muy sutiles y, especialmente, durante la depresión, las personas suelen tener una idea triste tras otra sin darse cuenta. Estos pensamientos generan angustia, baja autoestima y ansiedad.

Hay personas que, de pronto, no se sienten listas para afrontar el matrimonio. Ahora son "señor" o "señora", hay cosas de su pareja que no conocían o que creyeron que podrían cambiar, se sienten estancados en un cúmulo de emociones que no pueden expresar. Después de todo, los recién casados deberían ser felices, ¿no?

Es necesario que la pareja establezca una comunicación libre de juicios para que puedan expresar sus ideas y combatir juntos los pensamientos negativos. Durante los primeros meses de matrimonio, suelen darse las primeras peleas de esta nueva etapa. Y, aunque esto es completamente normal, es necesario que fortalezcan su inteligencia emocional, aprendiendo a tratar y superar sus diferencias.

Cada uno debe trabajar en sí mismo, pero apoyarse mutuamente es la clave para un matrimonio positivo. Parte de la inteligencia emocional consiste en reconocer los pensamientos negativos cuando surgen y eliminarlos. Una persona optimista es capaz de reconocer las dificultades que se le presentan sin instalarse en la incertidumbre y el escepticismo.

Sin miedo a pedir ayuda

También es importante admitir plenamente los sentimientos: negar la depresión solo les impedirá trabajar para superarla juntos. Recuerden que un matrimonio no está hecho de obligaciones, sino de realidades: nadie "debe" ser feliz, cada persona y cada pareja necesita cosas diferentes para vivir armónicamente.

Es muy importante que, si pasan por un periodo de depresión posboda, visiten a un profesional: la terapia les ayudará a comunicarse y a tener nuevas perspectivas. La depresión posboda aqueja a muchas personas y a muchas parejas, pero trabajando juntos, podrán superar los momentos más difíciles.

Si quieren un proyecto para empezar juntos, hagan una caja de bodas: metan los muñecos para pastel de boda, los recuerditos, el libro de firmas, las invitaciones de boda... ¡Todo lo que les traiga buenos recuerdos! Guarden bien su cápsula y ábranla juntos en fechas especiales o cuando quieran recordar la magia de su día B. ¡Pero sin dejarse invadir por la nostalgia!