Pammy Prado Fotografía

Las arras de la boda son trece monedas, una por cada mes del año y la número trece como un acto de generosidad a los más necesitados, de oro o plata, aunque puede ser de cualquier otro metal, todas del mismo tamaño y se entregan durante la ceremonia religiosa, después del intercambio de anillos.

Representan la promesa de compartir y cuidar los bienes futuros, y también la representación de que será el hombre quien se va a encargar de trabajar y aportar el sustento al hogar que están formando.

Esta tradición proviene del Oriente y durante la edad media fue adoptada por el derecho romano, tenía connotaciones relacionadas con la dote (las arras eran parte de la dote). Su función era mantener a la esposa en caso de que enviudara. Hoy ya nada tienen que ver las arras con la dote, sino con el compromiso, el amor y la protección que se van a dar el uno al otro.

Las arras pueden ser compradas por el padrino de arras o por los novios, pero también pueden pasar de generación en generación y éstas tienen un significado e historia mucho más grande.

El ritual consiste en que el padre bendice las arras y se las entrega al novio y éste tiene que entregarlas a su mujer diciendo las palabras de promesa que asegurarán el buen cuidado de los bienes y de la economía de la familia.

Para una idea más original, puedes grabar en cada arra un motivo o frase que los inspire a seguir juntos por el resto de su vida.