Solo bastó que Cindy y Manuel convivieran por un tiempo para darse cuenta de que querían compartir sus vidas para siempre. La amabilidad, buen corazón y profesionalismo de Manuel no le fueron indiferentes a Cindy desde el primer instante y él, tan solo con conocerla, supo que no quería apartarse de ella. Conkal, en Yucatán, se vistió de fiesta con el enlace de esta pareja que podemos disfrutar gracias al trabajo fotográfico de Victor Herrera Photographers, ¿quieren más detalles?

Cindy y Manuel son médicos y su primer encuentro fue en un hospital de Playa del Carmen cuando realizaban una guardia nocturna. La convivencia comenzó a ser habitual porque coincidían en las reuniones de amigos en común y Cindy empezó a asistir a clases en el lugar donde trabajaba Manuel… El tiempo hizo el resto.

Una pedida con mucho ritmo

Cuando llevaban poco más de tres años de novios, Manuel decidió que era momento de dar un paso más y eligió Cozumel para hacer la gran pregunta. Disfrutaban de las vistas en el muelle, mientras Manuel tocaba la guitarra y Cindy cantaba, uno de sus hobbies preferidos juntos.

Estaban pasando un rato muy agradable los dos solos, con la tranquilidad del mar de fondo y un cielo anaranjado que avisaba que el atardecer ocurriría en cualquier momento. De pronto, Manuel abrió el estuche de su guitarra y sacó la caja del anillo de compromiso. Fue un momento perfecto, íntimo y muy inesperado. Ambos sabían que era el inicio de una nueva etapa de mucha felicidad.

Looks sofisticados con elementos hechos a mano

Cindy había comprado su vestido de novia cinco meses antes del gran día, pero cuando fue a recogerlo, a un mes de la boda, cambió de opinión y eligió otro vestido. Fue un reto, ya que en la iglesia no podía usar un vestido escotado ni con los hombros muy descubiertos. Se probó varios, incluso en diferentes ciudades: buscaba un modelo que le alargara la silueta y fuera cómodo para el clima en Yucatán. ¡Y lo encontró!

Finalmente, eligió un vestido de novia de corte A con encaje, escote halter y cauda, de color ivory. Un peinado recogido con un tocado y un largo velo, con unos vistosos aretes complementaron su estilismo. Llevó un ramo de novia artificial que su suegra y cuñada diseñaron; era tipo cascada con flores en tonos rosados, blancos y vinos, muy rústico y con un toque mexicano.

Manuel lució un traje de corte clásico hecho a medida de color azul marino con una camisa azul claro. Sus accesorios ayudaron a resaltar aún más su estilismo: corbata a rayas de tonos morados, zapatos color café y un boutonniere que le obsequió su madre.

Boda en hacienda con toques mexicanos

La ceremonia y en enlace fueron el 10 de febrero de este año en Conkal, una localidad a 20 minutos de Mérida, Yucatán. Gracias a los servicios de Yes I Do – Eventos Destino, la organización fue un éxito.

Aunque hubo un pequeño imprevisto para llegar a la iglesia que les ocasionó muchos nervios a los novios, todo se resolvió a la perfección y la ceremonia fue muy especial. Las palabras del sacerdote fueron realmente especiales y muy emotivas y la mirada de Cindy y Manuel lo decían todo.

La recepción se llevó a cabo en una hermosa hacienda con increíbles vistas. Esto garantizó que la boda tuviera toques mexicanos y rústicos que podían observarse en diferentes elementos de la decoración. Uno de ellos fueron los centros de mesa y los arreglos florales, de Lamadrid Floral & Event Decor, hechos con una combinación de rosas y claveles de tonos rojos, vinos, blancos y rosa palo.

Un banquete delicioso

El menú encantó a los invitados y, aunque a los novios les costó decidirse, fue un acierto su elección. En especial, los platos principales, ya que se podía escoger entre un lomo de cerdo en salsa de manzana y whisky, con lasaña pomodoro y puré de papa con queso de bola, o bien, pechuga de pollo al cilantro y chipotle con lasaña vegetariana con puré de papa. ¡Ambos deliciosos! Y para terminar, una gustosa rebanada del pastel de boda que le encargaron a Pastelería Cati; cómo no, también con una decoración muy mexicana.

Los recuerdos de boda que se llevaron a casa sus invitados también fueron muy especiales y útiles, en especial para las invitadas. Confiaron los obsequios a Grupo Chick, que les entregó abanicos hechos a mano para elegir entre diferentes diseños y colores y que ayudaron a combatir el caluroso clima.

Una vez que los novios abrieron la pista con la clásica canción Sabor a mí, de Los Panchos, el baile no paró. Los novios prepararon una coreografía para el gran día observando a varias parejas y aprendiendo de varios videos en internet. La banda sonora de su día corrió a cargo de Punto y Aparte, que supo pasar de una canción a otra sin que se detuviera la fiesta. Los invitados, sin duda, se contagiaron de la alegría y felicidad de los novios, que estallaron con la llegada sorpresa de los mariachis.

Para esta pareja, su boda ha sido la mejor experiencia de sus vidas. Si tuvieran que repetirla, sería exactamente de la misma manera, ya que la consideran la noche más divertida e inolvidable en la que empieza su vida como esposos. ¡Que viva el amor!