De la mano del amor y la comunicación, esta pareja llegó al altar en Mexicali, Baja California. Están seguros de que son un gran equipo que se mantiene en balance gracias a los valores de cada uno, que los hacen el complemento perfecto. Conozcan su historia y todo sobre su boda, llena de productos y proveedores locales, en un espacio ecológico a orillas del Río Hardy y la Sierra Cucapá, en el Valle de Mexicali. Imago Fotografía y Video fue el estudio a quien le confiaron tanto el reportaje de su enlace como su divertida sesión de preboda. 

De los idiomas a los festivales gastronómicos

Su primer encuentro fue en un salón de clases en 2001: Beba era la profesora de inglés de José Ramón. En ese momento, no hubo ningún acercamiento más que el de cualquier relación alumno-profesora. Sin embargo, tras 12 años se reencontraron y las cosas fueron diferentes.

Beba estaba coordinando una de las ediciones del Festival del Queso, Carne y Vino de Mexicali, al que José Ramón asistió. Al finalizar el evento, él estaba en una de las pocas mesas que quedaban. Beba lo reconoció y se acercó a saludar a su antiguo alumno, así que intercambiaron sus tarjetas y comenzaron a coincidir en este tipo de eventos. Una cosa llevó a la otra, empezaron a salir hasta que formalizaron su relación de noviazgo.

Una pedida silenciosa en Perú

Cuando llevaban tres años de novios, Beba partió a Perú todo un verano, ya que la invitaron a impartir unas clases de idiomas. José Ramón aprovechó la oportunidad para sorprenderla, ya que Beba cumplía años en esas fechas y era el pretexto perfecto para alcanzarla unos días.

Preparó la caja del anillo de compromiso con la ilusión de encontrar el momento perfecto para pedirle matrimonio y emprendió el viaje a Perú. Mientras visitaban la ciudad de Cuzco, José Ramón sabía que tenía que apresurarse a encontrar un lugar perfecto porque los días se agotaban. Inesperadamente, lo descubrió en una capilla de oración.

Entraron y dieron gracias por los logros de ambos y por estar viviendo esa experiencia juntos. De pronto, José Ramón, saltándose las reglas del lugar, ya que había un letrero que ponía “Prohibido hablar”, le susurró a Beba que le tenía un regalo por su cumpleaños, Beba sorprendida porque ya habían pasado cuatro días lo miró y descubrió la caja del anillo. Las palabras no hicieron falta, ambos comenzaron a llorar y se apresuraron a salir para poder saltar de emoción y, entre risas y abrazos, Beba gritó un gran “sí”.

Una boda con tintes amarillos y rodeada por la naturaleza

El día comenzó con la ceremonia en la Parroquia Santa María de Guadalupe, ubicada en el centro de Mexicali, en la que se vivió un momento muy emotivo. Beba quería darle un regalo especial a José Ramón, así que al terminar la ceremonia religiosa interpretó la canción Hasta mi final, de Il Divo, acompañada de un cuarteto de cuerdas. Fue una gran sorpresa para todos los presentes que, entre lágrimas y risas, aplaudían la actuación, especialmente José Ramón.  

La recepción tuvo lugar en una finca ubicada en una zona ecológica a orillas del Rio Hardy y la Sierra Cucapá, que retrata en sus paisajes a la perfección el origen de los novios. Un lugar con unas vistas impresionantes que convertían a la naturaleza en la gran protagonista de la recepción, de estilo ecléctico y en la que se equilibraron detalles rústicos, industriales y vintage.

El tono amarillo no pasó desapercibido. En los vestidos de las damas de honor, los sencillos, pero vistosos centros de mesa, así como en la decoración del pastel de boda, resaltó este vibrante color.

Celebraron una boda íntima con las personas más cercanas y queridas para ambos, en la que lo único importante fue festejar su unión. Para los novios todo resultó perfecto. La pareja cuidó cada detalle y como les encanta consumir local, se aseguraron de que todo lo que había en su boda proviniera de productores locales. Todo fue hecho a la medida y con mucho amor.

Estilismos con toques divertidos

Beba lució un vestido de novia bordado, de corte A y escote palabra de honor. Las aplicaciones y el moño, que le enfatizaba la cintura, lo hacían aún más vistoso. Un peinado recogido con un discreto, pero brillante tocado y un gran velo completaban su estilismo.

El amarillo también fue parte de los outfits nupciales. Beba lució un anillo con una gran piedra de color amarillo. Asimismo, en su ramo de novia destacaban las flores de este tono. Por su parte, José Ramón lo llevó en su vistoso boutonniere que contrastaba con su traje de corte clásico en tono azul marino.

El toque más divertido lo tenían los tenis que ambos usaron. Un amigo ilustrador los diseñó y pintó a mano para que pudieran estar más cómodos después de la ceremonia. En el diseño se observa al novio y a la novia uniendo sus brazos al poner ambos pares juntos, un detalle realmente original y divertido.

Detalles que destacan

Toda la celebración fue un deleite para el paladar de los invitados. Especialmente, se sorprendieron con la bienvenida con una copa de vino espumoso, la mesa de quesos artesanales de la región y el impresionante pastel de boda hecho de crepas.

Los recuerdos para boda tampoco pasaron inadvertidos. Eran escenas de diferentes experiencias que los novios vivieron durante su relación y que su amigo diseñador plasmó en divertidas postales.

Después de su enlace, Beba y José Ramón se embarcaron en un crucero por el Mar Báltico en el que tuvieron la oportunidad de visitar ciudades de Rusia, Dinamarca, Alemania, Finlandia, Suecia y Estonia. Fue realmente increíble, pero si creen que esa fue una gran aventura, no es ni la mitad de emocionante que la que están por empezar, ya que en pocos meses tendrán entre sus brazos a su primer bebé. ¡Muchas felicidades a los futuros padres!