Las 10 cartas de amor más famosas y bonitas de todos los tiempos
¡Dile todo lo que sientes a tu media naranja a través de estas cartas de amor famosas! Aprende de estos artistas que se pusieron románticos e inspírate para crear la tuya.
Antes enviar una carta de amor era algo muy romántico, ahora con la era digital se ha ido perdiendo esta bonita costumbre, sin embargo, nada es imposible. Si quieren declararle su amor a su persona favorita, pueden hacerlo a través de estas 10 cartas de amor más famosas y bonitas de todos los tiempos. Si la escriben en papel y la decoran, será un regalo ¡increíble! Pero si lo suyo es el celular, también pueden usar algún editor para escribirla y enviarla a través de email o WhatsApp. Y si están en medio de la organización de su boda, es perfecta para recordarle a su pareja cuánto la aman.
Índice de contenido
- 1. Charles Baudelaire – “Déjame respirar profundamente”
- 2. Ludwig Van Beethoven – “En la cama mis pensamientos ya están puestos en ti”
- 3. Napoleón Bonaparte – “Ya no te amo; al contrario, te odio.”
- 4. Zelda Fitzgerald – “Scott, eres tan terriblemente tonto…”
- 5. Shakespeare – "El amor es un faro que brilla por encima de la tormenta y nunca flaquea..."
- 6. Rosario Castellanos – ''Te escribo no para que regreses...''
- 7. Frida Kahlo – ''Mi noche es como un gran corazón palpitante...''
- 8. Octavio Paz – ''Hace veinte minutos que te dejé...''
- 9. Carlos Fuentes – ''Amor mío''
- 10. Virginia Woolf – ''Siempre, siempre, siempre...''
1. Charles Baudelaire – “Déjame respirar profundamente”
Charles Baudaliere estaba enamorado de Jeanne Duval, apodada ''la Venus Negra'', una bella bailarina de origen haitiano. En la actualidad se podría hacer una telenovela de este amor tan dramático. El poeta le escribió una carta que decía:
Déjame respirar el aroma de tu cabello por mucho, mucho tiempo. Déjame hundir mi rostro en él, como un hombre sediento en agua de manantial, y agitarlo con la mano como un pañuelo perfumado, removiendo recuerdos en el aire. ¡Si supieras todo lo que veo! ¡Todo lo que siento! ¡Todo lo que oigo en tu cabello! Mi alma viaja en el aroma como las almas de otros viajan en la música… En el corazón ardiente de tu cabello, respiro el aroma del tabaco, mezclado con el del opio y el azúcar: en la noche de tu cabello, veo la infinitud del brillo azul tropical…
2. Ludwig van Beethoven – “En la cama mis pensamientos ya están puestos en ti”
Seguro que Beethoven les suena por la hermosa música clásica que suena en muchos sitios. Pues a este artista le encontraron tres cartas dirigidas a su amada en el armario de su casa. Aún se desconoce de quién hablaba, pero la forma en la que lo hacía se puede ver el profundo amor que se tenían. Seguro que el mismo que ustedes se tienen.
Buenos días, 7 de julio. En la cama, mis pensamientos ya están puestos en ti, mi amada inmortal, a veces feliz, a veces triste de nuevo, esperando que el destino cumpla nuestros deseos. Solo puedo vivir en estrecha unión contigo, no de otra manera. Sí, he decidido alejarme hasta poder volar a tus brazos y sentirme en casa a tu lado y dejar que mi alma, rodeada por tu ser, entre en el reino de los espíritus. Desafortunadamente, así es como debe ser. Te resignarás, sobre todo sabiendo mi lealtad hacia ti. Ninguna otra mujer jamás poseerá mi corazón, nunca, nunca… Ángel mío, me han dicho que la oficina de correos funciona todos los días, así que cierro para que puedas recibir la carta lo antes posible… nunca niegues el corazón más fiel de tu amada.
L. Eternamente tuya – Eternamente mía – Eternamente nuestra.
3. Napoleón Bonaparte – “Ya no te amo; al contrario, te odio.”
Así como lo leen, Napoleón Bonaparte también tenía su corazoncito, la siguiente carta de amor es una prueba de cuánto puede sufrir un hombre por amor, o por celos, ¡qué tóxico! Esto escribió a su querida esposa Josefina:
Ya no te amo; al contrario, te detesto. Eres una desgraciada, una auténtica perversa, una auténtica estúpida, una auténtica Cenicienta. Nunca me escribes, no amas a tu marido; sabes el placer que le dan tus cartas, y sin embargo, ni siquiera puedes escribir media docena de líneas en un instante. ¿Qué haces todo el día, señora? ¿Qué clase de asunto vital te quita tiempo para escribirle a tu fiel amante? ¿Qué pensamiento puede ser tan intrusivo como para apartar el amor, el tierno y constante amor que le prometiste? ¿Quién puede ser este maravilloso nuevo amante que ocupa cada momento de tu vida, te dicta el día y te impide dedicarle atención a tu marido? Ten cuidado, Josefina; una buena noche las puertas se romperán, y allí estaré yo. De verdad, mi amor, me preocupa no saber nada de ti; escríbeme inmediatamente una carta de cuatro páginas con esas deliciosas palabras que llenan mi corazón de emoción y alegría. Espero estrecharte en mis brazos lo antes posible, cuando te colmaré de millones de besos, ardiente como el sol ecuatorial. Bonaparte”
4. Zelda Fitzgerald – “Scott, eres tan terriblemente tonto…”
Zelda y Francis Scott Fitzgerald se convirtió en un símbolo en la Era del Jazz. Aunque su relación era muy complicada, ya que ella sufría ataques neuróticos, en uno de los cuales escribió:
Scott, eres un completo ingenuo. Primero, no me he despedido de nadie con un beso, y segundo, nadie se ha ido. Sabes, cariño, que te quiero demasiado como para desear eso. Si tuviera el deseo sincero, o deshonesto, de besar solo a una o dos personas, lo haría, pero jamás podría desearlo. Mi boca es tuya. Supón que lo hiciera, sabes que no significaría absolutamente nada. ¿Por qué no puedes entender que nada significa nada excepto tú y tu amor? Ojalá pudiéramos darnos prisa y ser tuya para que lo supieras. A veces casi pierdo la esperanza de hacerte sentir segura, tan segura que nada podría hacerte dudar como yo dudo.
5. Shakespeare – "El amor es un faro que brilla por encima de la tormenta y nunca flaquea..."
Este poeta y dramaturgo inglés nos da un elogio único y original al sentimiento de lo que es el amor.
Que nunca ponga obstáculos
a la unión de las almas fieles; el Amor no es Amor
que cambia cuando descubre un cambio
o tiende a desvanecerse cuando el otro se aparta.
¡Oh, no! El amor es un faro inquebrantable
que brilla sobre la tormenta y nunca flaquea;
es la estrella guía de cada barco perdido,
cuyo valor se desconoce, aunque se conoce su distancia.
El amor no está sujeto al Tiempo, aunque los labios y las mejillas sonrosadas
deban caer bajo su espada curva;
el amor no cambia en unas pocas horas o semanas,
pero resiste sin miedo el día final del juicio:
si esto es un error y me es probado,
yo nunca he escrito y nadie ha amado jamás.
6. Rosario Castellanos – ''Te escribo no para que regreses...''
Rosario Castellanos fue muy honesta al escribirle a Ricardo Guerra, y sus cartas muestran la lucha entre su rol como mujer, madre y escritora. A veces le escribe con ternura, otras con reproche o tristeza. ¡Auch!
Te escribo no para que regreses, sino para que sepas que sigo aquí, con este amor que no se cansa, aunque tú no lo escuches.
7. Frida Kahlo – ''Mi noche es como un gran corazón palpitante...''
Frida Kahlo dedicó muchas cartas de amor apasionadas a Diego Rivera, con quien tuvo una relación dramática y profundamente amorosa.
Mi noche es como un gran corazón palpitante. Son las tres y media de la madrugada. Mi noche no tiene luna. Mi noche tiene grandes ojos que miran fijamente la luz gris que se filtra por las ventanas. Mi noche llora y la almohada se humedece y se enfría. Mi noche es larga y larga y larga y siempre parece estirarse hacia un final incierto. Mi noche me precipita en tu ausencia. Te busco, busco tu cuerpo inmenso a mi lado, tu aliento, tu olor. Mi noche me responde con el vacío; mi noche me da frío y soledad...
8. Octavio Paz – ''Hace veinte minutos que te dejé...''
Antes de convertirse en uno de los escritores más reconocidos de México, Octavio Paz tuvo una relación intensa con la escritora Elena Garro. Durante su juventud, le escribió cartas de amor apasionadas:
Helena:
Hace veinte minutos que te dejé, y todavía te siento como un desgarramiento; porque cuando te separaste de mí, tan bruscamente, tuve la triste sensación de que te ibas para siempre; yo bien sé que no era así, pero en ese momento (todavía ahora) te siento lejana, tu rostro era como distante, irreconocible, fugada de mí mismo, de mi intimidad, de lo más entrañable de mi vida... Pero es que quizá hemos olvidado un poco lo que hablamos una tarde: el amor como educación (en el sentido amoroso y divino de la palabra) y solo lo conocemos como pasión y como fuga de las costumbres y de las gentes. Yo quiero que me ayudes a ser mejor, y quiero que mi amor te haga también más buena, más humana, más tierna.
9. Carlos Fuentes – ''Amor mío''
Este escritor solía enviarle cartas de amor intensas a su esposa Silvia Lemus, siempre utilizando un poco de poesía para que tenga un toque más romántico e inteligente:
Amor mío, cada día que pasa descubro en ti nuevas razones para admirarte y amarte. Eres la luz que guía mis pensamientos y el refugio donde descanso mis inquietudes. Sin ti, la vida perdería su color y su música.
10. Virginia Woolf – ''Siempre, siempre, siempre...''
Virginia escribió muchas cartas apasionadas a Vita, su amante y musa. Su relación fue compleja y bellísima, y eso lo demuestra en las cartas que envió.
Siempre, siempre, siempre intento decir lo que siento. ¿Entonces me creerás si te digo que, después de que te fuiste el martes pasado —exactamente hace una semana—, salí a los barrios bajos de Bloomsbury a buscar un organillero? Pero no me alegró... Y desde entonces, no ha pasado nada importante — De algún modo todo está apagado y húmedo. He estado apagada; te he echado de menos. Te voy a extrañar.
Ahora que ya conocen estas cartas de amor famosas, llenas de pasión, romanticismo, historias más complejas, pueden animarse a escribirle a su novia o novio, y también dedicarle unas frases a su esposa para romper con la rutina y alegrarle el día. Recuerden que decir ''te amo'' en diferentes formas siempre será supervalioso.
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