Cuando una pareja comienza con los planes de matrimonio, tiene que tomar decisiones importantes que van a definir el estilo de su celebración. Y aquí entran dilemas como llevar o no el tradicional vestido de novia de color blanco o mejor optar por un diseño audaz, entregar las invitaciones de boda de forma presencial o enviarlas por correo, entre muchas otras más. Las fotografías no quedan exentas, ¿ya saben si desean retratos familiares mirando a la cámara? Les damos algunos datos para que puedan elegir la mejor opción para ustedes. 

Recorrido clásico

La forma más tradicional de atesorar la presencia de quienes asistieron a su boda son las fotografías capturadas en un recorrido que la pareja hace mesa por mesa. Los novios llegan con cada familia o grupo y, ya sea que se pongan de pie o algunos sentados y otros parados, el fotógrafo captura de frente la imagen. De este modo, van quedando grabadas las imágenes de cada mesa.

Hay parejas más conservadoras que otras. Mientras la sola idea de este tour puede emocionar a algunas, otras preferirán una sesión menos rígida. Aquí algunos pros y contras de esta manera tradicional.

Por qué sí

Primero, porque obedece a una costumbre de antaño, por lo que si la prometida lleva un vestido de novia corte princesa que perteneció a la mamá y la mayor parte de los invitados son familiares, es una buena razón para no romper con este esquema fotográfico.

La segunda, porque es una forma sencilla de capturar la presencia de sus familiares y amigos, y disminuye la posibilidad de que alguien quede fuera de esta sesión. Además, muchos de los invitados, sobre todo los mayores, están familiarizados con esta dinámica.

Y la tercera, porque hay más control sobre la escenografía, así como de la expresión de los fotografiados. Lo mejor es hacer las tomas antes del banquete, para que las mesas luzcan impecables y se alcance a apreciar la decoración en los arreglos de mesa, la mantelería y hasta la vajilla. También, los invitados mostrarán su mejor ángulo y eso será de su agrado.   

Por qué no

Precisamente por la primera razón del por qué sí pero a la inversa: porque es la forma más tradicional y si es una pareja joven o con una personalidad más extrovertida, lo más seguro es que quieran transmitir, hasta en el apartado de las fotos, un aire nuevo con una propuesta propia y original.

Porque hay más probabilidad de que al no mantener cautivos a sus invitados, algunos no salgan en las fotografías por estar bailando, fumando, en el sanitario, o simplemente huyan de las capturas. Además de que no garantiza que aparezcan en la misma fotografía invitados y novios. Otra razón es porque muchos invitados se sienten más incómodos o tímidos con fotografías premeditadas que con las espontáneas.

Sesiones alternativas con invitados

No necesariamente deben elegir una modalidad, sobre todo cuando la personalidad, el vínculo y el cariño que hay entre sus invitados son tan diferentes.

La perfecta armonía 

Una buena manera de equilibrar entre lo clásico y lo moderno, es hacer una sesión en el jardín con los grupos de amigos y familia más allegados. A los abuelos les emocionará la idea de retratarse con los novios más que exhibir sus vestidos de fiesta, caso contrario a las damas de honor que ya se imaginaron una foto con la pareja pero también con sus vestidos de noche y con una pose que demuestre diversión más que solemnidad.  

Paparazzi

Pidan a su fotógrafo que tome imágenes mientras conviven con sus invitados en los momentos más alegres.  Por ejemplo, en el lanzamiento del ramo de novia, durante la ambientación en la pista de baile o incluso, al inicio, en el coctel de bienvenida.  

Alfombra roja

¡Derrocharán glamur! Esta es una buena idea si quieren darle un toque diferente a su sesión. Y como no se trata de que los novios estén esperando a cada invitado, ¿por qué no imprimir una fotografía de la pareja en tamaño real? Conforme lleguen sus seres queridos, se colocan junto a estas figuras y ¡listo!

En la ceremonia

Otra opción, y también muy usada en las bodas tradicionales, es tomar la fotografía con cada grupo una vez terminada la ceremonia civil o religiosa. Así se despreocupan durante la recepción, el banquete o la fiesta y, si alguien faltó, seguro será capturado en algún otro momento del enlace nupcial.

El mejor paisaje

Hay recintos que cuentan con esculturas, fuentes, jardines o estilos arquitectónicos que son verdaderas obras de arte las cuales no pueden pasar desapercibidas, tienen que estar en el álbum y nada mejor que mediante la foto grupal. Asimismo, si la boda es en la playa o en algún destino paradisíaco conviertan el paisaje natural en su mejor aliado para inmortalizar momentos mágicos con sus invitados en una panorámica.

¡Todos a bailar!

Con máscaras, pelucas, instrumentos musicales inflables, collares, globos, antifaces, gafas o los artículos que elijan para amenizar la hora del baile serán perfectos para una divertida foto grupal. Un baile con coreografía en donde todos participen o la pista de baile son excelentes oportunidades para reunir a la mayoría y ¡click!

¿Ahora lo tienen más claro? ¿Ustedes prefieren retratos de familia mirando a la cámara o fotos espontáneas? La realidad es que no importa qué decisión tomen respecto a las fotografías con sus invitados, ellos estarán contentos de acompañarlos a celebrar su amor y ustedes tendrán presente quiénes estuvieron a su lado el día de su boda.