Pammy Prado Fotografía

Probablemente has tenido más de un sueño con tu vestido de novia y has echado una hojeada a revistas, visitado páginas en internet o alguna boutique te ha hecho voltear la mirada incluso antes de saber con quién te casarías. Ahora que el sueño ya tiene cara, nombre, fecha y estilo cuanto antes inicies la búsqueda formalmente mejor, éstos son los aspectos primordiales para saber cuándo comprar el vestido de novia.

Si ya definiste la fecha, el lugar, horario y estilo para tu boda la respuesta sería: ¡a la de ya! Te sumergirás en mundo nuevo, verás un sinfín de estilos, para eventos de día o de noche, al aire libre o en salón, por temporadas primavera-verano u otoño-invierno, casuales o de etiqueta; cortes, escotes, colores, diseñadores, precios, telas y, por supuesto, tendencias. Entre tantos diseños es posible que te sientas perdida y te cueste trabajo elegir el indicado; necesitarás tiempo para ir descartando con calma y sin presiones, contactar a los proveedores y programar citas para las pruebas.

Kristina Kislitsyna

Una vez que ya tienes el camino más claro en cuanto al diseño que te interesa y el proveedor, hay otras 2 cuestiones que marcarán el tiempo de anticipación que necesitas invertir en la búsqueda: el diseño es único o se trata de uno fijo. ¡Ojo! en ambos casos se ajustarán para que te queden a la medida, la cuestión es que si solicitas al diseñador un vestido exclusivamente para ti y de acuerdo a lo que quieres, lo recomendable es iniciar la búsqueda entre 10 y 8 meses previos a la boda. Si eliges uno en base a un catálogo de diseños ya establecidos que no requieren mayor ajuste que las medidas, puedes hacerlo con 8 o 6 meses de antelación.

Los zapatos, tocado, velo, joyas, etc., es decir, todos los accesorios se eligen en función al vestido por eso también considera el tiempo que necesitarás para completar el outfit nupcial de pies a cabeza. Cuando inicies la búsqueda, contempla también estos elementos, así podrás evaluar si es conveniente adquirirlos en la misma boutique o si los conseguirás por separado.

Os Valdovinos Photography

Establece tu presupuesto y determina si puedes disponer de un margen de variación, por ejemplo, si decides gastar $10,000 en el vestido y el que te gustó cuesta $10,300, si determinas que puedes salirte un 5% sobre el precio, podrás llevártelo y este método te dará mayor flexibilidad para elegir. Lo importante es que con o sin rango de variación, te apegues al presupuesto y descartes las opciones que no cumplan con este requisito.

Una vez elegido el vestido, considera que habrá por lo menos 3 pruebas: en la primera te tomarán las medidas para ajustarlo, en la segunda comprobarán que te queda a la medida y una tercera máximo un mes antes de la boda para verificar que te siga quedando perfecto o si hay que hacer modificaciones se hagan con suficiente tiempo. A la hora de elegir al proveedor toma en cuenta este aspecto, si elijes alguno en otro estado asignarás más tiempo al traslado.