Miguel Caballero Fotógrafo

Plantearse bajo qué régimen patrimonial se casarán poco después de la entrega del anillo de compromiso es tan sano como decidir cómo financiar su boda. De la misma manera que se puede pactar que ambos pongan partes iguales para la locación, el banquete o el vestido de novia o se acuerde que las aportaciones sean proporcionales a los ingresos de cada uno, se puede aplicar la misma dinámica a la economía doméstica. Hablar claro de dinero y propiedades no tiene por qué enturbiar los votos ni los pensamientos de amor que escriben para el gran día, ya que, además de que no debería ser un tema tabú, se trata de un requisito legal.

Deben desechar la idea de que si deciden casarse por bienes separados se quieren menos y de que, por el régimen contrario, se quieren más, ya que la vida en pareja implica un pacto de amor a un nivel más allá de lo material. Para tomar la mejor decisión, les compartimos los puntos medulares de las opciones vigentes en México.

Sociedad conyugal

José Alfredo Lerma

El régimen de sociedad conyugal, también conocido como régimen de bienes mancomunados, establece que la pareja comparta todas sus propiedades desde que se unen en matrimonio. Es decir, cada bien que hayan adquirido antes de casarse ahora será de ambos, aunque en el título de propiedad solo conste el nombre de uno de ustedes. Lo mismo ocurrirá con las adquisiciones que hagan después de haber partido el pastel de boda elegante, aunque hay ciertas excepciones.

Para que esta sociedad funcione, cada uno deberá especificar en un documento con validez oficial, entre otras cosas, los siguientes puntos:

  1. Propiedades que aportará a la sociedad conyugal, especificando su valor y el gravamen que reporte, así como un documento que las avale, como el título de propiedad. Además, deberá hacerse lo mismo con las que quieran dejar al margen de la sociedad.
  2. Número de deudas, detallando cuáles serán compartidas o no con el cónyuge.
  3. Quién administrará la sociedad. Es posible que sea administrada en pareja o que uno de los dos tenga prioridad.
  4. Especificar qué procederá con futuros bienes que puedan recibir, como herencias o liquidaciones: ¿se integrarán o permanecerán fuera del acuerdo?
  5. Qué ocurrirá con cada uno de los bienes compartidos en caso de que se disuelva la sociedad.

Separación de bienes

Ramsés Guerrero

Casarse bajo el régimen de separación de bienes significa que las propiedades que cada uno tenga al momento de contraer matrimonio y después de ello se mantendrán como están. Para esto no será necesario aportar, como en la sociedad conyugal, algún documento legal que ampare cada posesión.

Existen dos tipos de separación de bienes:

  • 1. Separación de bienes absoluta: se capitula cada bien o cada propiedad que pertenezca solo a un dueño.
  • 2. Separación de bienes parcial: aquellas propiedades que no estén especificadas en las anteriores capitulaciones se convierten en propiedad de ambos, puesto que no fue aclarado en la separación de bienes absoluta.

Si optan por alguna de estas dos, será necesario que especifiquen qué adquisiciones posteriores al lanzamiento del ramo de novia natural tendrán un solo dueño. Sin esa aclaración, las propiedades serán de ambos.

Al igual que en el régimen de sociedad conyugal, en la separación de bienes deberá existir un inventario de las posesiones y deudas de cada uno de los contrayentes que serán compartidas.

Cambios de mutuo acuerdo

Jaime González Fotógrafo

Deben saber que en ambos regímenes patrimoniales pueden hacerse modificaciones ante notario cuando sea necesario. Especialmente, en las adquisiciones que se lleven a cabo después de su enlace, siempre y cuando sea decisión de ambos.

Estos cambios podrían afectar a las propiedades en las que no especificaron si pertenecían o no a ambos o por herencias recibidas, por mencionar algunos.

Asesorarse antes, la mejor opción

Damita Torres Photography

Antes de tomar una decisión, lo recomendable es que cada pareja se asesore con un abogado o un notario sobre las implicaciones de estos regímenes patrimoniales, ya que en cada entidad mexicana pueden variar, como lo han hecho a lo largo del tiempo. 

Por ejemplo, los primeros en adaptar la separación de bienes fueron Baja California, el Distrito Federal (hoy, Ciudad de México) y Nayarit, en 1917. El último fue Aguascalientes, que lo hizo hasta 1940. En varios estados, como Durango, Guerrero y Jalisco, no existió este régimen como tal, sin que eso significara que no pudiera ser aplicado.

Y para que no les gane el tiempo, procuren visitar al notario de su confianza al menos un mes antes de que lleven su documentación al Registro Civil para obtener la validación de su lista de bienes. De cualquier forma, pregunten cuáles son los requisitos a cubrir según el régimen que hayan decidido para que no les falte nada. 

Hablar con madurez sobre estas implicaciones legales no debería opacar los preparativos del gran día. Esta posibilidad será aún menor si ambos están bien informados y como lo han hecho hasta ahora con detalles como los arreglos florales para boda, la locación y los padrinos, juntos lo resuelvan. Estamos seguros de que tomarán la mejor decisión para su futuro y de que todos los que reciban sus invitaciones de boda se alegrarán por su unión.