A simple vista, pareciera que Oswaldo y Carolina no tienen mucho en común. Sin embargo, el amor siempre encuentra la forma de triunfar. Él es súper extrovertido y divertido y ella, más bien reservada y mesurada. Esto no impidió que estos dos originarios de Mexicali, Baja California, unieran sus vidas con la seguridad e ilusión de que construirán la mejor historia de amor. Les contamos cada detalle de su boda, que pueden disfrutar gracias al trabajo de Hello Norte Photography, a quien confiaron la fotografía de su enlace y de su sesión preboda.

Hay historias que toman su tiempo

A pesar de que se conocieron en 2010, no fue hasta 2015 que comenzaron a hablar y entablaron una relación de amistad que, poco a poco, se fue transformando. Las personalidades de Oswaldo y Carolina son tan diferentes que para ellos estar juntos es la prueba más real de que la química entre los polos opuestos existe y funciona.

Cuando tenían año y medio de novios, Oswaldo decidió que era el momento de dar un paso más, así que preparó todo para darle el anillo de compromiso a Carolina. Una playa en Cancún fue el escenario perfecto para que, en enero de 2017, le pidiera matrimonio en un ambiente íntimo y romántico.

Looks elegantes con detalles llenos de sentimiento

Carolina lució un vestido de novia corte sirena con escote corazón y hombros caídos. El top era todo drapeado y una voluminosa falda de encaje nacía justo encima de sus rodillas y terminaba en una delicada cauda. El conjunto fue un look glamoroso y sofisticado. Un dato curioso es que Carolina compró su vestido y después una modista lo modificó hasta dejarlo como siempre lo había soñado.  

Un peinado medio recogido con un discreto velo, un cinturón de pedrería y un ramo de novia asimétrico con flores de tonos rosas y blancos completaron el estilismo con el que caminó hasta el altar.  Un lindo detalle fue que, rodeando su ramo de novia, llevaba un rosario que perteneció a su abuela fallecida. De esta manera, la recordó y la hizo partícipe de un día tan importante para ella.

Un traje clásico de color oscuro con una camisa blanca y un original moño de color verde botella fue el outfit que Oswaldo eligió para dar el “sí, quiero”. El cabello muy corto, su barba muy bien definida y una rosa en la solapa bastaron para completar su estilismo.

Una ceremonia y celebración llena de buen humor

La ceremonia se llevó a cabo en una iglesia local. Los novios estaban muy nerviosos y tuvieron varios imprevistos como sentarse sobre los cojines o ponerse la alianza en la mano equivocada. Sin embargo, gracias a la picardía del padre y el buen sentido del humor de los novios todo fue más cómico y divertido.

Después de la ceremonia, los esperaba una gran celebración en la Terraza Andares, que estaba decorada con elementos vintage y campiranos. Pallets de madera y flores de tonalidades verdes, moradas y blancas, así como una iluminación a base de series de focos y velas crearon un ambiente muy romántico.

El toque dulce estaba en el naked cake adornado con flores naturales, así como la mesa de dulces que se llenó de versiones miniatura de los más deliciosos postres. Una buena dosis de energía para poner a bailar a todos los presentes durante toda la noche.

Productos locales hechos con amor

Además del buen clima y el lugar de la ceremonia, algo que sorprendió y encantó a los invitados fue la comida. Riquísimos quesos, pan y hasta palomitas de maíz artesanales fueron algunos de los productos que pudieron degustar, ya que había una mesa especial para que los comensales conocieran y probaran los productos del Valle de Mexicali.

Por otro lado, Oswaldo produce cerveza artesanal y preparó una especial para la ocasión. Así, todos sus seres queridos pudieron disfrutar de los sabores propios que el novio seleccionó para la fecha tan especial y llevarse una deliciosa cerveza como recuerdo junto con un kit anticruda: el combo perfecto.

Lo único que quedaba pendiente después de disfrutar en grande su día B era la luna de miel. Oswaldo y Carolina se escaparon unos días a Los Cabos, donde disfrutaron su primer viaje como esposos a la orilla del mar, justo como cuando decidieron que era momento de caminar al altar. ¡Enhorabuena!