Mejores amigos y confidentes, así es como se definen Laura y Gustavo. Ellos tienen claro que cuando estás con la persona correcta parece que el tiempo se detiene y después de 10 felices años de relación decidieron darse el esperado “sí, quiero”. Eligieron celebrarlo con una hermosa boda al aire libre en la que reafirmaron su compromiso de compartir el resto de sus vidas y cumplir muchos más objetivos juntos.

Esta pareja quería que el recuerdo de ese día tan especial durara para siempre, por lo que confiaron a Victor Valdes Photographer su reportaje de boda con la seguridad de que sus fotografías les permitirán revivir una y otra vez la emoción de ese gran día. ¡Y a nosotros también!

Laura y Gustavo se conocieron a través de una pareja de amigos, él era compañero de trabajo de Gustavo y ella de Laura. Cada uno por su parte fue invitado a ver un partido de futbol y a partir de ese encuentro todo comenzó hace poco más de 10 años. Desde ese momento, la convivencia fue cada vez más frecuente y no tardaron mucho en convertirse en novios.

El regalo de cumpleaños más especial

Gustavo preparó todo para pedirle matrimonio a Laura de una forma muy romántica justo el día que ella cumplía años. Ella no sospechaba absolutamente nada de lo que Gustavo tenía entre manos, simplemente pensaba que quería hacerla sentir especial por la fecha.

Todo sucedió en una cava, el piso estaba lleno de pétalos de rosa y la mesa de velas, un ambiente que gritaba romanticismo por todos los sitios. Se sentaron, el mesero tomó la orden y todo parecía normal. De repente, un violinista comenzó a tocar, el mesero se acercó a la mesa y al poner el plato de Laura, ella descubrió el anillo. Esa noche superó todas sus expectativas y la recuerda como uno de los momentos más felices y especiales de su vida.

Un estilismo con encaje que robó las miradas

Durante los meses previos a la boda, Laura no podía dejar de ver un programa de televisión que trata sobre la elección del vestido de novia. Fue de gran ayuda porque supo que, aunque la búsqueda a veces puede ser complicada, siempre existe el vestido perfecto para cada novia.

A ella le encanta el encaje, así que tenía muy claro que ese día quería lucir un vestido de novia de encaje fino y delicado. ¡Y lo encontró! Eligió un modelo corte sirena con cauda que la dotaba de sencillez y romanticismo como ella esperaba. Era un vestido lleno de detalles desde los hombros hasta los pies. Para el cabello, prefirió un recogido con un tocado lateral y su ramo de novia con flores de color blanco y rosa fue el complemento ideal para el estilismo que hizo suspirar a todos sus invitados y, por supuesto, a Gustavo.  

Una boda relajada y romántica al aire libre

Tanto la ceremonia civil como la recepción se llevaron a cabo en un hermoso jardín, rodeado de árboles centenarios y arquitectura colonial. Uno de los momentos más emotivos de la fue cuando Gustavo dijo sus votos, ya que, a pesar de ser muy reservado, abrió su corazón enfrente de todos los invitados y le dedicó los más lindos pensamientos de amor a Laura, algo que la sorprendió y emocionó bastante.

La decoración fue con matices vintage. Algunos de los elementos que más destacaron fueron las largas mesas de madera y los hermosos arreglos florales para boda que resaltaban por su sencillez. La iluminación también jugó un importante papel para crear el ambiente que los novios deseaban. Velas, cortinas de luces y series de focos enmarcaban el espacio y lo hacían lucir muy especial, sobre todo cuando cayó la noche.   

Para los novios era importante que su boda fuera una gran reunión de amigos, así que cuidaron todos los detalles para lograr un ambiente relajado. Desde el acomodo y distribución de las mesas hasta el menú fueron seleccionados para que lo más importante fuera disfrutar la compañía dejando a un lado los protocolos o etiquetas.

La música estuvo a cargo de Producciones Monterrey, quienes ambientaron toda la velada. Solo bastó que sonaran los acordes de la canción Perfect de Ed Sheeran y Beyoncé, para que Laura y Gustavo disfrutaran su primer baile como esposos. Rodeados de pirotecnia y una lluvia de confeti, abrieron la pista, que ya no se quedaría vacía un solo instante.

La llegada más espectacular en un clásico

Uno de los detalles más llamativo de la boda, fue el coche de los novios. Un espectacular Jaguar de 1942, ¡todo un clásico! El coche sirvió tanto para la llegada como para la sesión de fotos de los novios e incluso algunos invitados no dudaron en tomarse alguna que otra fotografía con este modelo clásico que encontraron gracias a los servicios de Master Classic Cars.

¿Y la luna de miel? Fue tan romántica y especial como su enlace. Esta pareja se escapó a San Pedro, Belice, el sitio que inspiró la composición de la famosa canción que Madonna inmortalizó: La isla bonita. Con el paradisiaco Mar Caribe y el segundo arrecife más grande del mundo de escenario, Laura y Gustavo continuaron celebrando su amor. ¡Felicidades!