A veces pareciera que el amor se equivoca de ciudad, pero es porque tiene formas extrañas de sorprender incluso a los más escépticos. Esto fue lo que les sucedió a Nancy y David, una pareja que aprendió a amarse en la distancia y que descubrió que las metas individuales pueden unir caminos. Les contamos todo sobre su historia de amor y su enlace, que, sin duda, fue una oda a la familia. No se pierdan los detalles hechos a mano que lo hicieron único y le dieron un gran valor sentimental. Su proveedor de fotografía, César Márquez Fotógrafo, capturó hermosos momentos en los que la complicidad y el amor no se pueden ocultar.

Una entrevista inesperada en la banca de un jardín

David es originario de Toluca, Estado de México, y Nancy, de San Julián, Jalisco. Se conocieron por casualidad en febrero de 2015, cuando David y su hermano asistieron a las fiestas de San Julián. Nunca imaginaron que el destino les tuviera preparado algo tan inesperado… Simplemente sucedió.

Nancy y su hermana estaban sentadas en las bancas del jardín de la plaza tomando una nieve cuando, de repente, aparecieron los hermanos. Solo hizo falta que David dijera “hola” para que ellas comenzaran a entrevistar a los visitantes. Como había mucho que conversar, las invitaron a tomar un café y les explicaron que habían decidido visitar San Julián porque sus padres habían hecho un tour por los Altos de Jalisco y esa había sido la localidad que más les había gustado. Además, su madre les comentó que alguno de sus hijos se tenía que casar con una joven de ahí, por lo que su curiosidad aumentó.  

Al terminar el café, David le preguntó a Nancy si podía acompañarla a su casa y ella aceptó. Durante el camino, pasaron al lado de una señora que vendía girasoles y David no dudó en tener un gesto galante y regalarle un ramo entero a Nancy. Llegando al destino, intercambiaron teléfonos y comenzaron a conocerse.

Una tradicional pedida de mano

Fueron tres años en los que esta pareja se veía solo cada dos o tres meses, mantenían la comunicación a través de llamadas, mensajes y videollamadas. La distancia no fue fácil, pero lograron superar los retos y decidieron dar el siguiente paso.

Nancy y David hablaron sobre su futuro juntos y sus expectativas acerca de la pedida de mano y ambos coincidieron en que algo clásico era lo mejor. Por tanto, siguieron el protocolo tradicional en el que los padres del novio visitan la casa de la novia para hablar sobre los planes, pedir su mano y comenzar los preparativos de la boda.

Un vestido y accesorios hechos a mano

Todo el estilismo de Nancy fue diseñado y confeccionado por su mamá, incluso los hermosos accesorios. La única excepción fue el velo, que fue creación de su hermana. Era un outfit nupcial muy auténtico y con sello 100% familiar.

Lucía radiante en su vestido de novia de encaje con mangas, de corte recto y escote en V, que enfatizaba su silueta. El velo y la falda de tul sobrepuesta le daban un toque muy romántico, mientras que los accesorios lo hacían único. Un tocado de diferentes tipos de flores en tonos blancos, amarillos y rojizos, y un cinturón de las mismas características fueron, además de vistosos, los complementos perfectos para su estilismo.

Una boda clásica y elegante

David y Nancy tenían muy claro que querían una boda íntima, en la que sus familiares, además de celebrar su amor, disfrutaran la experiencia. Desde la ceremonia ya se sentían en el ambiente la cercanía y calidez de una gran reunión familiar.  

El estilo de la boda fue tradicional con tintes coloniales. Las hermanas de Nancy estuvieron a cargo de la decoración. Muchos de los elementos, en especial los de la mesa nupcial y de postres, eran adornos de la casa de los padres de Nancy, tales como floreros, manteles, cojines, velas y candelabros. Los centros de mesa eran caminos de astromelias de tonos ocres, rojizos y blancos, así como lilis de color vino y follaje con velas.

Las luces se apagaron para que las velas iluminaran el momento en el que David tomó el micrófono y contó cómo se conocieron y todas las dificultades que habían superado juntos, sin perder la oportunidad de agradecer la presencia de todos sus seres queridos. El papel de la iluminación fue muy importante para brindar más emotividad a momentos clave como este.

El primer baile de los novios también fue muy emocionante. Tan solo empezar los acordes de Perfect, de Ed Sheeran a dueto con Beyoncé, David tomó la mano de Nancy y la llevó hasta el centro del salón. Mientras bailaban, David le susurraba al oído lo feliz y emocionado que estaba de compartir su vida con ella. Posteriormente, se acercaron los padres de cada uno de ellos y bailaron felices. La pista quedó inaugurada y la diversión no se hizo esperar. Una imagen dice más que mil palabras y su reportaje de boda se cuenta prácticamente solo.

Nancy y David tienen la mentalidad de que cada viaje juntos es una honeymoon, no importa el lugar, sino compartir momentos y crear historias. Sin duda, coleccionarán muchas experiencias en este viaje que apenas comienza. ¡Muchas felicidades!