Un dulce detalle dio por inaugurada la historia de amor de Gabriel y Fabiola. Él la descubrió cuando ella atravesaba un difícil momento personal. Después de una hora de comprensiva plática y buscando cómo consolarla, le ofreció un poco de chocolate: “la hará sentir mejor”. Quién les diría a ambos que años después le estaría entregando ¡un anillo de compromiso! Ahora, un hermoso álbum de boda, resultado del trabajo de A&A Fotografía, los muestra presumiendo unas sonrisas más dulces que la golosina que los unió.

Y surgió el humor… y el amor

El humor es una de las armas de seducción más infalibles. Pero que la diversión y las bromas terminen en una relación estable es cuestión de dedicación y mucho amor.

Gabriel era un chico algo peleado con las reglas “y sin muchas ganas de compromiso”, según cuentan los novios en retrospectiva. Pese a la imagen acelerada de un baterista de una banda de rock, Fabiola lo define como paciente; apenas el equilibrio que ella dice necesitar. Ella, en cambio, se declara muy apegada a las reglas. Con sus semejanzas y diferencias, la buena plática estaba asegurada entre estos dos chihuahuenses.

Porque no era broma, como pensaba Fabiola, cuando Gabriel se arrodilló luego de un largo viaje en el que descubrió que le hacía falta tenerla a su lado. “Yo no paraba de llorar y de preguntar si no era una broma”, relata la hoy esposa, que guarda ese momento como “muy íntimo, muy nuestro”.

Sonríen hasta a la adversidad

En los recuerdos que tienen del gran día, no hubo un minuto difícil: hasta a la lluvia pusieron buena cara. Quizá la felicidad y tantas miradas cómplices que duraron toda la noche fueron lo que espantó a la lluvia, que decidió no durar más que unos breves momentos, según cuenta Fabiola. “Todo era perfecto, mejor de lo planeado”, cuenta con alegría.

En cuanto a los momentos previos, cuando se arreglaban y vestían sus elegantes atuendos nupciales, todo fue igualmente emocionante. El equipo de Alejandra Prieto captó la sonrisa destellante de Fabiola frente al espejo: no podía imaginar que ya hubiera llegado el momento de vestir su romántico velo de encaje. Y la cuenta regresiva para encontrarse con su amado parecía no agotarse.

No muy lejos, la barba de Gabriel era sometida al filo de la navaja. El novio decidió ir perfectamente rasurado a su boda. ¿Pero qué creen que le esperaba después? Gabriel recibió un regalo y una carta sorpresiva por parte de su prometida. ¡Un gran detalle que despertó una sonrisa gigante en Gabriel! Pero también Fabiola fue correspondida: esas palabras escritas de su puño y letra que cruzaron minutos antes de la boda seguro ocupan hoy un lugar privilegiado en su hogar.

Boda religiosa

Una vez listas las arras, las mancuernillas, el ramo de novia natural y con las damas de honor en sus purpúreos vestidos de fiesta, los prometidos estuvieron listos para dar el “sí, acepto” en la iglesia de San José de Ávalos.

Un emotivo recuerdo durante la ceremonia religiosa fue el que protagonizó el abuelito de Fabiola. A sus 83 años y con dificultad para caminar, hizo un grandísimo esfuerzo “que a mí me supo a gloria” para acompañar al altar a quien se convertiría en la esposa de Gabriel.

A la ceremonia seguiría una recepción llena de detalles muy personales. La Hacienda San José fue decorada con un estilo vintage, cuidados arreglos florales y una atinada iluminación. En parte de la ambientación, como en la temática de los muñecos del pastel, estuvo presente el crossfit, disciplina que Fabiola y Gabriel llevaron incluso a una sesión de fotos preboda que se desarrolló ¡en el gimnasio!

Los ingredientes de una buena fiesta

Comida y música son dos de los factores más memorables de una recepción. Conscientes de ello y, sin perder su espíritu desenfadado, el banquete consistió en ¡pizza con cerveza! Los invitados quedaron encantados con este menú tan relajado y los recién casados no dejaron de brindar por su felicidad y de agradecer su asistencia a todos los presentes.

Entre los momentos más memorables de la velada estuvo el primer baile. Fue del cuñado de Fabiola (esposo de su hermana) quien entonó En otras vidas, de Carlos Rivera. Mientras, ellos danzaban al ritmo de románticos versos como “Cuando te miro solo puedo agradecer lo que sucedió para poderte merecer”, levantando los suspiros de todos sus seres queridos.

¿De una boda sale otra?

Uno de los momentos divertidos estuvo en el lanzamiento de la liga de la novia, que fue atrapada ¡por nadie! Los caballeros se alejaron de forma cómica, como recuerda Fabiola, “para no tener la suerte de comprometerse este año”. ¡Vaya estrategia!

Toda la decisión que les faltó a estos caballeros la tuvieron los ya esposos para emprender su primer viaje de casados. Fabiola y Gabriel pasaron una increíble luna de miel en Chiapas, donde conocieron parte de la mágica cultura sureña y donde en cada esquina reside una tradición. La mejor forma de celebrar esta historia de amor que inició en una oficina y con sabor a chocolate. ¡Felicidades a los novios y que sigan las sonrisas más dulces!