La ciudad de Saltillo, Coahuila, conocida como "la ciudad del sarape”, abrigó el amor de Julio y Adelina. Ahí se conocieron, de inmediato se enamoraron y, pasado un tiempo, decidieron que también ahí unirían sus vidas para siempre. Ahora ha llegado el momento de compartir los mejores momentos de su boda, ¿los acompañamos?

Aunque no se conocían, Julio y Adelina trabajaban para la misma empresa. Fue hasta 2012 cuando, con la ilusión de convivir con otros compañeros y pasar una tarde tranquila, fueron a una carne asada organizada por su trabajo. Aunque cada uno fue por su lado, una vez se conocieron, saltaron chispas y no solo del asador, también de sus corazones. Ese mismo día inició su historia de amor.

¡La propuesta!

Julio y Adelina llevaban cuatro años de relación cuando se comprometieron. Los dos siempre han disfrutado de hacer muchas actividades juntos, desde ir al cine hasta probar comidas nuevas ¡o ver el futbol americano!

Una noche, Julio invitó a cenar a Adelina con la excusa de ver un partido de los Cowboys de Dallas, equipo del que él es fanático. Parecía que iba a tratarse de una velada como muchas otras, pero ella no sabía que su vida estaba a punto de cambiar. Fue entonces cuando Julio le hizo la gran pregunta: "¿Te quieres casar conmigo?" A la cual, sin dudar, Adelina respondió que sí.

Desafiando tradiciones...

Julio y Adelina llegaron con impaciencia al día de su boda. Pese a que había muchos detalles que permanecían en secreto hasta la fecha, quisieron desafiar la tradición de que los novios no pueden verse antes de la ceremonia. La lente del estudio de fotografía Contraluz capturó esa genuina emoción de sorpresa y complicidad en su sesión de first look. Dos novios que se encuentran a solas, minutos antes de que todos los ojos estén puestos en ellos... ¡cuánta magia!

Adelina estaba lista para deslumbrar ese día a todos los invitados y, en especial, a Julio. Para ello eligió hacer su camino al altar con un vestido de novia en corte A, con detalles de encaje y un cintillo de pedrería. Llevó un peinado medio recogido que embelleció con una tiara de cristales. También quiso desafiar la superstición de que trae mala suerte casarse vistiendo perlas, ella misma confeccionó la pulsera que utilizó ese día... ¡con perlas! Y la hizo con la misma tela de su vestido de novia. ¡Qué detalle! El novio llevó un traje sastre negro muy elegante con un moño negra a juego y como detalle especial utilizó un reloj que pertenecía a su papá.

Adelina es de Monterrey y Julio, de San Luis Potosí. Sin embargo, decidieron que Saltillo, la ciudad donde se conocieron, sería el escenario indicado para unir sus vidas. Ambrozzia Eventos fue la empresa de organización de bodas que los ayudó a planear que todo estuviera como siempre lo habían soñado.

¡Y que empiece la celebración! En la ceremonia religiosa, los ahora esposos fueron bendecidos frente a sus familiares. Los novios permanecieron muy felices de que por fin hubiera llegado el gran día y, pese a los nervios del momento, su felicidad pudo notarse: no dejaron de sonreír ni de disfrutar de cada momento. Al finalizar la misa, todos se trasladaron a la recepción, que se llevo a cabo en Villa Ferré.

Los invitados la pasaron fenomenal junto a los novios y construyeron momentos y recuerdos que hoy plasman las fotografías de su álbum de boda, al cual podrán volver cada que sientan nostalgia y quieran revivir el día de su boda.

El momento más emotivo

Para Adelina, el momento más emotivo de la noche fue cuando Julio tomó el micrófono y le dedicó unas palabras llenas de los más dulces pensamientos de amor. Compartió con todos los asistentes dónde y cómo se conocieron. Este romántico discurso fue sellado con un video que les prepararon sus hermanos con fotos de ambos.

Todo estuvo como lo planearon; en especial, la decoración, que fue sencilla y con tonalidades blancas. Uno de sus rincones favoritos fue la mesa de los novios, detrás de la que pendían velas que le daban un toque muy romántico al lugar. Y cómo dejar de apreciar la decoración del pastel de boda de tres pisos, con flores blancas y un topper laureado en dorado que le dio ese toque especial que ellos buscaron.

La fiesta estuvo tan divertida y la pasaron tan bien que no dudaron en seguir festejando, pero ahora en la orilla de la playa, con una luna de miel en Playa del Carmen. ¡Muchas felicidades a los recién casados!