Hafit Juárez Photo
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La ceremonia de matrimonio, ese ritual con un gran peso simbólico en el que se funden dos almas en pensamientos de amor para iniciar una nueva vida. Muchas parejas, tras la entrega del anillo de compromiso, deciden hacer o dejar de hacer ciertas cosas para atraer la buena fortuna o repeler la mala, como evitar que el prometido vea el vestido de novia antes del enlace.

Sin embargo, hay quienes adoptan algunas costumbres por mero protocolo o porque les parece simpático, romántico o divertido y esto no significa que omitirlas arruine su día. ¿Ustedes se consideran maestros de la superstición o creen que la suerte se define día a día? ¿Tienen dudas? ¡Averígüenlo con este test!

¿Qué tan supersticiosos salieron?

Si obtuvieron el nivel maestro en el supersticiómetro, significa que son fieles a las creencias que han heredado de familia y amigos, por lo que no dan paso sin respetar el ritual propio de cada situación. Esto les da paz mental porque tienen la seguridad de que las cosas saldrán conforme a la creencia popular prevé, aunque también tendrán que poner de su parte para que la vida les sonría.

En cambio, los que no creen en las supersticiones darán pasos firmes hasta el altar con la confianza y determinación de que ninguna subjetividad afectará su vida de pareja. Y en un grupo intermedio se ubican quienes son conscientes de que los pequeños rituales le agregan misticismo al matrimonio, aunque no sienten la obligación de cumplir al pie de la letra cada ritual. 

En realidad, no importa el resultado que hayan obtenido, cada quien decide si cree en las supersticiones y si quiere llevarlas a la práctica o no. Lo importante es que disfruten los preparativos de su enlace y que recuerden que un buen matrimonio, además de amor, necesita buena comunicación, respeto y confianza.

¿Sorprendidos? Si lo suyo es el apego a los rituales de la familia, ¡adelante! Dense el tiempo para buscar el ramo de novia, así como los objetos y tradiciones simbólicas más significativas que les permitan cumplir puntualmente cada paso para el matrimonio perfecto. Ahora que si no desean dejarle esta parte al destino, seguro también tendrán una vida de pareja entrañable. Que todo sea para bien y, sobre todo, que se diviertan con los preparativos haciendo partícipes a los seres queridos que han recibido la invitación de boda y con gran emoción los acompañarán en su día B. ¿Y los nervios matrimoniales? Supérenlos juntos, que esos sí atacan por igual.