Una Fiesta Inolvidable: Nuestra Boda
Una Fiesta Inolvidable: Nuestra Boda
La Celebración
Celebramos una fiesta preciosa en la que todos los presentes disfrutaron y compartieron momentos que, sin duda, serán imborrables para nosotros. La alegría se sintió durante horas y, al despedirse, nuestros invitados nos felicitaron por lo bonita que resultó la fiesta. El ambiente estuvo realzado por la decoración con flores de cempasúchil, ya que días antes habíamos celebrado el Día de Muertos y todavía manteníamos la ofrenda en casa. La atención de los meseros fue impecable, ofreciendo un servicio perfecto, mientras que la preparación de cócteles y bebidas, junto con la música del DJ, completaron un evento lleno de diversión y buen gusto.
La Felicidad Compartida
La felicidad de nuestros invitados por haber compartido con nosotros un día tan especial como la unión de nuestras vidas fue palpable. Incluso días después de la boda, amigos y familiares seguían felicitándonos por lo increíble que fue la fiesta y por lo bien organizada que estuvo.
La Organización del Evento
Sin embargo, organizar esta celebración no resultó sencillo. Mi esposa comenzó la planificación ocho meses antes, buscando organizadores de bodas. Contratamos a dos, pero sinceramente, ninguno cumplió con nuestras expectativas. Por ello, mi esposa, María de la Luz —a quien llamaré Lucecita— decidió encargarse personalmente del proceso.
Empezó buscando servicios de banquete en línea y citando proveedores en casa, donde se realizaría la fiesta. Así pudimos visualizar cómo distribuir las mesas, la barra, el espacio para las viandas, la iluminación, los tipos de arreglos, el menú que queríamos ofrecer a nuestros invitados y, por supuesto, los presupuestos, ajustando todo al dinero disponible para el evento. No pretendíamos una celebración fastuosa, sino una fiesta elegante y acorde con el presupuesto pensado para un momento tan especial como nuestra unión matrimonial.
Los Pequeños Detalles
Lo que realmente hizo de este momento algo especial y memorable fueron los pequeños detalles, ese toque personal que dimos a cada aspecto del evento. Por ejemplo, entregamos a los invitados, unos minutos antes de entrar a la iglesia, mariposas de papel para que las lanzaran a nuestra salida. Además, los recuerdos que colocamos en las mesas fueron pequeñas plantas vivas en miniat
El Valor de los Pequeños Detalles
Lo que verdaderamente convirtió nuestro día en una experiencia única y difícil de olvidar fueron los pequeños detalles, ese toque personal que imprimimos en cada aspecto de la celebración. Desde el primer momento, nos esforzamos por hacer que cada invitado se sintiera especial y participara en la alegría del evento.
Mariposas de Papel para la Salida
Unos minutos antes de entrar a la iglesia, entregamos a nuestros invitados mariposas de papel, las cuales lanzaron al aire cuando salimos, llenando el ambiente de color y simbolismo. Este gesto sencillo añadió un momento emotivo y visualmente hermoso a la ceremonia, creando un recuerdo imborrable para todos.
Recuerdos Vivos y Personalizados
Para los recuerdos, decidimos colocar en las mesas pequeñas plantas vivas en miniatura, elegidas con cariño y esmero. Queríamos que cada invitado se llevara a casa un símbolo de vida y crecimiento, igual que nuestro nuevo camino juntos. Este detalle fue muy apreciado y comentado por todos los presentes.
Selección Cuidadosa de la Comida y Bebida
Pusimos especial atención en seleccionar la comida, asegurándonos de que fuera del agrado de todos. Además, ofrecimos una variada selección de cócteles, vinos y cervezas para que cada invitado pudiera disfrutar de sus preferencias y brindar por nuestra unión de la manera que más le apeteciera.
Invitaciones y Regalos con Toque de Talavera
Las invitaciones al evento fueron diseñadas por Alejandra Vergara, la hija de Lucecita, quien les dio un toque de Talavera, aportando elegancia y tradición. Como complemento, recibimos unas paletas de chocolate decoradas con el mismo diseño de Talavera, cortesía de la diseñadora Kista Resono, a quien agradecemos sinceramente por su generosa contribución. Estos detalles añadieron cohesión visual y un aire artístico a la celebración.
El trabajo de Lucecita fue árduo y, aunque hubo uno o dos desacuerdos, gracias a su dedicación fue posible que todos recordaran la boda como una fiesta inolvidable.
La Experiencia de Lucecita
Ahora le corresponde a ella, Lucecita, contarnos toda su experiencia y cómo vivió el proceso de organización de nuestra boda.
En nuestra boda, Luis y yo contamos en todo el proceso con el apoyo de Irving de La Buff. Supo entender lo que le pedimos y, además, intuyó lo que no le dijimos. Gracias a la confianza que depositamos en él y en su equipo, pudimos disfrutar junto con nuestros familiares y amigos más cercanos de una boda que pareció un sueño.
Nos casamos en la iglesia de San Juan Bautista, en Coyoacán, y después caminamos hasta el lugar de la recepción, una casa colonial que fue la casa de los abuelos de mi esposo, ubicada a unas cuadras de la iglesia, junto al Museo Frida Kahlo. Allí nos esperaba Irving con el mobiliario rústico de madera y las periqueras, ideales porque el espacio no es muy grande. La decoración incluía adornos de colores de otoño y motivos de Día de Muertos, ya que nos casamos el 8 de noviembre. Le pedimos que incluyera algunos arreglos propios de la época y él nos sugirió una fusión de Día de Muertos y Halloween.
Los cócteles frozen, con o sin tequila, junto con el chicharrón, el guacamole y las empanadas argentinas que se ofrecieron al inicio mientras llegaban los invitados, marcaron el comienzo del banquete con broche de oro. El brindis se hizo con vino espumoso rosado para agradecer a nuestros seres queridos su presencia. Para el plato principal, se sirvió una parrillada americana con más de ocho tipos de carne y pollo, acompañada de guarniciones, salsas, ensalada, cervezas, aguas de jamaica y tamarindo, y refrescos.
Para el postre, se ofreció strudel de manzana con helado de vainilla y café. Al final, Irving también nos ayudó a servir el pastel de bodas, que adornó con flores de cempasúchil, además de encargarse de los tacos de canasta para los trasnochadores. Las bebidas no se agotaron y la comida fue suficiente para todos.
Sinceramente, no sé qué hubiéramos hecho sin él. Su equipo fue excepcional, siempre atento y los invitados les agradecieron en todo momento. Fue nuestra boda de ensueño. Nuestros casi 100 invitados no dejaron de alabar el buen servicio. Cuando llegó el momento del baile, se movieron las periqueras para tener más espacio en la pista.
Una Fiesta Inolvidable: Nuestra Boda
La Celebración
La celebración de nuestra boda fue un evento precioso en el que todos los asistentes disfrutaron plenamente y compartieron momentos que serán imborrables para nosotros. La alegría se prolongó durante horas y, al despedirse, nuestros invitados nos felicitaron por lo bonita que resultó la fiesta. El ambiente estuvo realzado por la decoración con flores de cempasúchil, ya que días antes habíamos celebrado el Día de Muertos y todavía manteníamos la ofrenda en casa. La atención de los meseros fue impecable, ofreciendo un servicio perfecto en todo momento. La preparación de cócteles y bebidas, junto con la música del DJ, completaron un evento lleno de diversión y buen gusto.
La Felicidad Compartida
La felicidad de nuestros invitados al compartir con nosotros un día tan especial como la unión de nuestras vidas fue palpable. Incluso días después de la boda, amigos y familiares seguían felicitándonos por lo increíble que fue la fiesta y por lo bien organizada que estuvo.
La Organización del Evento
Organizar esta celebración no fue una tarea sencilla. Mi esposa comenzó la planificación ocho meses antes, buscando organizadores de bodas para asegurarse de que todo saliera perfecto. Aunque contratamos a dos organizadores, ninguno cumplió con nuestras expectativas. Por ello, mi esposa, María de la Luz —a quien cariñosamente llamo Lucecita— decidió encargarse personalmente de todo el proceso.
Empezó buscando servicios de banquete en línea y citando proveedores en casa, donde se realizaría la fiesta. Así pudimos visualizar la distribución de las mesas, la barra, el espacio para las viandas, la iluminación, los tipos de arreglos, el menú que queríamos ofrecer y, por supuesto, ajustar todo al presupuesto disponible para el evento. El objetivo nunca fue una celebración fastuosa, sino una fiesta elegante, acorde con el presupuesto pensado para un momento tan especial como nuestra unión matrimonial.
Los Pequeños Detalles
Lo que realmente hizo de este momento algo especial y memorable fueron los pequeños detalles, ese toque personal que dimos a cada aspecto del evento. Por ejemplo, entregamos a los invitados, unos minutos antes de entrar a la iglesia, mariposas de papel para que las lanzaran a nuestra salida. Además, los recuerdos que colocamos en las mesas consistieron en pequeñas plantas vivas en miniatura, pensadas para que cada invitado se llevara a casa un símbolo de vida y crecimiento, igual que nuestro nuevo camino juntos. Estos detalles fueron muy apreciados y comentados por todos los presentes.
Selección Cuidadosa de la Comida y Bebida
Pusimos especial atención en la selección de la comida, asegurándonos de que fuera del agrado de todos. Ofrecimos una variada selección de cócteles, vinos y cervezas para que cada invitado pudiera disfrutar de sus preferencias y brindar por nuestra unión de la manera que más le apeteciera.
Invitaciones y Regalos con Toque de Talavera
Las invitaciones al evento fueron diseñadas por Alejandra Vergara, la hija de Lucecita, quien les dio un toque de Talavera, aportando elegancia y tradición. Como complemento, recibimos unas paletas de chocolate decoradas con el mismo diseño de Talavera, cortesía de la diseñadora Krista Resano, a quien agradecemos sinceramente por su generosa contribución. Estos detalles añadieron cohesión visual y un aire artístico a la celebración.
El trabajo de Lucecita fue arduo y, aunque hubo uno o dos desacuerdos, gracias a su dedicación fue posible que todos recordaran la boda como una fiesta inolvidable.
La Experiencia de Lucecita
Lucecita, mi esposa, vivió de forma intensa todo el proceso de organización de nuestra boda, contando con el apoyo fundamental de Irving de La Buff. Irving supo entender lo que pedimos y anticipó incluso lo que no dijimos explícitamente. Gracias a la confianza depositada en él y en su equipo, pudimos disfrutar junto con nuestros familiares y amigos más cercanos de una boda que pareció un sueño.
La ceremonia se celebró en la iglesia de San Juan Bautista, en Coyoacán, y después caminamos hasta el lugar de la recepción, una casa colonial que fue la casa de los abuelos de mi esposo, ubicada a unas cuadras de la iglesia, junto al Museo Frida Kahlo. Allí nos esperaba Irving con el mobiliario rústico de madera y las periqueras, ideales porque el espacio no es muy grande. La decoración incluía adornos de colores de otoño y motivos de Día de Muertos, ya que nos casamos el 8 de noviembre. Pedimos a Irving que incluyera algunos arreglos propios de la época y él nos sugirió una fusión de Día de Muertos y la estación de otoño.
Banquete y Brindis
Los cócteles frozen, con o sin tequila, junto con el chicharrón, el guacamole y las empanadas argentinas ofrecidas al inicio mientras llegaban los invitados, marcaron el comienzo del banquete, el brindis se realizó con vino espumoso rosado para agradecer a nuestros seres queridos su presencia. Para el plato principal se sirvió una parrillada americana con más de ocho tipos de carne y pollo, acompañada de guarniciones, salsas, ensalada, cervezas, aguas de jamaica y tamarindo, y refrescos.
Para el postre, se ofreció strudel de manzana con helado de vainilla y café. Al final, Irving también nos ayudó a servir el pastel de bodas, que adornó con flores de cempasúchil, además de encargarse de los tacos de canasta para los trasnochadores. Las bebidas no se agotaron y la comida fue suficiente para todos.
El Equipo y el Baile
Sinceramente, no sé qué hubiéramos hecho sin Irving y su equipo. Fueron excepcionales, siempre atentos y los invitados les agradecieron en todo momento. Fue nuestra boda de ensueño. Nuestros casi 100 invitados no dejaron de alabar el buen servicio. Cuando llegó el momento del baile, se movieron las periqueras para tener más espacio en la pista. Un comentario de quien vive en la casa fue que se abian realisado muchas fiestas y bodas de la familia ahi paro que nunca se habia echo lo que nosotros hisimos para esa fiesta ( Pedro Rosas )
Para finalizar dejamos en al entrada de la casa una caja con tarjetas en blanco para que los invitados nos dejaran sus comentarios y queremos compartirles algunas . Y sobre los regalos decidimos solo compartir una cuenta de banco para los que querían dejarnos un presente , pensamos que eso era mas práctico para todos, muchas gracias por dejarnos compartir con ustedes nuestra experiencia de todo lo que paso para hacer este día especial no solo para nosotros sino para todos los que amamos.
LUZ Y LUIS