Con algo de pena comparto mi experiencia, ya que no sé si alguien más haya pasado por una situación similar.El sábado pasado celebré mi boda en Casa Baloyan. Al principio todo parecía excelente: me mostraron lo que incluía el contrato, me ofrecieron ciertos servicios y les compartí fotografías de inspiración para la decoración, manteles, encortinados, arreglos florales y otros detalles.Sin embargo, después de haber pagado la mitad del salón, las cosas comenzaron a cambiar. Poco a poco me fueron retirando elementos que originalmente me habían ofrecido. Por ejemplo, cuando les comenté que los arreglos florales que manejaban no eran de mi agrado y les mostré referencias de lo que buscaba, su respuesta fue que ellos nunca habían ofrecido arreglos para las mesas. Lo mismo ocurrió con el encortinado, que posteriormente también negaron haber incluido.Además, estaban realizando modificaciones en la pared principal del salón y nos aseguraron que estaría terminada para el día del evento, pero no fue así.Lo más preocupante fue que me entregaron el salón en muy malas condiciones. A una hora de comenzar el evento, aún estaba sucio y mi mamá tuvo que ponerse a barrer porque nadie del personal lo estaba haciendo. Los manteles estaban arrugados y mal colocados, y los colores eran distintos entre mesas. En general, la decoración no se parecía a lo que se había acordado ni a lo que me habían prometido desde un inicio.A las 4:00 p.m. hubo un apagón en toda la zona. Entiendo perfectamente que eso no fue responsabilidad del salón; sin embargo, considero que un proveedor de eventos debe contar con planes de contingencia para situaciones como esta. Su única respuesta fue que ya habían reportado la situación a CFE y que probablemente pasarían varias horas sin electricidad. Mi evento comenzaba a las 7:00 p.m.Afortunadamente, mi papá logró conseguir una planta de luz para que pudiéramos continuar con los preparativos. Incluso hubo molestia por parte del salón porque necesitaban otra planta para la cocina, la cual tuvieron que conseguir ellos mismos. Al finalizar el evento intentaron cobrarme ese gasto adicional, algo que por supuesto no aceptamos.Quiero reconocer que los meseros hicieron un excelente trabajo. Sin embargo, al final de la noche desapareció mi cámara y, después de insistir y de una situación incómoda con una de las meseras, la cámara apareció de manera repentina.También me ofrecieron sillas doradas, pero el día del evento colocaron sillas color café argumentando que no tenían suficientes doradas. Las servilletas fueron acomodadas de una forma distinta a la acordada y tampoco colocaron las velas que supuestamente formaban parte de los arreglos de mesa.Sinceramente, si algo hizo que la decoración luciera hermosa fueron los candelabros y arreglos que yo misma llevé, porque muchos de los detalles que se habían prometido simplemente no se realizaron.Si algún propietario, encargado o persona relacionada con el salón llega a leer esto, especialmente el señor José María, espero que tomen esta experiencia como una oportunidad para mejorar la atención y el cumplimiento de lo que ofrecen a sus clientes. Una boda ya implica suficiente estrés como para tener que lidiar además con incumplimientos, cambios de último momento y falta de preparación.No es un servicio económico, y precisamente por eso considero importante compartir mi experiencia. Lamentablemente, trabajar con ellos fue una gran decepción y dejó mucho que desear.
El sábado pasado celebré mi boda en Casa Baloyan. Al principio todo parecía excelente: me mostraron lo que incluía el contrato, me ofrecieron ciertos servicios y les compartí fotografías de inspiración para la decoración, manteles, encortinados, arreglos florales y otros detalles.
Sin embargo, después de haber pagado la mitad del salón, las cosas comenzaron a cambiar. Poco a poco me fueron retirando elementos que originalmente me habían ofrecido. Por ejemplo, cuando les comenté que los arreglos florales que manejaban no eran de mi agrado y les mostré referencias de lo que buscaba, su respuesta fue que ellos nunca habían ofrecido arreglos para las mesas. Lo mismo ocurrió con el encortinado, que posteriormente también negaron haber incluido.
Además, estaban realizando modificaciones en la pared principal del salón y nos aseguraron que estaría terminada para el día del evento, pero no fue así.
Lo más preocupante fue que me entregaron el salón en muy malas condiciones. A una hora de comenzar el evento, aún estaba sucio y mi mamá tuvo que ponerse a barrer porque nadie del personal lo estaba haciendo. Los manteles estaban arrugados y mal colocados, y los colores eran distintos entre mesas. En general, la decoración no se parecía a lo que se había acordado ni a lo que me habían prometido desde un inicio.
A las 4:00 p.m. hubo un apagón en toda la zona. Entiendo perfectamente que eso no fue responsabilidad del salón; sin embargo, considero que un proveedor de eventos debe contar con planes de contingencia para situaciones como esta. Su única respuesta fue que ya habían reportado la situación a CFE y que probablemente pasarían varias horas sin electricidad. Mi evento comenzaba a las 7:00 p.m.
Afortunadamente, mi papá logró conseguir una planta de luz para que pudiéramos continuar con los preparativos. Incluso hubo molestia por parte del salón porque necesitaban otra planta para la cocina, la cual tuvieron que conseguir ellos mismos. Al finalizar el evento intentaron cobrarme ese gasto adicional, algo que por supuesto no aceptamos.
Quiero reconocer que los meseros hicieron un excelente trabajo. Sin embargo, al final de la noche desapareció mi cámara y, después de insistir y de una situación incómoda con una de las meseras, la cámara apareció de manera repentina.
También me ofrecieron sillas doradas, pero el día del evento colocaron sillas color café argumentando que no tenían suficientes doradas. Las servilletas fueron acomodadas de una forma distinta a la acordada y tampoco colocaron las velas que supuestamente formaban parte de los arreglos de mesa.
Sinceramente, si algo hizo que la decoración luciera hermosa fueron los candelabros y arreglos que yo misma llevé, porque muchos de los detalles que se habían prometido simplemente no se realizaron.
Si algún propietario, encargado o persona relacionada con el salón llega a leer esto, especialmente el señor José María, espero que tomen esta experiencia como una oportunidad para mejorar la atención y el cumplimiento de lo que ofrecen a sus clientes. Una boda ya implica suficiente estrés como para tener que lidiar además con incumplimientos, cambios de último momento y falta de preparación.
No es un servicio económico, y precisamente por eso considero importante compartir mi experiencia. Lamentablemente, trabajar con ellos fue una gran decepción y dejó mucho que desear.