Reseña honesta Jardin Piedra y Vientp
Escribo esta reseña tanto desde mi experiencia como invitada, como desde mi perspectiva profesional como wedding planner, y precisamente por conocer cómo debe operar un evento bien ejecutado, puedo decir que el servicio de este lugar fue profundamente decepcionante y de pésimo nivel.
La promesa de que “todo está incluido” resulta poco transparente, ya que al momento de la operación quedan en evidencia múltiples vacíos, condiciones poco claras y una falta importante de precisión en lo que realmente ofrecen.
Como wedding planner encargada del evento, solicité una llamada previa para revisar el minuto a minuto y coordinar correctamente con todos los proveedores involucrados. Todos se conectaron puntualmente… excepto ellos. Resulta muy preocupante que el propio lugar, siendo una pieza central de la operación, no muestre interés en una coordinación básica previa. Y una semana antes del evento, tratando de iniciar este proceso con Alfredo me contesto en una llamada que “Ellos atendían mi evento hasta el lunes de la siguiente semana, que ese fin estaban muy ocupados y tenían otros eventos. El lunes hablamos”.
Uno de los puntos más delicados fue el manejo del juez civil. Ellos mismos se ofrecieron a apoyar con esa coordinación. La hora fue confirmada en dos ocasiones y, aun así, a tan solo tres días de la boda —y únicamente porque insistí en tener una llamada de seguimiento— notificaron que habían programado al juez una hora antes de lo acordado, exigiendo modificar toda la logística del evento para adaptarnos a su error (logística que ni habían revisado porque no se conectaron diligentemente a la llamada de coordinación). Esto no solo era prácticamente imposible por la coordinación con otros proveedores, sino que afectaba directamente a los novios (con horarios de maquillaje, peinado, llegada, planeación de fotos y otras actividades perfectamente mapeadas alrededor de la ceremonia civil), al resto de los proveedores y también a los invitados, quienes ya contaban con una hora de llegada establecida en una invitación compartida con meses de anticipación. Cambiarlo en ese momento no solo era inviable operativamente, sino que además implicaba pagar una hora extra que claramente los beneficiaba. Horas después resolvieron el problema, pero no sin antes expresar que estaban “enojadísimos porque les iba a salir carísimo lo del juez”, dejando entrever que esperaban que los novios absorbieran el costo de un error completamente atribuible a ellos.
La disposición para resolver problemas o apoyar durante el evento fue prácticamente nula. No existe un coordinador asignado por parte del lugar que realmente supervise la operación, lo cual genera desorganización y deja al cliente (entendido como novios o en su caso una wedding planner) completamente solo ante cualquier inconveniente. Al grado de que personalmente tuve que montar alrededor de 12 mesas (de 19) con sillas para poder tener una verdadera dimensión del espacio antes de montar plaqué y cristalería. El equipo de Emanuel (capitán de meseros) una vez que llego tuvo la mejor disposición de apoyar; los “encargados del lugar” ni acto de presencia hicieron.
En temas de limpieza, el estándar fue muy deficiente: el piso permaneció sucio y la única forma de “limpiarlo” fue aventando agua, sin jabón, sin tallar y sin el mínimo cuidado que un espacio de eventos debería tener. El cuarto de novios estaba en condiciones lamentables, poco funcional y descuidado. Adicional, el mobiliario que proveen esta en mal estado y sucio (adjunto video).
Un punto especialmente grave fue que enviaron a una fotógrafa que nadie autorizó, no venía contemplada en el contrato y jamás fue notificada su presencia. Se presentó el día del evento a tomar fotos a los invitados para después cobrarlas, algo totalmente fuera de lugar y sin consentimiento previo.
Otro problema importante es que solo cuentan con una sola barra de servicio, claramente insuficiente para atender adecuadamente a los invitados. Se sugirió colocar una barra adicional y la respuesta fue negativa, insistiendo en que una era suficiente, cuando evidentemente no lo es. Esto además afecta directamente a las mesas cercanas, que pasan todo el evento incómodas por el ruido, el tránsito constante y atropelladas por el equipo de meseros que solo busca hacer un buen trabajo.
Aunque supuestamente hay dos responsables del lugar, en la práctica no coordinan ni resuelven nada; únicamente aparecen para hacer una limpieza muy deficiente.
En el servicio de alimentos también hubo detalles muy poco profesionales. Un ejemplo clarísimo fue el servicio de pan. Lo entregaron tarde y los meseros tuvieron que servirlo directamente de la bolsa, usando una servilleta de papel porque ni siquiera contaban con canastas o pinzas, algo básico en cualquier servicio de banquete mínimamente profesional. No contaban con agua quina para el coctel de bienvenida; se nos especificó que el alcohol lo proveíamos nosotros y que ellos se encargaban del resto de los insumos. La llamada tornamesa de chilaquiles fue básicamente totopos con crema, muy lejos de lo ofrecido (adjunto imagen). Para un lugar que presume ofrecer una experiencia gastronómica, este tipo de detalles contradicen completamente ese discurso.
Además, hubo una situación muy incómoda con los invitados: los meseros estuvieron cobrando por termos que en realidad eran un regalo para los asistentes, generando confusión y una muy mala experiencia
Finalmente, los baños también reflejan la falta de atención, se limpian al inicio del evento, pero después no existe seguimiento, ni reposición de insumos, ni mantenimiento constante.
En resumen: PESIMA ORGANIZACIÓN OPERATIVA, poca higiene, falta de coordinación, decisiones poco transparentes y un servicio muy por debajo de lo que prometen. No lo recomendaría para NINGÚN evento. Si como novia o planner te interesa tener PAZ y un aliado de confianza para este día tan especial, no confíes en ellos. El servicio, la atención al detalle y la experiencia de los novios e invitados, no es su fuerte. Es una verdadera lastima porque el lugar (hay que reconocerlo) esta hermoso y cuentan con unos proveedores externos que ofrecen un servicio de primer nivel. Mi sugerencia, contacta a estos proveedores de manera independiente y busca otro venue y banquete.
El evento fue un éxito gracias a los invitados y a unos EXCELENTES proveedores. Los novios no se percataron de nada de esto gracias al gran labor que hicieron todos y cada uno de los siguientes proveedores y no el Jardín Piedra y Viento (específicamente Alfredo y Mauricio – dueños del lugar).
Les dejo la información de los proveedores que verdaderamente hay que reconocer, apreciar y agradecer.
Florería el puente: es un AMOR. Hace unos arreglos hermosos y tiene siempre la mejor disposición de ayudar y ofrecer un producto de alta calidad. Su equipo también trabajó incansablemente desde el montaje hasta horas antes asegurando dejar espacios limpios y arreglos en orden.
Prime DJ: Enrique Rojas es un RIFADO. Prime Dj se encargó del audio, iluminación del evento así como de la pista. Estuvo personalmente atendiendo el evento desde el día previo de montaje y hasta las 2:30 de la mañana que termino. Con un equipo sumamente capacitado.
Cava Social (este proveedor NO viene con el lugar): Joana de Joseph y su equipo responden a cualquier necesidad 24/7. Sin importar que haya personal de Cava Social corriendo el evento en sitio. Ofrecen un servicio de barra libre impecable, justo y seguro.
Ian del Río (a.k.a Fónica) – Este proveedor NO viene con el lugar- : No hay mucho que decir más que es GARANTÍA. Tanto los novios como los invitados nunca dejaron la pista, todo el mundo salió fascinado con la música. También ayudo con la música para la ceremonia y el cóctel.
María Esesarte (este proveedor NO viene con el lugar): La verdadera fotógrafa asignada por los novios para el evento. Siempre con la mejor disposición y arriesgando el físico para sacar la mejor fotografía. Cuida cada detalle y sus ediciones son hermosas.