La boda de Óscar y Abigail en Zapopan, Jalisco
En el campo Verano Rosa 1 profesionales
Ó&A
04 Sep, 2021La crónica de nuestra boda
Nuestra boda fue mejor de lo que imaginé
Para ser sincera nunca tuve prisa por casarme, sabía que cuando conociera a la persona indicada para mí, simplemente las cosas se darían. En cuanto a mi boda, siempre tuve la certeza de que en ese evento estarían solo las personas más allegadas a mí, las más especiales, aquellas que yo y mi pareja las sintiéramos más cercanas y entrañables.
Nunca fui de fiestas grandes, al contrario, me inquietaba convivir con muchas personas. Sabía que un evento pequeño, íntimo, exclusivo sería lo mío. Al ser temporada de pandemia, mientras a muchos les estresaba hacer un evento familiar, para mí y mi ahora esposo fue ideal, porque para mi sorpresa el también soñaba con una boda así. Aunque claro, no por ser un evento pequeño no hay nervios. A mí me llegaron dos semanas antes, me preocupaba la decoración, si iba llover o no, la entrega del vestido de novia, cómo me iba acostumbrar a dormir, etc.
Al llegar el día estaba nerviosa por cómo se iban a dar las cosas, cuando a media mañana mi ahora esposo me envió una serie de fotos desde cuando nos conocimos hasta el día actual, diciéndome que tenemos una bonita historia, y cómo hemos evolucionado juntos, decía que había que entregarnos al momento, al día, dejar fluir y disfrutar. Solté un suspiro y dejé un poquito de lado las preocupaciones.
Seguir leyendo »Más tarde llegó el maquillista, dejé que hiciera lo suyo y me alisté con todo lo que iba a necesitar. Pasado el tiempo llegó mi papá con quien llegaría a la ceremonia, hacía bastante calor y mucho tráfico, pero parecía que él estaba más estresado que yo así que yo era la que lo tranquilizaba y a mí de paso, je, je, je.
Y ¡wow! Llegando al lugar de la ceremonia quedé impactada, ¡hacía un sol hermoso! Claro, con calor, pero mi preocupación de que quizá llovería en la ceremonia se esfumó y descansó mi alma. Aun no traía el vestido de novia porque llegaría a liquidar a algunos proveedores así que pude moverme más o menos cómoda.
Al dar unos pasos luego de la entrada vi a lo lejos a mi futuro esposo y me dieron nervios porque no quería que me viera aun, pero bueno, la ventaja es que no traía el vestido. Así que lo saludé, lo abracé y me dijo que la florista casi terminaba, ufff… (faltaba media hora para iniciar la ceremonia).
Mientras fui a liquidar el pago para el violinista. De regreso me encontré a nuestros lindos y estimados invitados, entre nervio, sudor, esquivando las piedritas los saludaba y avanzaba para ir a ponerme el vestido de novia que me encantó: super diferente, único, sencillo, elegante y sensual.
Me acompañó mi hermana y mi mamá, fue muy lindo. Una vez lista respiré hondo y tomé el brazo de mi papá para entrar por ese caminito lleno de pétalos de rosa, tal y como los había imaginado (mientras sonaba el violinista con la pieza de “a thousand years”) y yo sentía que flotaba, con calor, pero sí, estaba preciosa la decoración. Caminaba lento y trataba de estar tranquila, a lo lejos vi a mi ahora esposo con una mirada tierna y segura, orgulloso de lo que sus ojos miraban.
La ceremonia estuvo amena, preciosa y hasta algo divertida. Enseguida hicimos un poco de fotos a nuestro estilo y luego un brindis junto con una dinámica, perfecta si eres de las mías que le gustan los eventos íntimos. Intercambiamos preguntas para los invitados y llevarnos un poquito de sus buenos deseos y consejos, la verdad es que me encantó ese momento.
Después tuvimos más sesión de fotos, padrísimas y divertidas. Otra idea que tuvimos fue dar código de vestimenta para nuestros invitados, esto para que nuestras fotos lucieran más armónicas y también para que la integración de las familias se sintiera así.
Olvidé contar que a mitad de la ceremonia estaban cayendo una especie de micro pelusitas blancas, ¡¡que se veían tan lindas!! Parecía de película, hasta estuvimos bromeando de en cuanto había salido ese efecto, ¡parecía nieve!
Siguiendo con la sesión de fotos, tomamos los paraguas transparentes que me parecieron super lindos y elegantes, y ¿qué creen? El cielo se empezó a nublar, así que ahora estaban más que perfectos para las fotos. Empezó a oscurecer y refrescar y nuestros invitados comenzaron a asustarse, y claro teníamos el pendiente del grupo de música que se había instalado en una zona abierta, pero gracias al cielo y a nuestra organizadora del lugar, teníamos plan B, además mi ahora esposo siempre tiene una actitud positiva así que tomamos nuestros paraguas y nos fuimos en filita (ya lloviendo) a dentro del hotel mientras preparaban el lugar de la cena.
El ambiente estuvo super lindo, nuestros invitados tenían una actitud muy fresca y positiva, se estuvieron tomando fotos y pasándola genial. Una vez listo el lugar nos avisó y seguimos haciendo fiesta, ¡padrísimo cada momento! El grupo estaba listo y nos acomodamos, empezó a sonar la música y a servir la cena, super delicioso el menú y bien organizado el equipo de meseros.
No queríamos dejar pasar el tiempo y pedimos que pusieran la canción que bailaríamos como esposos (“I can’t take my eyes of you”). Fue una versión padrísima, quedé encantada y bailarla con quien elegí para el resto de mi vida fue increíble, uno de los momentos más mágicos. No tuvo que ser perfectamente estudiada la coreografía, simplemente sentirla.
El resto de la velada fue convivencia, disfrute y agradecimientos a nuestros estimados y queridos invitados.
Quedamos cien por cien felices y satisfechos de nuestra planeación, fue tal y como la queríamos (4 meses de antelación) y trabajo en equipo (él se involucró bastante).
Sin duda todo el proceso nos llevó a conocernos, respetarnos y amarnos todavía más.
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