La boda de Ulises y Delder en Cancún, Quintana Roo
En la playa Verano Rojo
U&D
06 Sep, 2014La crónica de nuestra boda
El día fue muy especial, la noche anterior estuvimos conviviendo con la familia que llegó de fuera y nos dispusimos a descansar lo más que pudiéramos incluido levantarnos tarde.
Pude desayunar con la familia y obviamente el ambiente era de total emoción y nervios, yo como novio obviamente tenía que mantenerme ecuánime y asegurarme de que todo estuviera controlado.
Contra todo lo que queríamos el día fue lluvioso, la boda la habíamos planeado para que la ceremonia fuera a la orilla de la playa y la recepción iba a ser a un lado, ahí mismo sobre la playa. Lamentablemente por la lluvia nos vimos obligados en acuerdo con nuestra wedding planer a mover la recepción a la palapa ubicada en el mismo lugar (fue algo genial que hubiéramos considerado este lugar que contaba también con ese espacio techado).
Mi prometida se arregló en casa de mis papás, donde mi mamá y mi hermana fueron las que se encargaron de su arreglo en compañía de mi suegra y mis cuñadas.
Nos dispusimos a movernos al lugar de la ceremonia, no faltaron los olvidos (a mi prometida se le había olvidado el ramo en casa), por lo que estuvimos corriendo para empezar lo más puntual posible.
Seguir leyendo »Yo llegué en mi carro (mismo que ya estaba preparado con las maletas para la noche de bodas y la luna de miel), mi prometida llegó en el carro de mi hermana con toda la comitiva de la novia.
Como mencioné, la ceremonia se hizo en la orilla de la playa, en un gazebo con el mar de fondo, aunque llovía ligeramente pudimos terminar la ceremonia sin problemas, después de una sesión de fotografías (incluidas las obligadas fotos con todos los invitados) pasamos a la recepción.
Ya ubicados en la palapa hicimos una breve ceremonia donde intercambiamos votos y anillos con unas palabras del pastor de la iglesia donde asistimos.
Una vez terminada la ceremonia dimos tiempo para que conviviéramos y nos saludáramos todos, incluidas más fotos con los invitados, durante estos momentos pudimos disfrutar de una magnífica mesa de dulces la cual estuvo genial, además de que los invitados nos pudieron dejar un mensajito en el árbol de los deseos.
Para marcar el lugar de cada invitado en las mesa hicimos lago diferente, lo compaginamos con los recuerdos que queríamos darles a los invitados a nuestra boda, por lo que armamos unas bolsas de regalo con los obsequios personalizados, hicimos tipos diferentes de bolsas para poder obsequiar exactamente lo que queríamos a cada invitado.
Tuvimos una bolsa para adultos varones (con un mini botiquín, un juego de plumas, gel antibacterial, repelente de mosquitos, pañuelos desechables y sandalias), bolsa para adultos damas (con un mini botiquín, un abanico, gel antibacterial, repelente de mosquitos, pañuelos desechables, sandalias y un costurero con espejo), bolsas para adolescentes y niños con algunas diferencias y en el caso de niños con algunos juguetitos y cuadernos para pintar para que se entretuvieran; todos los regalos y recuerdos iban con una etiqueta con el diseño que hicimos de la boda.
Al subir a la recepción se le entregó a cada invitado una cartita personalizada con su número de mesa, personalizamos cada bolsa con el nombre de cada invitado, por lo que solo tenían que encontrar la bolsa con su nombre en la mesa indicada.
Todos estuvieron fascinados con sus regalos y todos los disfrutaron mucho, después de ese tiempo para convivir comenzamos con el banquete.
Escogimos una cena de tres tiempos, comenzamos con una ensalada de espinaca baby con aderezo de reducción de vinagre balsámico acompañado de una bolita de queso dorado, medias lunas de betabel con un ligero toque de canela y supremas de naranja.
Como plato fuerte tuvimos un corte Rib Eye servido en una salsa de uvas verdes y pasas, acompañado de puré de papa y vegetales a la parrilla, fue algo delicioso.
Y obviamente terminamos con el pastel de bodas, tres leches relleno de fresas con crema (el favorito de la novia).
Durante toda la noche tuvimos música lounge de fondo además de una lista de canciones que escogimos nosotros de todas las piezas que son nuestras favoritas, nos permitió relajarnos y tener la oportunidad de platicar con todos nuestros invitados.
Fue una noche mágica que sirvió como un gran comienzo de esta nueva aventura que emprendemos Delder y yo.
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