La boda de Ulises y Ana Elisa en Monterrey, Nuevo León
Rústicas Verano Blanco
U&A
16 Sep, 2016La crónica de nuestra boda
¡Boda de ensueño!
Ese día me levanté a las 8:30am, me bañé y desayuné algo de fruta. A las 9am en punto, llegó mi maquillista, Yolis ¡Me arregló hermosa! Un peinado recogido y maquillaje que parecía natural en fotografías. En este momento, no me sentía nerviosa, sólo ansiosa, y procuraba mantenerme calmada a pesar de los pendientes que tenía, los cuales ya eran pocos.
Salió una situación, y tuve que salir al patio a recibir a mi coordinadora, a quien mi florista malamente le cobró un dinero que ya le había pagado. Para mi suerte, mi novio justo iba entrando cuando salí con mi coordinadora. Ya se había arruinado parte del encuentro debido a esto, pero no iba a dejar que eso me desanimara, después de todo, eso es lo de menos.
Subí a vestirme y mi mamá empezó a llorar, mis hermanas se estaban preparando, a excepción de una que también me ayudó a vestirme. Para este momento, yo ya quería correr a la sesión de fotos, pero aún no llegaba mi papá para despedirme. La sesión del encuentro estuvo un poco más planeada de lo que quería, pues yo prefería algo espontáneo, pero estuvo bien.
Seguir leyendo »La sesión formal fue en la Casa de los Abuelos, con el equipo de Cristina Quintanar Photography ¡Fue la cosa más preciosa! Estuvo algo agotador y bochornoso por el sol, pero me encantó. Aún no sentíamos nervios los novios.
Comimos mi novio y yo en mi casa con mi familia, y dormimos media hora antes de empezar con las fotos de la familia (¡súper recomendado!). ¡Estuvo verdaderamente excelente! El clima de septiembre nos sorprendió con un sol hermoso y ¡cero lluvias!
Un traguito de coca-cola, y nos fuimos a la Iglesia a recibir invitados, a tomarnos más fotos, y a empezar con la ceremonia. Fue hasta que todos se metieron a la Iglesia que apenas sentí un poco de nervios, pero seguía estando súper contenta y emocionada.
Al entrar, procuré voltear a ver a todos los invitados, para poder recordar lo mejor posible quiénes nos acompañaron ¡Fue lo más hermoso!
A medio pasillo, volteé a ver a mi ahora esposo y mi mirada se quedó fija en él, sonriente y tan tranquilo. Fui la más feliz. Recibí la bendición de mis papás,(yo entré con los dos) y me paré junto a mi novio. Le pedí a la camarógrafa que en la misa no nos diera ninguna indicación, sin importar cómo salieran las fotos, pues yo quería estar 100% en el momento.
El Padre Mauricio Jazo dio la más hermosa misa que pudiera haber, y el coro de Consort, estuvo celestial. Estuve un poco nerviosa durante la homilía, pero esto pronto se esfumó cuando empezamos a decir nuestros votos.
Al salir, pude ver muchas caras conocidas, todas felices por nuestro compromiso. Mi hermano nos llevó en el carro de mi papá, y el tráfico del centro de la ciudad nos ayudó a llegar tantito más tarde para poder cumplir de mejor manera con el itinerario programado.
Al entrar a La Casona, me maravillé. No habíamos podido invertir mucho en la decoración, y los de la Casona y la florista ¡nos regalaron un trabajo excepcional! Incluso se vieron tan generosos de dejar algunos elementos decorativos del evento anterior, para llenar más el salón. Yo estaba que se me iba el aire, ¡en verdad se veía precioso!
Saludamos a los invitados que iban llegando, y la coordinadora nos iba ofreciendo agua, pues andábamos deshidratados de tanto tiempo sin tomar, y de tanto saludar gente. Los invitados podían pasar a sentarse y a comer un entremés de queso crema con uvas/aderezo de mango. Se llegó la hora del vals, y mi mamá me apoyó recogiendo mi cauda, mientras mi coordinadora se encargaba de avisar al grupo en cuanto estuviera lista.
El grupo estuvo espectacular, ¡puro talento en Kuorum! La mejor banda en Monterrey. La combinación de flores, iluminación, música y el momento del vals, hicieron que el escenario se convirtiera en una novela romántica ¡No quería que terminara!
La cena estuvo deliciosa: crema de elote con perejil, pollo relleno de crema con salsa oporto y champiñones, y brownie de oreo y mousse de guayaba para el postre. Todos me dijeron que estuvo deliciosa la cena. Aparte complementamos con empanadas de cajeta de fruti cake (¡deliciosas!) y un pastel naked de frutos rojos con pistache de Sweet Up (¡el cielo en tu boca!). Pusimos papitas en bolsas de celofán, y con esto mantuvimos a la gente satisfecha toda la noche.
El grupo puso una actividad divertidísima de limbo, y al final, cerramos con un DJ por ¡dos horas! El salón no se vació en toda la noche, hasta que apagaron la música y luces.
No le pude haber pedido más a este día, y creo que mis consejos para todos aquellos que andan planeando, se resume en lo siguiente: inviertan en lo que valga la pena, y el día de tu boda, acepta que habrán fallas, pero no permitan que nada los distraiga de disfrutar su día y de recordar que lo único que importa, es que te casas con el amor de tu vida.
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