La boda de Tatto y Citla en Dolores Hidalgo Cuna de la Independencia Nacional, Guanajuato
Al aire libre Otoño Dorado
T&C
20 Sep, 2014La crónica de nuestra boda
Antes de la boda
Nos fuimos a Dolores un viernes, es decir un día antes de la boda. Llegamos temprano para mi prueba de maquillaje y peinado. Fueron llegando poco a poco algunos familiares que se hospedaban ahí mismo. Mi cuñada se encargó de terminar los últimos detalles que nos faltaban mientras nosotros intentábamos descansar y lidiábamos también con los últimos preparativos.
Por la noche organizamos una pequeña cena con la familia cercana, en la hacienda acomodaron unas mesas al aire libre, decoradas con flores naturales y un exquisito bufete. Mi tío sacó la guitarra y cantamos un rato. Aproveché para decir unas palabras a la familia de mi esposo, claro, con algunas lágrimas. Después de eso nos fuimos a dormir temprano, pues nos esperaba un largo día.
Desayunamos todos juntos. Después hicimos un ensayo sobre cómo entraríamos a la ceremonia civil que sería en el patio de la hacienda, abajo de un hermoso arco lleno de plantas. Me hicieron un facial ahí mismo en la hacienda, que me relajó un poco. Por supuesto, mi cuñada estaba al pendiente de quiénes se arreglarían ahí en la hacienda y los horarios para cada quién. Para la comida nos hicieron unos sandwichitos que podíamos llevar a nuestra habitación mientras nos arreglábamos. Pronto fue mi turno para arreglarme. Comenzaron con el peinado y en los tiempos muertos aproveché para escribir las palabras que le diría a mi ahora esposo en la ceremonia (aunque lo había pensado por meses, hasta ese momento supe qué es lo que quería decir). Después se ocuparon de mi peinado, terminando, mi mamá y una de mis damas me ayudaron a ponerme el vestido, y así de rápido estuve lista. No era así para todas y poco a poco empezó a subir el estrés en mis damas que aún no estaban listas con su maquillaje y peinado. Pero yo ya me había hecho la idea de que no me angustiaría por nada y disfrutaría lo mejor posible. Así que el fotógrafo aprovechó para tomarme unas lindas fotos. Ya era tarde, pero afortunadamente la jueza aún no había llegado. Por fin todas estuvimos listas y la jueza llegó, nos tomamos un ratito para tomarnos una foto las damas y yo y después salimos a la ceremonia.
Seguir leyendo »La ceremonia
Realmente no estaba nerviosa, simplemente emocionada. Salí de mi cuarto con mi papá y nos pasamos por donde nadie nos veía, esperamos la señal y las puertas de la hacienda se abrieron. La música comenzó a sonar y comenzamos a caminar, despacio, tal como nos habían indicado. Todo lucía espectacular, el verde de la hacienda, la gente sonriente compartiendo esta felicidad inevitable, todos muy guapos por supuesto y no podían faltar los celulares fuera, registrando cada paso que dábamos. Y de repente ahí estaba, guapísimo, sonriente todo de blanco y detalles dorados. Mi papá, de negro con detalles plateados también muy guapo, me dio un beso en la mano y me dejó a su lado. Mis hermanas fueron nuestras testigos y estaban a lado de los dos. La jueza dio sus palabras, lindas, recordándonos de que se trata el matrimonio y la importancia de él hacia la sociedad. Luego pasaron todos a firmar, pedimos a todas las damas y “damos” que nos firmaran en un papel aparte como recuerdo de ese día. Después llegó el momento de mis palabras, la voz se me quebró al instante, respiré profundamente y seguí. A él también lo hice llorar y sólo nos abrazamos. La ceremonia siguió, nosotros firmamos e intercambiamos anillos. “Los declaro marido y mujer” dijo la jueza, nos besamos y todos aplaudieron. Nos dimos la vuelta, tomé la correa de nuestra perrita y salimos juntos, de la mano, sonrientes: los recién casados. Todos al rededor muy contentos, con buenos deseos y llenándonos de burbujas de jabón, fue un momento espectacular.
Después siguieron las felicitaciones de todos los invitados y las fotografías de recuerdo. Comenzó la hora del cocktail, con margaritas y canapés. Música agradable y espacio suficiente para la convivencia de los invitados. Mientras tanto, nosotros nos fuimos a nuestra sesión de fotos de recién casados y después una más con las damas, “damos”, nuestros papás y hermanas.
La fiesta
Poco antes de las 7:00, se abrieron las puertas para la fiesta y los invitados se acomodaron en sus lugares. Después aparecimos nosotros, rodeados de aplausos y nos sentamos en nuestra mesa. Comenzaron las palabras, primero las del mejor amigo de mi esposo, recordándonos la importancia de la familia y los amigos. Después siguieron las de mi papá, recordándonos que podemos hacer lo que nosotros queramos y que no hay límites. Después mi suegro, con los mejores deseos y brindando con toda la fiesta. Por último mi primo, con un discurso espectacular, lleno de admiración, buenos deseos y por supuesto el toque cómico que hizo reír a toda la fiesta.
Se sirvió la cena. Partimos el pastel y personalmente di la introducción a nuestro primer baile: una canción que le dediqué hace mucho tiempo y significa mucho para nosotros “Cuenta Conmigo”. Terminando, entraron mis papás y mis suegros, se abrió la pista. Pronto se ambientó la fiesta con las luces, globos larguitos y silbatos. Todo mundo disfrutando. Se abrió la mesa de dulces y algunas otras atracciones: churros, palomitas, tacos y poco después las pantuflas para pies cansados. No me senté en ningún momento, mi esposo a ratos bailaba y a ratos se iba a platicar y brindar con sus amigos. La ventaja de ser la novia es que ¡siempre tienes con quien bailar!
Cuatro horas después hicimos el show. El DJ organizó la víbora de la mar y nos hizo bailar a todas antes de aventar el ramo, tres afortunadas ganadoras y hasta la fecha no me queda claro si fue una pelea por quedarse o deshacerse de uno de los ramitos, “máscara contra cabellera” dijo el DJ. Después fue el momento de los hombres, aventaron a mi esposo varias veces por el aire y muchos creímos que lo aventarían a la fuente. Afortunadamente él se aferró a una silla y siguió la víbora de la mar. Cuantos pudieron golpeaban fuerte la silla del novio y nos tiraron a todos en una ocasión, nada grave. El DJ prosiguió con una música sensual y en el primer intento el novio sacó ¡un brasier! “Que manos tan largas” dijo el DJ, pero después la cosa no mejoró, en el segundo intento sacó unos boxers y en el tercero un calcetín ¡qué pena! Finalmente se decidió y se metió bajo de mi vestido, al fin logró sacar la liga. Él se preparó para aventarla y la cachó el tío quien momentos antes había declarado que necesitaba de ella urgentemente, ¡qué maravilla! Poco después nos preguntaba en dónde debía canjearla.
Como despedida del DJ, se encargó de proyectar el video que mi hermana hizo, dónde relatábamos nuestra historia con fotos de todas épocas, muy conmovedor. A las 2:00 am llegó el mariachi, ya eran pocos los invitados, pero cómo cantaban. Junto con el mariachi la fiesta acabó, no nos podíamos quejar llevábamos ya diez horas y media desde que empezó todo oficialmente. Por supuesto algunos amigos todavía se quedaron casi hasta las 5:00 am, cantando y festejando.
Terminando la fiesta comenzó la noche de bodas (confidencial).
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