La boda de Raúl y Juana en Tlalpan, Ciudad de México
Al aire libre Primavera Rosa 3 profesionales
R&J
15 Feb, 2025La crónica de nuestra boda
Nuestra experiencia de boda
Antes del día de la boda, afloraron todo tipo de emociones. Las positivas: alegría, emoción, sueños por cumplirse. Y las negativas: estrés, nervios, enojo, frustración por no alcanzar los tiempos y sentir que, con todo tan cerca, no lograríamos la perfección en ese día.
La noche antes de la boda no pudimos dormir, a pesar de que ya habíamos terminado todo y todo estaba listo. Las emociones nos traicionaron.
El gran día
Nos despertamos temprano, recibimos a nuestras familias en casa y, poco después, comenzaron a llegar los proveedores de maquillaje, peinado, fotografía y video. Compartimos con ellos un pequeño lunch y nos pusimos manos a la obra.
Comenzaron maquillando a un familiar y a la novia juntas. Mientras tanto, se tomaban fotos de los detalles, accesorios, el vestido de novia y el traje del novio. Hubo una gran conexión con nuestros proveedores y familiares, lo que fue muy importante porque nos ayudó a reducir el estrés.
Seguir leyendo »Sentir cerca a las personas que queremos y su apoyo fue esencial para nosotros. Hubo lágrimas y momentos emotivos con nuestros padres, lo que nos hizo sentir poderosos, sin importar si algo salía mal.
Contratiempos y emociones
El tiempo nos ganó. El peinado de la novia no quedaba como quería, y al intentar solucionarlo, se hizo tarde. No salió perfecto, pero tuvimos que aceptarlo con actitud positiva para llegar a tiempo con nuestros invitados.
No teníamos damas ni mucha ayuda, así que el traslado a la recepción fue caótico. Todos —novios, mamás, fotógrafos— ayudamos a bajar cosas del auto. El novio incluso condujo, y llevábamos moños de boda en nuestro coche. Durante el trayecto, algunos conductores nos pitaban para animarnos, lo que nos hizo sentir felices.
La ceremonia
Al llegar al jardín de la recepción, corrimos a tomarnos fotos antes de que llegaran los invitados. Nuestros fotógrafos fueron muy pacientes y nos animaban en todo momento, aunque nosotros estábamos tensos al ver que algunos invitados llegaban temprano.
Queríamos ensayar el baile, pero ya no hubo tiempo. Algunos familiares muy queridos no llegaron a tiempo, y tuvimos que empezar la ceremonia sin ellos.
Nuestra ceremonia fue simbólica, ya que previamente habíamos hecho la civil y no hubo ceremonia religiosa. Sin embargo, fue hermosa, llena de simbolismo y emotividad. Una amiga contó nuestra historia de una manera muy divertida. Lo mejor fueron los votos, especialmente los del novio, que robaron lágrimas a la novia y a los invitados.
Sin duda, la ceremonia fue la parte más especial de nuestra boda. Fue un gran acierto contratar a un oficiante y escribir nuestros propios votos en lugar de repetir unos prehechos.
La recepción y la fiesta
Después de la ceremonia, nos tomamos fotos con nuestros invitados y comenzó la cena con el brindis. No lo preparamos con anticipación y tuvimos que improvisar (¡no lo hagan! ). Elegimos un vino rosado espumoso, que resultó tan delicioso que muchos repitieron y quisieron saber su nombre.
El banquete estuvo riquísimo:
Entrada: ensalada y crema poblana
Plato fuerte: medallones de cerdo rellenos de espinaca en salsa de frambuesa
Postre: carlota de limón
No repartimos pastel, ya que solo fue simbólico; nos lo llevamos a casa y lo compartimos con la familia.
El baile de novios fue un reto. Teníamos miedo de que no saliera bien, pero resultó perfecto y hermoso, a pesar de que no somos buenos bailarines. Fue una de las partes que más disfrutamos del día.
Después, abrimos la pista y estuvo llena toda la noche, gracias a la buena elección del DJ y la actitud de nuestros invitados. Nosotros tampoco dejamos de bailar. Lanzamos el ramo y la liga, y no podían faltar las canciones de Caballo Dorado: No rompas más y Payaso de rodeo. ¡Nadie paró de bailar, fue divertidísimo!
(Por cierto, perdimos la canasta con la liga y el ramo para lanzar, así que tuvimos que improvisar. También nos entristeció que alguien tomara nuestros votos impresos, el certificado de la ceremonia y un sobre con dinero que nos regalaron. Es un recordatorio de que no todo puede salir perfecto y que no todos en quienes confiamos nos aprecian igual. Aun así, seguimos teniendo fe en las personas).
Un cierre mágico
La fiesta finalizó con pirotecnia. Fue un momento increíble y emocionante. Siempre habíamos visto los fuegos artificiales desde lejos, pero esta vez fueron en nuestro honor. Si pueden, inclúyanlos en su boda al aire libre, ¡es un momento único y romántico!
Estamos muy felices de habernos casado. Nuestra boda tuvo errores y momentos chuscos, pero eso la hizo única. Para nosotros, fue un pequeño reflejo de la vida: no todo será perfecto, pero lo importante es que nos tenemos el uno al otro. Ahora, nuestra familia ha crecido, y sabemos que podemos contar con ellos para los retos que vengan.
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