La boda de Raquel y José en Querétaro, Querétaro
En el campo Invierno Rosa
R&J
01 Feb, 2020La crónica de nuestra boda
Comenzaré a mencionar que fue lo malo de ese día: Al padre se le olvidó pasar por el papel del acta de matrimonio, así que llegó 15 minutos tarde a realizar la celebración, de mi lista de invitados de 124 que tenía, no fueron la mitad a pesar de que algunos me habían confirmado que iban y otros ni siquiera tuvieron la educación de avisar que no podían, y vaya se les pidió que confirmaran con mucho tiempo de anticipación. Al invertir en nuestra boda y tener pocos recursos económicos, no pudimos irnos de viaje a disfrutar la luna de miel. Ese día a mí y a un servidor por la mañana aún faltaba llevar hielos, el jardín aún no estaba listo, no me había podido bañar, aún tenía un pendiente que resolver por parte de mi trabajo. A mi mama se le quemó el vestido que se pondría para la boda, estaba haciendo frio y para movernos como estaba lejos donde me casé y veníamos en caravana. El carro donde venia mi mamá se quedó atrás y se retrasó, y por poco no llegaba a entregarme.
Lo bueno es que Dios nos ha permitido poder casarnos, de mi parte me decían que me veía con nervios, pero no me sentía así, me sentía preocupado por mis padres pues por ser personas de tercera edad y enfermos. El clima no favoreció en el transcurso del día, pero sí lo hizo en el momento de la celebración religiosa.
Seguir leyendo »Nos casamos en su lugar de origen de mi esposa, una comunidad muy humilde, por ello nuestra boda no fue ni en una iglesia elegante y el jardín de eventos solo pudimos pagar la renta del mismo sin embargo aun con ello, la comunidad de donde es mi esposa es un lugar donde todos ayudan a todos sin importar su situación económica.
Al momento de ponerme mi traje de novio, pensaba y me sentía feliz, pues estaría ya con la persona que Dios me había puesto en mi vida para amarla, quererla, respetarla y cuidarla, pues yo nunca tuve una novia en todos mis años de vida, así que por muchos años estuve solo pues de muy niño al ser yo hijo único me he hecho cargo de mis padres de tantas y tantas enfermedades que hemos vivido y ahora más en su edad de adultos mayores.
Al llegar a la ceremonia y esperar el momento de la celebración, casi se me salen las lágrimas cuando dijeron “ahí viene la novia” y voltear y verla caminar desde su casa (a unos cuantos metros se encuentra la casa de mi esposa a la capilla) con ese gran vestido de novia que con orgullo sentí poder haberle dado esa felicidad de usar un vestido, aunque haya sido sencillo, pues mi economía no permitió más, pero la ví feliz al verla caminar.
La ceremonia religiosa lo celebraron dos sacerdotes que conocen a mi esposa y que nos recordaron lo importante de caminar juntos, entregarnos a Dios en todo momento. La capilla sencilla, pero fue un lugar donde mi esposa entregó su vida al servicio de la misma por mucho tiempo. El coro a todos les encantó como cantó y me siento orgulloso, pues es donde un servidor participa en las misas dominicales, y un servidor al momento de decir nuestros votos matrimoniales y las bendiciones que nos dieron nuestros padres. Terminamos por llorar de felicidad, que eso se transmitió a nuestros asistentes, los cuales algunos lloraron también de felicidad.
Nuestro lugar de fotos fue una casa donde tienen un bello jardín del cual ese momento exclusivo como esposos compartimos nuestro momento especial. El menú con el que nos apoyaron la gente de la comunidad fue carnitas, arroz, frijoles, y algunos tenían mole. La decoración fue de color rosa y nos apoyaron amigas de mi esposa con flores en nuestra mesa, el salón y centros de mesa. Para nuestro baile no teníamos ninguna música en especial, pero la que nos apoyaron en poner para bailar también fue muy emotiva que muchos volvimos a llorar de felicidad.
Todo transcurrió tan rápido que para mi esposa y un servidor, que aunque suene algo cursi, es un sueño hecho realidad, un cuento maravilloso que vivimos en poco tiempo pero felices pues a pesar de cómo la vida nos ha tratado a mi esposa y un servidor, con muchas carencias económicas, de familiares que ya han fallecido, pudimos realizar nuestra boda. Tal vez no fue la más elegante, pero también gracias a mucha gente y su generosidad, nos apoyaron y sin ellos nuestra boda no hubiera sido posible.
Queda para mi esposa y un servidor cubrir nuestro préstamo económico que tenemos pendiente y poder juntar para ojalá en un futuro no muy lejano, hacer un viaje y disfrutar nuestra luna de miel que en estos momentos no nos fue posible realizar debido a este préstamo. Aun no tenemos fotos y video que nos tomó el fotógrafo así que agrego las que me enviaron algunos amigos.
Solo puedo decir para los futuros esposos próximos a casarse, que no tengan miedo a realizar este sueño, traten de disfrutar su día y recuerden que es la consagración de su amor que con mucho esfuerzo y sacrificio lo hacen. El momento que vive uno ya casado es un gran momento que vale la pena vivirlo. Saludos y Dios los bendiga.
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