La boda de Omar y Anelís en Monterrey, Nuevo León
Vintage Otoño Dorado
O&A
09 Nov, 2013La crónica de nuestra boda
Así como lo es para todas las parejas, el día de nuestra boda fue también un día excepcional. Cada uno se levantó a la hora propicia intentando calmar a todos a nuestro alrededor, pues ¡estaban más nerviosos que nosotros!
Por la mañana, muy temprano, mi rutina diaria: mi café negro y mi ducha fría. Dos horas después ya estaba lista, con rizo, pestaña y todo para ponerme mi vestido de novia.
Mi hermana me ayudó en todo momento, más a la hora de ponermeel veloque fue ¡más complicado de lo que pensé! Los toques finales:los aretesde mi madre y que todas mis hermanas han llevado el día de su boda. Procuré seguir la tradición de algo azul, algo prestado, algo nuevo ¡mis zapatos eran azules para el asombro de mi papá!
Llegar a la Iglesia fue lo más divertido que me ha pasado: está en un lugar olvidado de Monterrey y al que sololas más valientes novias se atreven a pisar. Ni siquiera hay estacionamiento. Por suerte, todo el personal de la misma fue una bendición: ¡incluso el Padre que oficiaría la misame habló nerviosoun día antes para revisar las lecturas! Había llegado de misiones y quería ser él quién efectuara el enlace.
Seguir leyendo »El cortejo fue sencillo, tal y como lo pedí: el novio, mis suegros, mi madre y yo, entrando de la mano de mi padre, en un gesto que le copié a Kate Middleton.
Creo queel momento que más disfrutéfue cuando mi padre me entregó ante el altar a mi esposo y él levantó románticamente mi velo. ¡Lo haría de nuevo!
No hubo más decoración que los hermosos vitrales de la Iglesia, cuya luz cegaba pues la ceremonia fue a mediodía. La canción con la que compartimos anillos fue la versión de Rufus Wainwright (mi cantante favorito) delHallelujahy la interpretación delKyriedel BSO de "Isabel", nuestra serie predilecta. Usé el mismo lazo que mis padres portaron cuarenta años atrás.
Todo era muy simbólico.
Al final de la ceremonia,mi ramode gardenias (que tanto sufrí en encontrar, pues pocos son los que pueden trabajar la gardenia al punto que se vea "tostadita", tal y cómo me gusta) fue lanzado por los aires para sorpresa de todas las damas que saltaron para alcanzarlo. Al igual que los caballeros, que hicieron lo suyo con la liga.
En punto de las cuatro de la tarde, después de atender y despedir a la prensa, familiares y amigos; mi esposo llegó por mí a la salida de la Iglesia, en su vieja pero muy querida camioneta y yo, sin importarme nada más, salté entre los charcos de agua sucia para escaparme con él y pasarel resto de nuestro día a solas.
Unos meses antes, un viernes santo, ante la mirada atónita de nuestros cuatro testigos por lo insólito de la fecha y las conmovedoras palabras de un Juez que se "aventó" a cambiar su día de vacaciones por llevar a cabo una ceremonia de matrimonio; Omar y yo, en mezclilla y a escondidas de nuestros padres; firmamos el acta que legalmente nos unía como marido y mujer. Dos horas después y como si nada hubiera pasado, me dejó en casa de mis padres.
Bueno, esa es otra historia.
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