La boda de Marco Antonio y Isabel en Lagos de Moreno, Jalisco
Rústicas Primavera Rosa
M&I
28 Abr, 2018La crónica de nuestra boda
No podía creer que el gran día había llegado. Desperté temprano y aún creía que todo era un sueño. Sábado por la mañana, un día como otros para muchos ¡pero no para mí! Era el día que ambos elegimos para iniciar una nueva etapa, una nueva vida juntos. Un día también para decir adiós a mi adorada familia, a quienes me acompañaron cada día de mi vida hasta ese momento, el día que esperé toda mi vida.
Sentimientos encontrados, nervios no, pero sí una gran mezcla de felicidad con un poco de tristeza por la vida que dejaba atrás, tratando de no pensarlo demasiado si no quería comenzar a ver lágrimas tan temprano. El tiempo pasaba demasiado de prisa aproximándose al mediodía, que fue la hora elegida para la ceremonia y en un instante ya estaba ahí en mi casa mi maquillista. Vi mi rostro cambiar con el maquillaje poco a poco, a la vez que el tiempo se aproximaba para dar el sí que cambiaría mi vida para siempre... Luego en menos de lo que imaginé ya estaba peinada también, por fin utilizando el tocado, el velo, los accesorios que desde tanto tiempo guardé con tanto cariño en espera de ese momento.
Seguir leyendo »Llegó el momento de ponerme mi hermoso vestido de encaje color ivory, que debo decir, sola jamás habría podido colocarlo; mi madre, esa persona tan especial y amada, me ayudó a ponérmelo, como tantas veces me vistió durante mi infancia. Momentos que atesoro y que seguro ella recordará siempre también.
No puedo recordar mis pensamientos durante el trayecto a la iglesia en el coche adornado de azucenas blancas y rosas de color rosa, que fueron los tonos elegidos para toda nuestra decoración. Estaba feliz, relajada; no tuve los nervios que siempre me advirtieron tendría ese gran día. Me sentí feliz al ver reunidas a tantas personas importantes para mí, todos compartiendo esa gran dicha. Esperé serenamente mientras el cortejo avanzaba delante de mí. Al ver a mi futuro esposo esperando por mí frente al altar me sentí feliz, un poco a la expectativa por saber qué pensaría al verme vestida de novia ¡Él se veía tan apuesto, tan sereno y feliz en su traje color crema! Todo sucedía tan rápido que hubiera querido ver en cámara lenta cada instante, para no perder ningún detalle y revivirlo en mi memoria una y mil veces. Así llegó el momento de pronunciar los votos, de quedar unidos para siempre en sagrado matrimonio, de ser uno ante Dios.
Al terminar la ceremonia pasamos a la sesión de fotos en un jardín anexo al templo, donde iniciamos un momento de complicidad al posar frente a la cámara y disfrutar nuestras primeras fotos como una pareja ya formalmente unida en matrimonio.
Después nos trasladamos a la recepción en una palapa tipo jardín, donde el banquete fue a tres tiempos; iniciando con una deliciosa sopa de tortilla, seguida por el plato principal que fue lomo de cerdo a la mostaza con una papa gratinada con jamón y queso y de guarnición verduras al vapor. Cada centro de mesa, que era una bicicleta decorada con flores, elaboradas por mi suegro (quien es herrero y nos las quiso obsequiar para ese gran día), contenía una botella de vino tinto para acompañar el plato principal. Como postre se sirvió helado de nuez. Para los niños el menú fue diferente, ya que ellos degustaron hamburguesas con papas fritas y agua de pepino y de sandía.
Después del banquete llegó el momento del brindis y justo después bailamos nuestro primer vals elegido "Fascination" de André Rieu, jamás ensayamos y realmente no importa si lo hicimos bien o mal, lo importante fue bailar juntos por vez primera, sentir todo el amor que nos llevó a vivir ese hermoso momento. Enseguida mi hermano nos cantó algunas canciones románticas, como "Hasta mi final" de Il divo, fue un momento muy emotivo para nosotros. Continuamos luego con el baile, el lanzamiento del ramo, la víbora de la mar. Por la noche partimos el delicioso naked cake elegido para ese gran día, mismo que ni siquiera pudimos probar pero que a los invitados les encantó. Después llegó el mariachi a animar mucho más la fiesta con su presencia, disfrutando a la vez de la diversión y satisfacción de nuestros invitados. Al terminar la recepción partimos al hotel que nos reservaron como regalo por parte de la palapa para finalmente poder descansar del ajetreo de nuestro gran día y partir al día siguiente de luna de miel al hermosísimo Puerto Vallarta.
Tal vez omito detalles de mi gran día, porque se pasa tan de prisa que es difícil asimilar todo lo que está sucediendo. Pero si algo no se me olvida jamás es cómo me sentí ese dia ¡Nunca imaginé tanto amor reunido en un sólo día! de parte de quienes nos acompañaron, nuestras familias y principalmente de nosotros dos. Momentos que he guardado en lo más profundo de mi corazón y que jamás podré olvidar porque sí ¡fue el día más feliz de mi vida!
Otras bodas en Jalisco
Ver todas
Inspírate con estas bodas
Deja tu comentario