La boda de Luis y Laura en Telchac Puerto, Yucatán
En la playa Otoño Azul 1 profesionales
L&L
14 Oct, 2017La crónica de nuestra boda
Sin duda el mejor día de mi vida. Como la mayoría de los invitados llegaron de otros estados, se convirtió en una boda destino, por lo que todos comenzaron a llegar a Villas San Bruno desde el viernes. Tener a toda la familia conviviendo todo un fin de semana fue sin duda un plus para este día tan especial.
Mis preparativos comenzaron desde un día antes, por lo que tuve que regresar a Mérida para que me prepararan para el día siguiente en Geralda Hair Studio. Ese día me hicieron tratamientos previos, lo que me ayudó a relajarme y me aseguró un look perfecto al día siguiente. Esa noche fue de convivencia familiar con mis padres, mi hermana y mi segunda hermana (mi mejor amiga), quienes estuvieron en todo momento, al igual que lo hicieron en las semanas previas a la boda. Sin duda, sin ellos lo nervios no me hubieran dejado descansar.
El día de la boda todo el movimiento comenzó desde las 9 a.m., cuando llegué al salón y donde me peinaron y maquillaron por horas hasta estar perfecta. Sin duda las horas en el salón valieron la pena porque, además de ser preciosos el peinado y el maquillaje, me duraron perfectos hasta las 6 a.m. que terminó la fiesta. En el tiempo que me arreglaron, Oscar Yian, nuestro fotógrafo, me hizo las tomas del getting ready, pero sin duda, lo que debo agradecerle es que no sólo me tomo las fotos, sino que en cada momento estaba al pendiente de qué necesitaba, que estuviera cómoda y, sobre todo, de recordarme que debía comer.
Seguir leyendo »A las 2 p.m. salimos rumbo a Villas San Bruno donde me puse el vestido, ayudada de mi mamá y mis cuatro damas, por lo complicado. Como fue necesario colocarme la mantilla desde el salón, fue una odisea ponerme el vestido sin despeinarme, pero con la ayuda de mis queridas damas lo logramos a la perfección.
A las 3:50 salimos hacia la iglesia Stella Maris (que se ubica en la carretera costera Progreso-Telchac, a solo 10 minutos de Villas San Bruno). Mi chofer fue mi primo Migue, que fue perfecto para ello porque, además de querernos montones y el hecho de que crecimos prácticamente juntos, se dedicó a hacerme reír durante todo el trayecto. La iglesia estaba llena de nuestros amigos y familia, verlos a todos ahí reunidos por nosotros fue muy emocionante, es un sentimiento muy difícil de explicar. Ahí, al final del pasillo, el hombre de mi vida, esperándome, y su mirada en ese momento no la había visto nunca: alegría, emoción, nervios, amor… claramente para él también fue un torbellino de emociones.
Una vez concluida la ceremonia, ya como esposos también ante Dios, salimos corriendo hacia las Villas. Llegamos y aún no terminaban el montaje del área del banquete. Sin embargo, fue perfecto porque en la playa de villas San Brunos, la vegetación natural hace una separación de tres espacios los cuales utilizamos todos. El más cercano a la playa tiene una hermosa pérgola que nos permitió hacer una pequeña ceremonia simbólica donde, con el mar de escenario y nuestros invitados de testigos, nos dijimos nuestros votos, que, aunque los dos habíamos preparado con anticipación, ninguno los encontró en ese momento así que terminó siendo algo mucho más espontáneo y mucho más romántico de lo que hubiera sido si leíamos.
Después nos fuimos al área de recepción donde teníamos unas salitas lounge, una barra con cacahuates y chilitos, una mesa con mojitos y agua de chaya y un carrito vintage con helados de la principal. Fue perfecto para convivir con los invitados y tomarnos fotografías todavía con la luz de día. Además, como en nuestra boda sí hubo niños, los juegos en esta área que tienen forma de barco pirata, además de complementar la decoración, fueron perfectos para los pequeñines y sus papás.
A las 8 se invitó a todos a pasar al área de banquete, el montaje realizado por Pokonos y la iluminación ambiental colocadas por Wedding DJ Mérida hicieron que la atmósfera de este espacio fuera perfecta. Sin duda nosotros somos unos románticos, pero nuestros proveedores pudieron plasmar todo lo que nosotros queríamos y cómo somos a la perfección. Ya con todos en sus lugares hicimos nuestra gran entrada casi directo para nuestro primer baile: "How long will I Love you". Nunca me había sentido tan amada como en ese momento. Después vino el baile papá e hija con la canción "I loved her first", mi papá estaba llorando y yo también, y como si lo hubiéramos planeado así lloviznó solo lo que duró nuestra canción. Por último, dejamos la pista para que Luis y mi suegra bailaran "Simple Man", y fue otro momento de lágrimas por quienes utilizaban la pista.
En nuestro caso preferimos no tener mesa de novios, sino compartir ese momento con nuestros padres, los abuelitos de Luis, mi abuelita y mi tía. Lo hicimos así porque queríamos darles a ellos una posición de honor en la celebración y qué mejor que ser parte en la mesa principal.
Después de la cena vino la fiesta hasta las 6 a.m., pero no puedo dejar de mencionar la mesa de postres con mini cupcakes y un pastel de Pau Cakes, que fueron una verdadera obra de arte. Ni en mencionar que todo salió perfecto gracias a nuestra wedding planner, Claudia Bolio, quién hizo que hasta los chisperos y fuegos artificiales fueran en el momento preciso, tanto en nuestro baile como en el brindis de mi papá, además de cuidar hasta el mínimo detalle.
Sin duda una boda causa mucho estrés en los preparativos, pero todo vale la pena cuando ves la mirada de amor de tu esposo y cuando ves a tu familia y amigos felices por estar contigo en ese momento tan especial.
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