La boda de Luis Alberto y Jeannette en Ciudad Madero, Tamaulipas
En la playa Verano Anaranjado
L&J
12 Jul, 2025La crónica de nuestra boda
Nuestra boda fue en Tampico, en Playa Miramar, durante el verano. Para mí, fue un sueño hecho realidad. Nos comprometimos en Navidad de 2024 y ya teníamos poco más de un año viviendo juntos en Monterrey, a donde nos habíamos mudado por temas laborales.
Desde siempre soñé con casarme junto al mar; quería que el mar inmenso fuera testigo de nuestro amor. A Luis le encantó la idea, así que decidimos casarnos en Playa Miramar. Los preparativos los hicimos a distancia, y debo decir que esta página y muchas herramientas de internet fueron de gran ayuda.
Lo primero que elegimos fue la fecha de la iglesia (futuras novias, aquí va un tip: la iglesia es lo primero que deben apartar). Nosotros escogimos la iglesia de San José, en la Avenida Hidalgo, porque el padre de ahí me conoce desde niña, lo que hizo que nuestra ceremonia fuera muy emotiva.
Para el salón vimos varias opciones y, gracias a fotos y recomendaciones, elegimos uno a la orilla del mar que incluía la opción del civil: Salón Playa Caracol. Como no vivíamos en la ciudad, contratamos un paquete de “todo incluido” con Eventos Todo Incluido Johan Urdiales. Nuestra wedding planner, Angélica Urdiales, también la contactamos por este portal, revisamos sus redes y recomendaciones, y la verdad confiamos a ciegas en todos nuestros proveedores. ¡Fue la mejor decisión!
Seguir leyendo »Una vez que definimos fecha, iglesia y salón, comenzó la verdadera aventura: elegir paleta de colores, vestidos, accesorios, la cena, damas, damos, la música y cada detalle. Queríamos que nuestra fiesta fuera inolvidable y que todo saliera perfecto. Escoger fotógrafo, maquillista y florista fue muy importante: las fotos y videos son lo que nos harán revivir ese día por siempre; el maquillista me ayudaría a lucir espectacular; y, claro, una boda llena de flores siempre es más hermosa.
Entre más veía cosas, más quería agregar. Mi mente estaba llena de ideas de boda (¡ustedes me entienden, futuras novias!). Es un evento que soñamos tantas veces que lo queremos perfecto. Buscaba tendencias y tips constantemente, aunque debo admitir que, conforme se acercaba la fecha, me sentía nerviosa. Vendrían familiares y amigos de fuera, y yo quería que todos se llevaran un recuerdo bonito de nuestra celebración de amor.
Soñaba con una boda clásica pero con toques modernos: un velo largo, partir pastel, fuegos artificiales y hasta bailar el famoso “vals del billete”. Tuvimos pastel, invitaciones físicas y digitales, mesa de regalos y cajita para sobres, para que los invitados tuvieran opciones sin sentirse comprometidos. El código de vestimenta fue en tonos claros, pero sin exigencias. Al final entendí que es tu boda, un momento único que no se repite: no te quedes con las ganas de nada, no te estreses de más, solo vive esta etapa de ilusión.
Disfruté muchísimo ser la novia. Recibí tanto cariño de amigos y familiares, y muchos regalos por adelantado. Nuestros amigos más cercanos, que son como familia, fueron nuestros padrinos. Otros amigos nos regalaron un perfume bar (súper recomendable, porque cada invitado se lleva un perfumito personalizado). También contratamos un selfie mirror, que fue tendencia y muy divertido, y un amigo nos pintó en vivo durante la fiesta. Como detalle especial, mi mamá me hizo unos muñecos de Doctor Simi vestidos de novios.
El gran día llegó. Nos hospedamos en un hotel hermoso con vista a la laguna. Mi maquillista, César Tijerina, me dejó espectacular. Luego llegó Angélica, mi wedding planner, para ayudarme a vestirme. Hicimos nuestro first look en el jardín del Hotel Fiesta Inn Casa Laguna; fue muy emotivo vernos por primera vez como novios. Después, con nuestro fotógrafo Víctor Suárez, fuimos al Museo de Tampico para la sesión formal. Sin darnos cuenta, ya era hora de ir a la iglesia a recibir la bendición de Dios.
Luis y yo habíamos ensayado nuestros votos. Al llegar, yo estaba muy nerviosa; no podía creer que por fin había llegado el día que tanto soñé. La música de la iglesia fue interpretada por un cuarteto de cuerdas y una soprano espectacular. Luis entró del brazo de su mamá con "Por ti volaré" de fondo, y yo entré con la marcha nupcial del brazo de mi sobrino, que es como un hijo para mí. Al frente iban mis padrinos, damas y damos. La iglesia estaba llena de gente que nos ama. Fue tan bonito e inolvidable que quisiera volver a vivirlo una y otra vez.
Terminó la misa y, aunque todos querían felicitarnos, debíamos irnos rápido porque nos esperaba el civil en el salón. Mi papá me llevó del brazo y, frente al mar, el juez nos dedicó unas palabras hermosas antes de sellar nuestro amor con un beso y la firma del acta de matrimonio. Después del civil, disfrutamos de una mesa de charcutería y clericot.
Nuestra entrada triunfal fue mágica, aunque confieso que batallamos mucho para elegir la canción (¡y al final creo que eso fue lo de menos, porque lo que todos recuerdan es la felicidad que irradiábamos!). Bailamos nuestro vals con pirotecnia fría y fuegos artificiales. Fue un sueño. Eso sí, el beso ensayado no nos salió como esperábamos, y mis votos en la iglesia se me olvidaron del todo por la emoción. Pero aprendí algo: no todo tiene que ser perfecto para ser especial.
La fiesta fue una explosión de alegría: brindis, fotos, la víbora de la mar, el lanzamiento del ramo y una cena deliciosa (pollo para que todos pudieran disfrutar). Hubo barra libre, música de reguetón clásico, salsa, cumbia, bachata y, claro, no podía faltar "El caballo dorado". Mi hermana repartía shots, el DJ llevó botargas y accesorios de neón, y todos bailamos hasta que nos dolieron los pies.
A medianoche, llegó un grupo norteño con "Vestido Blanco" de Cardenales de Nuevo León, y la pista seguía llena. También llegaron antojitos como esquites (que yo ni probé, porque no dejé de bailar). Llevaba tenis debajo del vestido, así que resistí hasta el final. La fiesta estaba planeada para terminar a las 2 am, pero nos fuimos hasta las 3:40 am. Fue una celebración que unió aún más a nuestras familias y amigos, que pocas veces logramos reunir.
Recibimos comentarios hermosos de nuestros invitados, y estoy feliz de compartir mi experiencia con futuras novias. Mi consejo es este: vivan su día soñado, no se obsesionen con la perfección, disfruten cada instante y rodéense de personas que realmente los aprecien. Eso es lo que hace que una boda sea mágica.
Felicidades a todos los novios del 2025. ¡Les deseamos lo mejor!
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