La boda de Luis y Adry en Guadalajara, Jalisco
Elegantes Otoño Morado
L&A
17 Oct, 2015La crónica de nuestra boda
El gran día llego y yo me desperté tarde, pero todos en mi familia ya estaban activos, que si el peinado, las uñas, etc.
Y como yo tenía que ir a mi maquillaje hasta la 1:00 pm pues me quedé a esperar a una de mis primas que pasaría por mí porque me ayudaría con la decoración del salón. Asi como lo leen, era mi boda y yo necia a supervisar mi propia organización.
Cuando llegaron las flores de los centros de mesa, acomodé algunas cosas y di instrucciones de cómo debían ir las mesas, me regresé a mi casa para ir rumbo a mi maquillaje.
Los nervios se empezaron a apoderar de mí cuando se hacía tarde y el maquillista no llegaba, sin embargo, aunque llegó tarde me arregló súper rápido y bien.
Cuando terminó, ya estaban arregladitas y bonitas, mi hermana, mi mamá y una de mis damas. Enseguida llegó la fotógrafa y mientras yo ayudaba a mi mamá a subirse su vestido, ella fotografió los anillos, el ramo y todos los demás accesorios.
Cuando por fin llegó el momento de ponerme mi maravilloso vestido, si, hice circo para meterme allí, yo no podía imaginar cómo iría al baño con eso puesto, pero no me importaba nada más, yo estaba feliz. Grabaron y fotografiaron cada detalle, a mi mamá, a mi hermana, mi dama ayudándome a abrochar el corset.
Seguir leyendo »Yo estaba súper ansiosa porque temía que se nos hiciera tarde, al igual que al novio, ya que tiene fama de ser impuntual para las misas. En el camino algunos autos nos sonaban el claxon y nos felicitaban.
Llegamos súper bien, faltaban como 25 minutos y aún el templo estaba cerrado. Cuando faltaban 5 minutos acercaron el auto al templo y vi a todos de lejos, aunque no me dejaron bajarme del coche aún, ya que no queríamos que me viera el novio. Yo moría por ver su carita cuando llegara al altar, no saben la emoción que sentía de voltear y ver que todo estaba allí, materializado. El novio se veía muy guapo desde el auto.
En eso se acomodaron todos para el cortejo y ahora si, bajé del auto, era el momento. Tome a mi papá del brazo y esperábamos la indicación. Comenzó la marcha nupcial y mi única preocupación era tropezarme con mi enorme vestido o que me fuera a tocar un padre machista "No por favor". Entramos lentamente mientras veía a mis amigos y familiares sonreír desde sus lugares, que alegría.
La decoración era hermosa, el templo es pequeño pero elegante y saturado en dorado (mi color favorito) y la iluminación lo hacía resaltar perfectamente como lo soñé.
Y en eso, vi a mi amor, aún de espaldas con su traje, todo nervioso y emocionado. Después volteo, Me miró y sonrió, se acercó a mi oído y lo primero que me dijo fue “te ves hermosa”.
Yo no me sentía nerviosa pero cuando mi amor tomó mi mano estaba temblorosa. Me preocupaba el sacerdote, ya que me dediqué meses antes a buscar uno ideal para nuestra misa pero no pude encontrar uno disponible. Por fortuna mi misa fue muy bella, el padre dio un sermón muy coherente y agradable.
Al salir estábamos muy contentos aunque aún algo nerviosos. De allí se vino la fiesta esperada.
Los primeros en llegar al salón fueron nuestros padres, con quienes pudimos estar en contacto enseguida. Les llamamos para ver cómo iba todo y por fortuna mi mamá me confirmo que ya estaba todo listo, la música con todos los requerimientos del contrato listos, el banquete listo, los invitados estaban llegando y los pizarrones que pusimos en la entrada para que se ubicaran los invitados estaban funcionando a la perfección, así que no había nada de qué preocuparnos.
Llegamos a la entrada del salón y se veía hermoso por fuera, iluminado, brillante. Comenzó a sonar nuestra canción de entrada “Can´t take my eyes off you” de Frank Sinatra. Bajamos del auto y al entrar me puse muy feliz porque tal cual lo pedí todas las velas del salón estaban encendidas, desde afuera se veían, las de los centros de mesa, las de nuestra mesa, todas y vaya que eran bastantes, fueron casi 300 en total. Se veía todo tan cálido y romántico, además las luces arquitectónicas en tonos rosas y lilas completaban la decoración.
Allí estaba nuestra mesa del rincón de los recuerdos, también llena de velas, con flores, fotos de nosotros del día que nos comprometimos, durante nuestro noviazgo, etc.
Nuestras iníciales de madera pintadas en color dorado. Nuestros numeradores de mesa fueron también personalizados, los hicimos con nuestras fechas, frases o coincidencias importantes de acuerdo al número.
Después de ver la mesa hicimos nuestra entrada triunfal mientras los invitados nos recibían con aplausos. Al terminar el rondín alrededor de la pista nos dirigimos a nuestra mesa y el resto de los invitados comenzaban a saludarnos y felicitarnos.
Después de los abrazos y felicitaciones llegó nuestro primer baile de esposos, un clásico de canción “How Deep is your Love” de The Bee Gees, esa es nuestra canción especial desde novios, así que fue muy emotivo para nosotros.
Creo que una de las cosas que más nos decían los invitados es que nos veían tan felices y enamorados que lo transmitíamos a todos y si, al menos yo no podía dejar de sonreír. Después de eso se abrió el baile y comenzó la diversión.
Cuando se detuvo el baile, poco antes de la cena anunciaron nuestro video especial que sería una sorpresa, no sólo para los invitados, sino también para nosotros ya que lo grabó mi proveedor de video y quisimos verlo también hasta la boda.
Pues en fin, llegó ese momento y pasamos al frente a verlo, fue maravilloso. Creo que esta demás decirles que lloré como Magdalena, lloraron mis papás, mi suegra, mis familiares y algunos invitados que pudimos ver en ese momento. Terminó y todos aplaudieron emocionados, varias personas se levantaron a felicitarnos por esto.
Después continuamos con la cena y luego el vals. Nuestra canción principal fue “From this Moment” de Shania Twain, hubo pirotecnia y fue muy emotivo para nosotros. Durante ese momento recuerdo bien que mi amor y yo hablábamos de lo bien que nos sentíamos, tarareábamos la canción y nos reíamos de repente de la nada, como locos.
Después de nuestro vals a los primeros a los que nombraron fueron a mis papás, yo estaba muy nerviosa porque mi papá nunca había bailado y no quería, pero cuando lo mencionaron pasó y me abrazó en seguida, fue un lindo momento y por suerte las fotografías lograron capturarlo por siempre.
Al terminar el vals siguió el típico lanzamiento de ramo, otra vez mis damas me ayudaron a repartir los velitos a las chicas y con los hombres les repartimos unos mandilitos con frases divertidas. Al terminar ya habíamos advertido al anfitrión que no queríamos ni mandilón, ni muertito ni nada de eso y en cuando terminan las víboras, que pone la canción del muertito, cuando yo volteé a hacerle la mirada matadora la quitó enseguida pero era muy tarde, ya llevaban a mi pobre marido como hormiguita al baño y no hubo poder humano que hiciera que una bola de 20 machos lo soltaran. Pues bueno, salió vivo de varios aventones gracias a Dios y pues nos tomamos la foto conmemorativa del momento.
Después de eso se vino la segunda ronda de música para bailar y así continuamos hasta la madrugada. Sólo aquellos que ya pasaron por esto entenderán la emoción que se siente despertar con tu amor a la mañana siguiente y platicar durante horas de lo maravilloso que fue tu día, lo que salió bien, lo que salió mal y te ríes de eso porque ya no te importa, mientras comes pastel (que ni alcanzaste a probar en la fiesta) y destapas regalos. Después comenzamos a hacer nuestras maletas para irnos a nuestra luna de miel.
En verdad que vale la pena cada peso y minuto que le inviertes y aunque dure poquito, la experiencia la recuerdas toda la vida. Muchas gracias por leerme.
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