La boda de Karam y Annahel en Metepec, Estado México
Vintage Verano Rosa
K&A
12 Ago, 2017La crónica de nuestra boda
Un día antes de la boda se desató el caos, teníamos todos nuestros horarios y actividades perfectamente planificados, pero naturalmente y como suele suceder; nada salió acorde al plan. Para empezar, se suponía que yo iría durante el viernes al salón de belleza para la depilación, spa, manicure, etc... pero a media sesión me llamaron de la oficina por que se había presentado algo urgente, y ya no pude salir hasta la noche (mucho después de mi horario de salida normal). Salí en un estado de histeria total; ya no me había dado tiempo de ir por la decoración para el salón, ni de comprar los globos, ni nada de lo que esperaba, y Karam estaba igual. Como la felíz pareja que somos, fuimos a sanar nuestras preocupaciones en nuestro puesto de tacos favorito y todo mejoró.
Cuando me resigné a que al día siguiente todo sería más complicado, recibí una llamada telefónica de una de mis damas -y mejores amigas-, que me dijo "No tienes que pedírmelo, voy a tu casa con mi novio para ayudarte". Y de repente, ya tenía a mis damas en la casa de madrugada ayudándonos a imprimir programas, marcar botellas, terminar recuerditos, y en general, a que no muriéramos de angustia durante la noche.
Seguir leyendo »A la mañana siguiente, desperté temprano y extrañamente tranquila... a fin de cuentas, pasaría lo que tuviera que pasar y no permitiría que me molestaran tonterías. Salí a buscar un sacerdote para confesarme (estaba en mis planes del día anterior que ya no se pudieron realizar), pero en dos horas de búsqueda, no encontramos ninguna iglesia con el servicio, así que simplemente me dirigí a la casa para desayunar y bañarme.
Cuando llegué ya había empezado el movimiento, Sarita, la señora que nos ha ayudado con la casa por más de 15 años y es casi de la familia, ya estaba preparando fruta y café para todas las personas que iban a llegar pronto, me dió un abrazo rápido y siguió con sus tareas, por que a pesar de ser su día de descanso "no podía permitir que algo se complicara". Tan bella Sarita.
Entré a bañarme, y llegó el equipo de peinado y maquillaje, quienes empezaron a instalarse mientras terminaba. Para cuando salí ya estaban todos listos, desayunados (gracias a Sarita) y con todo para iniciar, también estaban empezando a llegar mis damas y familiares que habían contratado el servicio.
Mientras, Karam se dedicó a ajustar la lista de invitados, pues el salón le había requerido un formato muy específico y al parecer no estaban a gusto con lo que les habíamos mandado.
Se suponía que el ramo y las flores de las damas se entregarían un día anterior, pero cuando la madrina de ramo fue a recogerlo, aún no estaba listo -mala señal-, llamé histéricamente al florista durante 3 horas, hasta que contestó que ya venían en camino, una hora más tarde llegó un auto con mi ramo y las flores de las damas, y casi me da un ataque; las flores de las damas eran color morado, morado, cuando las habíamos pedido rosas, ¡Todo era rosa! ¿De dónde habrían sacado que las flores de las damas serían moradas?. Me volví a comunicar con el florista y le pedí, le rogué que cuando llevara el resto de flores a la iglesia, llevara flores rosas para corregir el color.
Volviendo a la casa, mi novio me grita desde el estudio; no tiene idea de cómo llenar el formato que pide el salón, debía enviarlo antes de las 2pm y era la 1:40. Literal; me puse una toalla en la cabeza y entré al estudio.
Una vez enviada la lista, entro a mi cuarto con mi mamá para ponerme el vestido, y escucho las terribles palabras que ninguna novia en el mundo quiere oír ese día "No te cierra el vestido", trato de bromear "ay ajá, hace una semana hasta me quedaba grande..." y mi mamá suspira y me dice muy seria "En serio... no lo puedo cerrar", de repente entro en un estado de pánico ¿Qué voy a hacer? No hay dónde arreglar el vestido a esta hora, y aunque hubiera, no tenemos tiempo. La fotógrafa ya está afuera y la misa será en menos de 3 horas... Llamé con desesperación a una de mis damas, que después llama a otra y así hasta que mi cuarto está lleno de gente que hace lo posible por embutirme en el vestido. Finalmente lo logramos, sólo necesitabamos reajustar las cintas.
Salgo con el vestido y me informa el equipo de maquillaje que le están dando una manita de gato a mi novio que se abrió la cabeza un día anterior con un cajón y tenía una cortada en la frente. Me informan que ya está todo listo para el first Look, sin embargo, como tardé mucho poniéndome el vestido, ya no hay tiempo para trasladarnos al lugar que habíamos planificado, y tendríamos que hacerlo en mi jardín.
Debo confesarlo, la idea no era mi favorita, pero ya no teneníamos más tiempo y además, estba a punto de llover (ya estaban cayendo algunas gotitas). Así que empezamos cuanto antes.
Mi novio abre los ojos y lo primero que me pregunta es si me corté, por que tengo los dientes rojos, ya que en los nervios me manché de labial, Los dos reímos a carcajadas por la situación, nos abrazamos, seguimos bromeando y continuamos con la sesión de fotografías.
Terminando, es momento de ir a la iglesia, la misa empezaría a las 6 y ya eran 5:40. Se suponía que íbamos a ir en nuestro carro, pero una amiga de Karam nos dió la sorpresa de enviar un chofer en un carro decorado.
Llegamos a la iglesia y teníamos temor de que el sacerdote que iba a oficiar nuestra misa es muy especial, y le encanta regañar a la gente, pero afortunadamente nos tocó el otro sacerdote, que es más tranquilo y flexible. La ceremonia transcurrió sin problemas. Karam y yo ya nos habíamos aprendido los votos y nos impacientaba decirlos a la velocidad del sacerdote, quien de todos modos nos dijo palabra por palabra lo que teníamos que decir.
Salimos y no podíamos creer que la iglesia estuviera tan llena. Hubo tanta gente que mucho tuvieron que quedarse afuera, y cuando salimos nos recibió una lluvia de burbujas y aplausos. Empezamos con las felicitaciones.
Después tuvimos otra sesión en la escalinata de la iglesia, terminando nos dirigimos al auto, que habían decorado con un letrero que decía "Recién casados" en español y en árabe, y que arrastraba latas decoradas con listones.
Llegamos al salón, y nuevamente un poco de caos, la persona que se había comprometido a llevar el vino para el brindis simplemente se olvidó de hacerlo, por lo que mis papás tuvieron que salir a comprar cajas en la tienda más cercana. El salón no respetó nuestro órden de mesas, y le pedí a la planificadora que por favor sólamente apartara las mesas de las familias y las damas, pero tampoco se hizo así. Yo trato de organizar algo desde el auto, pero es imposible.
Finalmente, llegó el momento de entrar al salón, y el mejor amigo y el hermano de Karam nos estaban esperando con dos banderas; una de México para él y una de Siria para mi. Escuchamos nuestros nombres y el inicio de la canción para entrar, nos tomamos de las manos, respiramos profundo y entramos. Karam no quería una entrada seria, así que entramos bailando -aunque no sé bailar- entre risas y aplausos, dimos un pequeño recorrido por la pista para saludar a los invitados, y nos dirigimos a la mesa del oficial del registro civil, que ya nos estaba esperando.
La ceremonia del registro civil pasó rápido (o eso sentimos), el oficial nos dirigió unas palabras muy bonitas sobre el destino de habernos encontrado habiendo nacido en países tan distintos y tan lejanos, y una vez que firmamos, los invitados empiezan a acercarse para felicitarnos. Oficialmente empieza la fiesta.
Todos nos dirigimos a nuestros lugares, y por primera vez puedo apreciar la mesa de novios; tal como en las fotos... preciosa.
La comida no tenía comparación; estaba todavía mejor que en la degustación, nuestro menú consistió en... entrada: ensalada de blanco (mezcla de lechuga y espinaca acompañada de uvas verde y rojas, nuez caramelizada, germen de alfalfa, cebolla caramelizada, y finalmente con un toque de aderezo de miel mostaza), crema: crema de 4 quesos (uvas, almendra y queso), platillo fuerte: pollo alfredo (espinaca, jamón serrano y queso crema) salsa mornay con parmesano, puré de camote dulce y espinacas a la crema.
Después de comer, decidimos pasar a saludar a nuestros invitados; mesa por mesa, pero justo a la mitad nos vemos obligados a terminar con eso, pues el tiempo ya nos apremiaba; era momento de cortar el pastel.
Nos acomodamos en la mesa con nuestro pastel, cortamos un pedazo, y nos damos a probar las rebanadas, e inmediatamente después, mientras los meseros reparten el pastel entre los invitados, nos preparamos para el brindis.
Nos colocamos en el centro de la pista y la dama encargada de las copas, nos acerca las nuestras. Karam dirige unas palabras, después yo agradezco a los invitados, y al terminar, nos anuncian que la familia de mi esposo (que por motivos de migración no pudo estar presente) nos habían enviado un video, y se empieza a transmitir. Como ninguno de los presentes (salvo mis cuñados) sabe hablar en árabe, Karam hace de traductor, y nos enteramos que una tradición en Siria, es que la mamá del novio regale oro a la esposa, así que mis cuñados se acercan con un anillo y un collar para dármelos. A estas alturas, y después de escuchar la emoción de mis suegros, casi todos los invitados (incluídos nosotros) estamos en lágrimas.
Después del brindis, empieza a sonar nuestra canción del primer baile "Kolly Melkak" o "Soy Toda Tuya" por su traducción al español. Conscientes de que nuestros invitados no hablan árabe, les entregamos en la entrada un folleto con información general de la celebración y la traducción al español de nuestra canción.
Una vez terminada, es momento de bailar con la familia. Karam tiene 2 familias; su hermano y su cuñada, que vienen desde Suecia en representación de sus papás, y la familia que le abrió las puertas de su casa -y su corazón- en México cuando llegó. Así que en total tenemos 4 parejas bailando en la pista. Para este momento, dejé que mi papá escogiera la canción, y eligió "When a Man Loves a Woman".
Terminando este baile, se declara abierta la pista, y nuestros invitados de inmediato se levantan como resortes para empezar el baile. A partir de este momento, nos es imposible regresar a nuestros lugares, pues todos nos llevan a la pista a festejar, y agradezco infinitamente tener mis tenis de boda en perfecto estado para saltar, correr, girar y bailar.
Después siguió la Víbora de la Mar, el lanzamiento del ramo y al final el de las ligas.
Después empiezan a salir los cabezones incluídos en el programa del DJ, los carritos de shots, los animadores, etc.
A la 1 de la mañana entra nuestro mariachi, con nuestra canción favorita de Juan Gabriel, que aunque no tiene relación con nuestra boda, cantamos a pecho Karam, yo y los demás invitados.
Con el mariachi, viene la tornamesa, con unos chilaquiles rojos y café.
Los invitados (en su mayoría) permanecieron hasta el final, teníamos el salón contratado para 230 personas (en su máxima capacidad) y llegaron 228, incluso la wedding planner nos dijo que nunca, en su historia trabajando para ese salón, había visto que se llenara tanto con una fiesta. Karam y yo respiramos aliviados, por que en realidad habíamos invitado a más de 300 personas y temíamos que no entraran en el salón.
Llegó el momento de terminar la fiesta, y nuestras familias nos acompañaron a la salida. Agotados pero muy felices, al final, con todo y los contratiempos, la fiesta fué increíble, y son momentos que recordaremos para siempre con nuestras familias.
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