La boda de José Luis y Ivonne en Metepec, Estado México
Vintage Primavera Blanco y negro
J&I
23 Abr, 2021La crónica de nuestra boda
Mi arreglo comenzó una tarde antes, cuando me fui a arreglar las uñas y que me lavaran y secaran el cabello. Como la misa sería a las 12 del día, la señora que me arregló me citó a las 7 de la mañana, supuestamente para terminar a las 10 a. Mi idea era estar lista a las 11:00 y a esa hora salir para estar media hora antes en la iglesia.
Empezamos 20 minutos más tarde, primero fue el peinado y después el maquillaje que no le quedaba, que mi piel estaba absorbiendo mucho, que me sentía muy caliente, que estaba sudando. Ya me había asustado, pensaba que podría estar resfriada y no me dejarían pasar a la iglesia o al jardín si tenía la temperatura elevada. Terminó a las 11:15, si se puede decir que terminó porque en realidad no quedé para nada como en la prueba. Pero me lo debí imaginar porque en la prueba se tardó 7 horas, como el resultado no me gustó, al día siguiente repitió el maquillaje y el día anterior a la boda volvió a probarme bases de maquillaje.
El fotógrafo había ido conmigo para cubrir mi arreglo, después fuimos a mi casa y tomó fotos de mi vestido y accesorios, salió aproximadamente 15 minutos antes que yo. Yo corriendo me puse el vestido y los zapatos, como era corset, mi mamá y mi hermana se tardaron un poco aunque lo hicieron lo más rápido que pudieron. En fin, salí de casa casi a la hora de la misa. Me llevó mi cuñado que maneja despacio y había algo de tráfico. Puse mi teléfono en silencio porque mi esposo ya estaba desesperado. Llegué a la iglesia casi media hora más tarde, perdí a mis papás en el camino. Tuve que entrar con mis abuelos porque no estaban mis papás y mi niño que sería mi paje tampoco llegó porque venía con mis papás. El fotógrafo aunque salió antes que yo de mi casa, no estaba. No se grabó la mitad de la misa. Como la iglesia está dentro de un fraccionamiento y tiene varios accesos pero los visitantes sólo pueden pasar desde uno de ellos, varios se fueron al acceso principal, sólo para residentes y no los dejaron pasar. Así que tuvieron que dar una gran vuelta, mis papás, los papás de mi esposo y el fotógrafo. A todos los invitados les habíamos enviado la ubicación de la entrada correcta y la explicación, pero entre los nervios no se acordaron y se perdieron.
Seguir leyendo »Afortunadamente el padre no se molestó, fue muy lindo y se la pasó bromeando antes de mi llegada con mi esposo y nos ofreció una hermosa ceremonia, fue muy emotiva y después de todo lo anterior tuvimos una bella celebración. La decoración de la iglesia quedó muy bien y la música estuvo excelente.
Tampoco llegó la amiga a la que le había encargado transmitir la ceremonia en vivo para los amigos y familia que por cuidar el número de invitados no nos pudieron acompañar. Como fue en viernes ella se confundió y pensó que sería el sábado, cuando mis otras amigas le llamaron ya estando en la iglesia fue que se percató, y llegó a media fiesta.
En el jardín todo salió bien, la atención, la comida, la decoración, etc. Nos faltaron muchos invitados, el evento era para 50 y fuimos 35. Eso nos puso tristes pero después de la comida decidimos disfrutar con quienes sí llegaron. En el primer baile mi esposo me pisó varias veces el vestido y en vez de ser un momento romántico y verme a mí, se la pasó bromeando con los invitados. El baile transcurrió tranquilo las primeras horas y ya se había terminado el servicio de fotografía y video, sólo cubrieron el corte del pastel y el momento especial que prepararon mis damas en que nos regalaron unas velas como símbolo de la luz de cada uno y la que nació con nuestro matrimonio.
Después seguimos bailando y cada vez hubo mayor ambiente, le canté a mi esposo “Media Naranja” de Fey, que le encanta y él se la pasó haciendo show como es clásico. El tiempo se pasó rapidísimo y cuando vimos ya era hora de salir. Desafortunadamente lo más animado de la fiesta no quedó grabado, sólo en nuestra memoria. Un tío de mi esposo nos hizo un regalo muy generoso para nuestra luna de miel y más que por el regalo en sí, me hizo sentir que estábamos siendo muy bendecidos en nuestra unión y en nuestras vidas.
Al salir, le di a una de mis hermanas que se quedaría en nuestra casa, las llaves para que se adelantara y ella sin darse cuenta se la dio a mi otra hermana que viajaría de regreso a la ciudad de México cuando nuestra boda fue en Toluca. Llegando a la casa no tuvimos llaves para entrar, mi esposo y yo aún vestidos, yo con el vestido de novia y él con el traje, nos quedamos esperando afuera en el estacionamiento hasta que regresara mi hermana, que ya llevaba un buen tramo de carretera. Mi esposo y mi cuñado se saltaron la barda y mi esposo voló la chapa para que pudiéramos entrar. Ya mucho después llegó mi hermana con nuestras llaves.
Estuvimos un rato escuchando música y nos fuimos a descansar porque al día siguiente salíamos a las 7 de la mañana a nuestra luna de miel en Cancún y nuestro avión salía del aeropuerto de la ciudad de México. La luna de miel fue maravillosa y todo salió muy bien. Aunque yo no me sentía tranquila hasta pasados 15 días y saber que todos nuestros invitados estuvieran sanos en cuanto al tema de COVID, porque aunque tomamos todas las medidas posibles, no se podía garantizar. Afortunadamente todo fluyó bien en ese sentido.
Al día siguiente que regresamos de Cancún, fui a recoger a mi niño que se había quedado con mis papás y a la mañana siguiente despertó sintiéndose mal, total que en la noche lo internaron en urgencias y al día siguiente lo operaron de apendicitis. Afortunadamente todo salió bien y su recuperación ha sido rápida.
Hubieron muchas cosas para que nuestra boda pudiera realizarse, tardamos tres años desde que mi esposo me lo propuso, en lo que juntamos el dinero, vimos tantos lugares y opciones, él obtuvo la anulación de su matrimonio anterior (que no fue nada sencillo) y conseguir su boleta de bautizo en Jalapa en un viaje exprés. Quince días antes de la fecha original decidir posponer por el Covid, un año después decidir retomar y reorganizar la lista de invitados para que fuera lo más limitada posible. Tantos altibajos, momentos en que me preguntaba porqué habíamos decidido hacer todo eso tan complicado y que nos puso en tensión como pareja, el estrés de los preparativos y lo que no salió bien ese día, para terminar con la operación y recuperación de mi hijo. En fin, lo que puedo decir, es que me siento muy agradecida por haber tenido la oportunidad de vivir esa maravillosa ocasión y que la familia que hemos formado es muy bendecida. Gracias por leerme y mis mejores deseos para las parejas que están el proceso que los llevará a formar hermosas y bendecidas familias.
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