La boda de José Ángel y Iliana en Torreón, Coahuila
Al aire libre Verano Azul
J&I
20 Jun, 2015La crónica de nuestra boda
Sin duda, como bien dice el dicho, recordar es volver a vivir. Hoy ya hace 8 meses que fue nuestra boda, uno de nuestros días más felices.
Les cuento un poco de nuestra historia, no es así una historia romántica, nos conocimos en 2010 por un amigo en común y desde las primeras conversaciones hicimos click. Fuimos novios unos meses y terminamos, y así fueron varias “temporadas” hasta que decidimos dejarnos para siempre, lo cual fue imposible pues no concebíamos la idea de estar con alguien más. Así que empezamos a salir de nuevo ya con la idea de quedarnos juntos para siempre.
Me propuso matrimonio el 11 de octubre de 2014 y nos casamos 8 meses después, el 20 de junio de 2015.
El gran día empezó temprano, con los nervios al tope, con los últimos detalles y con la horrible incertidumbre de que si llovería ese día. Torreón es un lugar donde rara vez llueve y justo esa semana el clima nos traía de cabeza, pues estuvo lloviendo esos días. (La boda era en jardín y la verdad ya no teníamos presupuesto para un toldo de último minuto).
Seguir leyendo »La cita para maquillaje y peinado fue al medio día, ya tenía bien claro el peinado que quería y me encantó como me arreglaron. Mi celular no paró de sonar, los proveedores confirmando cada detalle y proponiendo un plan de contingencia en caso de lluvia. Me terminaron de arreglar, me pusieron mi velo y regresé a mi casa, ahora si lista para ponerme mi vestido. No olvido la cara de mi papá, impactado, cuando me lo vio puesto.
Salimos a la sesión de fotos, en un parque de Torreón, la idea era encontrarme ahí con mi futuro esposo para tener la foto de cuando me viera por primera vez con mi vestido de novia.
Llegando ahí, me di cuenta de que una de mis damas tuvo “problemas técnicos” con su vestido, pero mi mamá llegó al rescate para tenerla lista para las fotos.
Por fin, el momento del encuentro con mi esposo, me encantó su cara de felicidad cuando me vio y obvio los nervios aumentaron. Nos tomaron las fotos de novios, después con nuestras familias y con amigos, creo que el más entusiasmado fue el novio, que se tomó mil fotos con poses futboleras con todos sus amigos.
Antes de terminar la sesión, mi mayor miedo empezó a manifestarse, de repente el cielo súper nublado y empezó una ligera llovizna, yo sentía en ese momento que se avecinaba una gran tormenta, me pasaban por la mente todas las mesas y decoración remojadas. Por si no me sentía ya lo suficientemente estresada, de pilón me picó un montón de asqueles (hormiguitas) en un pie y como soy alérgica en un momento se me hinchó horrible. Lo bueno es que mi mejor amiga me preparó un botiquín de primeros auxilios y me salvó de ese incidente. Después mi novio se fue aparte para esperarme en la Iglesia.
Antes de llegar a la Iglesia, como que me cayó el veinte de lo que estaba por suceder y me entraron unos nervios horribles (si, todavía más), mi primo, quien conducía el coche me consiguió agua y una pomada para mi pie y me empecé a calmar. Entonces mi novio me marcó para saber que pasaba, que ya tenía que estar entrando, pero al mismo tiempo mi papá me decía que aún no me bajara, que aún no estaba formado el cortejo. Después de esa breve confusión, de que si me bajaba ya o no, bajé del coche y mi papá ya me esperaba para entrar conmigo, yo solo sentía que temblaba de los nervios.
Entramos a la Iglesia, y ahí estaba él, mi futuro esposo, fueron mil sentimientos en ese instante, me sentía muy feliz de lo que estaba pasando.
La misa fue muy emotiva, de reojo veía a mi mamá soltar la lagrimilla. Durante la ceremonia, el Padre bromeo varias veces y la hizo muy amena, se sentía que él también estaba muy feliz de estarnos casando, tanto que hasta se quiso tomar fotos con nosotros al terminar la misa, cosa que según sabía no acostumbraba hacer en sus misas.
Después de la misa, no pararon los abrazos, felicitaciones y fotos con todos nuestros familiares y amigos. Fue muy lindo que casi todos los invitados estuvieron también en la misa.
Subimos al coche y ahora sí, felizmente casados íbamos a disfrutar nuestra fiesta, teníamos planeadas algunas sorpresas para nuestros invitados. En el camino, mi esposo iba preparado con una mini hielera y unos tragos para celebrar, ya los dos muy relajados y listos para la fiesta.
Llegamos al lugar de la recepción, decidimos quedarnos en la entrada para recibir personalmente a cada uno de nuestros invitados, así que tenemos fotos con absolutamente todos los asistentes.
Y ahora sí, el momento de las sorpresas. La canción que elegimos para nuestra entrada triunfal, fue el himno de la Champions League (mi esposo es un futbolero empedernido), fue muy padre la reacción de algunos invitados, felicitando a mi esposo por la elección. Nuestros amigos y mis damas nos formaron “el pasillo” y al final nos entregaron dos copas (que habían ganado ese mes los equipos en que juega mi esposo). Dimos una vuelta a la pista, tomados de la mano y en la otra una copa cada uno, nuestra vuelta olímpica, un momento muy divertido.
Empezó la canción de nuestro vals, The Way you Look Tonight de Frank Sinatra, para esto ya teníamos algunas semanas preparando una coreografía para nuestro baile, así que todos quedaron sorprendidos, pues nadie se lo esperaba de ese modo. Después anunciaron la entrada de nuestros papás y bailamos con ellos, yo no pude evitar el llanto cuando baile con mi papá, fue muy emotivo ese momento para mí. Al terminar la canción, empezó la fiesta.
Sirvieron una deliciosa cena, partimos el pastel, brindamos y todos empezamos a bailar, el DJ eligió la música perfecta, pues todo el mundo estaba muy animado y no paraban de bailar.
Teníamos una cabina de fotos para que nuestros invitados nos dejaran la foto del recuerdo y escribieran en el álbum, los que más se divirtieron fueron los niños invitados, que al final nos dejaron un montón de fotos haciendo sus mejores caras y gestos. Mis papás y mis suegros también andaban muy divertidos disfrazándose para las fotos.
A las 12 de la noche, teníamos preparada otra sorpresa, llegaría Cautivo, un grupo de música norteña que nos gusta mucho a nosotros y a todos nuestros amigos, pensamos que sería el momento en que la fiesta despegaría, pero para ese momento ya la fiesta estaba a todo lo que da.
Nuestros invitados no dejaron de bailar ni un sólo minuto, se sentía mucha alegría en el ambiente, todos muy felices. Llegaron los shots, después lance el ramo, y mi esposo la liga, mi esposo llevaba varias ligas, así que cuando las lanzo tomó por sorpresa a los chicos solteros, que no pudieron escapar tan fácil de la liga.
Fue una noche perfecta, no paramos de bailar toda la noche y nos divertimos cada minuto. Era increíble la buena vibra que se sentía en el ambiente, nuestro fotógrafo nos dijo que nunca había tomado tantísimas fotos en una fiesta, los meseros súper atentos, encantados también con la fiesta.
A la 1:30 am, llego otro grupo patrocinado por los amigos de mi esposo, pura cumbia para seguir bailando, los invitados morían de la risa con todo lo que decían mientras cantaban, no dejaban de bailar. La fiesta, se suponía que iba a terminar a las 2 am, pero fue imposible, todos estaban muy contentos y no dejaban de bailar, así que extendimos el horario con el encargado del lugar.
La fiesta terminó a las 4:30 am, ya ni siquiera sentía mis pies, todos se iban muy contentos, se notaba que disfrutaron muchísimo la fiesta y pues nosotros también, quedamos muy satisfechos con la fiesta, cada detalle, cada minuto y peso que le dedicamos en la planeación se vio reflejado.
La boda tuvo nuestro sello y se notó en la respuesta que tuvieron nuestros invitados, quedamos muy agradecidos y satisfechos con los servicios de cada uno de nuestros proveedores, cada minuto de nuestra boda fue perfecto. Uno de los mejores días de nuestra vida, al escribirlo recordé perfecto como me sentí ese día y de verdad les deseo que se sientan así de felices el día de su boda.
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