La boda de Jorge y Selene en Pachuca, Hidalgo
De noche Otoño Morado
J&S
01 Oct, 2016La crónica de nuestra boda
A 19 días de estar felizmente casada me han entregado las fotos oficiales ¡y he aquí como fue la aventura del gran día!
Todo comenzó a las 8 am, me desperté muy cansada, puesto que en los últimos días aún estuvimos ajustando detalles, y nos estuvimos desvelando mucho, así que no tuve problemas para dormir, pero sí para despertar, y fue aquí donde me di cuenta de que el gran día había llegado y salté de la cama con una sonrisa enorme. Salí a desayunar con mi familia, pues era mi último desayuno de soltera y en casita. Fue muy padre porque había llegado familia de todos lados, y aunque era un caos, fue bonito tenerlos a todos juntos.
Después del desayuno le pedí a mi papá que llevara a lavar el auto, pues mi esposo se trasladaría en él y lo llevaría a arreglar, así que en lo que terminé de ajustar algunas cosas, mi papá regreso y me llevó al salón de belleza. La cita era a las 12 pm y ya llevaba 30 minutos de retraso, pero estaba tranquila.
Llegué y me consintieron como nunca, de pronto me sentía nerviosa por que a última hora decidí cambiar el peinado y hacer algunos ajustes en el maquillaje, pero afortunadamente todo salió increíble y quedé encantada. Mi mamá me alcanzó a las 2 pm para arreglarse también. Nos dieron las 4:50 y yo ya estaba un poco nerviosa, pues la misa era a las 6 y aun tenía que vestirme. Afortunadamente salimos a las 5 pm del salón, y me fui directito a casa para ponerme mi ansiado vestido.
Seguir leyendo »Cuando llegué, ya estaban los de las fotos y el video, que por cierto trabajan increíble, tomando fotos al vestido y a todos los detalles. Le había pedido a mi tía y primas que colocaran todo para ser fotografiado. Entré a casa, y lo primero que vi fue un enorme arreglo de rosas que mi esposo me había dejado. Ese mismo día cumplimos 4 años 5 meses de noviazgo, y lo festejaríamos en grande. Leí las notas y se me salió una que otra lágrima. Ya estaba muy sensible, y con todos los sentimientos de emoción y alegría a flor de piel.
Después de eso tomé mi vestido, mi hermoso vestido, y le pedí a mi mamá y una tía que me ayudaran a ponérmelo. Mientras tanto, recogían las cosas para bajarlas a la iglesia, le pedí a mi hermano que cuando le dijera que estaba lista le dijera a mi papá que cerrara los ojos, pues quería captar ese momento único en el que me veía por primera vez vestida de novia.
Salí vestida y me pare frente a mi papá, le dije que estaba lista, abrió los ojos, y se puso a llorar. Fue un momento muy emotivo, y cuando me di cuenta todos estábamos llorando. Me dieron su bendición, me dijeron unas palabras muy lindas y nos tomamos fotos.
Después de eso salimos disparados hacia la iglesia, pues ya era la hora. Lo bueno fue que la iglesia está muy cerca de casa, así que la camioneta, que por cierto estaba hermosa con los arreglos, sólo hizo 3 minutos en llegar. En ese pequeño lapso de tiempo pasó de todo por mi cabeza, estaba en shock, no podía creer que ya había llegado el gran día.
Mientras nos acercábamos a la iglesia, pude ver que mi esposo. Ya estaba en la entrada esperándome, y me volví loca de felicidad, ¡se veía tan guapo con su traje!, llegamos al fin, y me bajé de la camioneta. Me entregaron el ramo, tomé del brazo a mi papá, y nos encaminamos a la entrada. Estaba muy emocionada. El padre nos recibió a la entrada y nos dirigió al altar, yo iba en un sueño, viendo a mi esposo esperando.
Mi papá me entregó, y le dijo algunas palabras lindas, comenzó la misa, ¡y fue tan amena y agradable que se nos pasó rapidísimo!, al final de todo, el padre se nos acercó y nos dijo que llevaba muy poquito tiempo en esa iglesia, y que éramos de las pocas parejas que veía felices. Nos felicitó, y nos deseó lo mejor. Nos tomamos mil fotos, y por fin salimos de la iglesia. A la salida nos aventaron burbujas, arroz y pétalos de rosas, vinieron los abrazos, las fotos y los buenos deseos.
Después de eso nos dirigimos al lugar de la recepción para la boda civil, que se oficiaría las 8 pm. Llegamos, se realizó la ceremonia y felizmente firmamos el papel. Al terminar, lanzamos globos con luz led que se repartieron antes, también teníamos una sorpresa para los invitados, así que nos colocamos en una fuente a la entrada del salón, y salieron fuegos pirotécnicos, ¡fue un momento mágico! también se lanzaron bombas de pirotecnia, y todos quedaron encantados.
Mientras los invitados entraban al salón, tuvimos la sesión de fotos. ¡Fue muy linda y romántica!Hicimos nuestra entrada triunfal al ritmo de ‘Sugar’, y con más pirotecnia, dimos la vuelta a la pista, y escuchábamos los aplausos y las porras de nuestros invitados.Nos dirigimos a nuestra mesa, y se acercaron a tomarse fotos, y a darnos un detalle que habían traído para nosotros. Se sirvió el banquete, y mientras, proyectamos un video de cuando me pidió matrimonio, a todos les encantó.
Después de terminar la cena, inauguramos la mesa de dulces, que estaba hermosísisma, después de eso, nos preparamos para bailar nuestro primer tema como esposos, que fue ‘Otras vidas’ de Carlos Rivera, y era de ensueño; nos repetíamos cuánto nos amábamos, y que estábamos muy orgullosos de haber logrado la boda de nuestros sueños. Al final de la canción volvimos a tener pirotecnia y papelitos de colores, después de eso, empezó el bailongo, tuvimos varias cosas de batucada, marcos para fotos y fue muy divertido, se hizo el lanzamiento de ramo y de liga, la víbora de la mar, todo muy divertido porque no lograron tirar a mi esposito, pero sí romper un ojal del cinturón de su pantalón.
Repartimos algunos recuerdos que sobraron, pues en el arranque de la mesa de dulces muchos invitados tomaron los recuerdos que habíamos preparado para ellos, pero no les habíamos avisado que nosotros se los entregaríamos personalmente, en fin para eso eran. Después vino la partida del pastel y siguió el baile.
A las 3:30 la magia se estaba terminando, recogimos nuestras cosas y nos enfilamos para tener nuestra gran noche de bodas. Después de 8 largos meses de preparación, tuvimos nuestro gran día, y nos convencimos de que cada peso estuvo muy bien invertido. Ahora estamos felizmente casados, disfrutando de nuestra vida matrimonial, y al recordar el gran día la piel se me pone chinita de recordar cómo me sentía y lo feliz que ahora soy.
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