La boda de Ismael y Magali en Torreón, Coahuila
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29 Sep, 2018La crónica de nuestra boda
Nuestro gran día comenzó el sábado 29 de septiembre a las 9:00 am, desperté emocionada, nerviosa por el clima, el día anterior estuvo lloviendo muy fuerte y gran parte de la ciudad se inundó, incluidas las calles donde está la iglesia y el salón, pero ese día estuvo solamente parcialmente nublado.
Me levanté, me bañé y di el último desayuno con mis papás, mi papá se fue por su traje y yo salí a la que hoy es nuestra casa por las botellas de whisky que se nos habían olvidado ahí, regresé por mi mamá y mi abue para irnos al salón de belleza a arreglarnos. Pedí el maquillaje natural pero que se viera que estaba maquillada y la verdad es que lo sentí perfecto, me sentía cómoda, yo misma, discreto, pero a la vez formal, el peinado me lo dejaron justo como lo pedí y me encantó.
Regresamos a casa y había algunos regalos que habían enviado algunos invitados, justo en eso llegaron también familiares de Cd. Juárez, terminé de empacar mi maleta y mi mochila que usaría como kit de emergencia, me ayudó a bajarla mi papá y subí a dar el último vistazo para revisar que no olvidara nada. Ahí me invadió la nostalgia de que ese sería el último día que estaría en mi cuarto, en mi cama con mis cosas, me despedí del lugar y agradecí por tantos momentos felices que ahí pasé y por los no tan felices pero que ahí encontré refugio y paz.
Seguir leyendo »Bajé y me cambié en el cuarto de mi abue, mi mamá, mi abue y una vecina me ayudaron a cambiarme, y ver a mi papá ya vestida de novia. Mi papá no es muy expresivo, pero vi en su rostro la nostalgia y alegría del momento, nos tomamos algunas fotos y en eso llegó un amigo de mi ahora esposo por mí en su camioneta, se veía genial arreglada, subieron mis cosas y me fui rumbo a la iglesia.
Al llegar mi esposo y sus papás ya estaban ahí revisando los últimos detalles en la iglesia, y así poco a poco empezaron a llegar parte de los invitados y padrinos, sobre todo familia que nos acompañó en la ceremonia religiosa. La ceremonia la ofició mi tío que es obispo en la iglesia Metodista San Pablo, es una iglesia pequeña pero hermosa que tiene más de 100 años y es monumento histórico de mi ciudad. La iglesia estaba ya adornada con las flores que habíamos pedido, sale una amiga para decirme que ya era hora, realmente no me sentía nerviosa ni nada, estuve de lo más tranquila y relajada, sabía que ya habíamos hecho todo lo que teníamos que hacer y que era hora de sólo disfrutar sin importar lo que pudiera ocurrir en el transcurso del día, me acomodan el vestido y comenzó a sonar la marcha nupcial, era la hora de entrar para que mi futuro marido me viera por primera vez, fue lindo ver la expresión de su rostro al verme, caminé con mi padre hasta el altar y me entregó.
La ceremonia ocurrió sin contratiempos, fue una ceremonia sencilla pero emotiva, las partes más emotivas fueron el ritual de las velas, en el que al llegar enciende cada quien su vela en representación de que venimos de dos familias distintas y al declararnos marido y mujer apagamos las velas y encendimos un cirio en señal de que ahora éramos una sola familia; después de eso pidió a nuestros padres que pasaran a que nos dieran la bendición, ahí vi por primera vez los ojos de mi padre llorosos, nos bendijeron y dieron un abrazo.
Al terminar la ceremonia salimos y nos tomamos algunas fotos con los invitados, después nos fuimos a nuestra sesión de fotos y de ahí nos llevaron al hotel a que descansáramos un momento, nos recostamos como pudimos, me retoqué el maquillaje, la hora de entrar al baño fue una odisea con el vestido, pero era mejor ahí que en la fiesta. Alrededor de las 8:00 pm regresaron por nosotros y nos llevaron al salón, antes de entrar pasaron un video con nuestras fotos y la primera canción que me dedicó de Raúl Ornelas "Hasta la camisa", antes de terminar el video entramos e hicimos nuestro primer baile de esposos, bailamos la canción de Elena y Harold "Por siempre", de ahí bailé con mi papá "Daddy dance with me" mientras se pasaba un video de cuando era pequeña, fue muy emotivo varios no pudieron contener las lágrimas. De ahí prosiguió el brindis que lo dieron nuestros pastores de la iglesia a la que asistimos.
Después de eso los invitados degustaron unos quesos con nuez y ajonjolí bañados en mermelada de chabacano y galletas, después se dio el lugar a la cena con una ensalada de frutos rojos y luego el plato fuerte que fue suprema de pollo bañado en salsa mestiza y poblana, acompañado de papa pera y verduras a la mantequilla; el banquete lo preparó mi tío que es chef y la verdad estaba delicioso.
Luego tuvimos nuestra primera tanda de baile, bailamos todas las canciones, de ahí partimos el pastel y mientras repartían nos tomamos unas fotos con mis amigas que iban de damas, pero luego no se pusieron de acuerdo con el vestido y ya no fueron damas, pero me dieron la sorpresa de que se pusieron al final de acuerdo y se fueron todas iguales, no del color que quería, pero al final iguales. De ahí degustamos el pastel, y dimos paso a la última tanda de baile que la verdad fue la más divertida, se puso a bailar mucho más gente y canciones más movidas, yo jamás había bailado las que son con coreografía como las de caballo dorado y esas pero ese día me animé y me divertí muchísimo, sudé como nunca, nuestros amigos y familia no dejaron de bailar más de la hora que fue esa última tanda de baile, lo único malo es que los de la fotografía ya se habían retirado y esa tanda que estuvo mejor que la primera ya no saldrá en el video, pero quedará grabada en mi mente. Habíamos pensado ir a las mesas a saludar, pero no lo hicimos, nos dedicamos a bailar y a disfrutar la noche, la verdad ni nos acordamos de eso.
La boda fue una montaña rusa de emociones, de repente nos olvidábamos de todo y luego nos estresábamos por los tiempos o situaciones que no podíamos controlar, como un tío que se le pasaron las copas por ejemplo, o la de la florería que no acomodó algunas cosas o que los centros de mesa les varió el color, pero a final de la noche fueron más las cosas buenas que malas, y ninguna de las malas fueron tan malas como para echar a perder nuestro día y comprobé lo que siempre dije: "no existe boda perfecta, la perfección está en lo mucho que tu decidas disfrutar y en lo que quieras enfocar tu atención".
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