La boda de Hugo y Fernanda en Chiapa de Corzo, Chiapas
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15 Jul, 2017La crónica de nuestra boda
El día que no busqué, no soñé, llego y fue ¡maravilloso!
Hugo y yo nos conocimos durante la universidad, para ese entonces mi enfoque era terminar mi carrera y ejercer lo que había estudiado. No me consideraba de aquellas chicas que soñaban con casarse, algunas veces solo pensaba en que ojalá encontrara a alguien que tuviera un buen corazón y que de verdad me quisiese, pero más importante, que yo lo amara tanto como para unirlo mi vida. Cuando pensaba en eso lo veía como un futuro muy muy lejano, con una Fernanda quizás de cuarenta años de edad, madura.
Pero la vida a veces te sorprende y tiene cosas preparadas para uno sin que sepamos, esa sorpresa de la vida se llama Hugo, mi esposo. En una historia muy breve, Hugo cuenta que me vio subiendo por las escaleras de la universidad y que en seguida se propuso conocerme, después de conocerme y hacernos amigos me pidió cuatro veces que fuera su novia, y así fue durante un periodo de tres años pidiéndome que fuera su novia, admiro su perseverancia. Siempre me decía “tus padres serán mis suegros”.
Seguir leyendo »Una noche de amigos, lo mire y en ese momento supe que siempre había tenido a esa persona que deseaba, de buen corazón y que me quisiera, había sido una tonta por no darme cuenta antes. Ahora lo sabía, quería a Hugo en mi vida, quería poder decirle cuanto lo amaba. Me armé de valor y después de tres años de él pedirme que fuera su novia, yo le pedí a él que fuera mi novio, tenía miedo, pensaba –me va a rechazar-, para mi fortuna no lo hizo.
A los dos meses de noviazgo me pidió que fuera su esposa, ahí arrodillado en la sala de su oficina con un anillo que contenía una hermosa piedra de zafiro azul.
¡Llegó el gran día!
El día de nuestra boda comenzó de madrugada, llegamos al hotel donde nos hospedaríamos y en seguida dejamos maletas y salimos por unos deliciosos tacos al pastor (repito deliciosos tacos al pastor), de la emoción casi ni pude dormir, temprano fui hacerme las uñas mientras él se quedó organizando todo.
Tenía programado mi peinado a la 1:00 pm, llegué tarde a la finca, ya que ahí me arreglarían, llamé para decirle a la maquillista que comenzara como mi mamá o mi suegra, para mi sorpresa ninguna de las dos estaba ahí. Entré en pánico.
Llegué tarde con la maquillista, mientras me arreglaban, creo que la maquillista notó mi nerviosismo porque por más que intentaba platicar conmigo, yo solo pensaba -por favor que me vea hermosa este día-.
Terminó casi a las 5:00 pm de maquillarme, la misa era a las 6:00 pm, de la finca a la parroquia era media hora de camino. Llegó el coche de la novia, un Mercedes Benz blanco impecable, el cual ya estaba adornado con flores, listo para llevarme a la parroquia. Intente apurarme, pero no pude.
Mi vestido corte español no me entraba, tenía ganas de llorar porque esos benditos y deliciosos tacos no podían hacerme engordar tanto como para que mi vestido no me entrara, las chicas del maquillaje intentaron ayudarme pero tampoco pudieron subirlo, simplemente no pasaba de la cadera. Llego Daniel el coordinador de la boda apurado, preguntando qué pasaba, al ver que el problema era el vestido, con su fuerza (porque en verdad que la fuerza masculina ayudó muchísimo) subió el vestido y lo lazo tan bien que en ese momento no sentí ninguna molestia, ni siquiera podía curvear la espalda.
Me tomaron fotos subiendo al coche, y durante el camino mi madre me tomaba de la mano, se notaba la felicidad en su rostro, sabía que estaba cumpliendo un sueño que ella había tenido para mí, por muy básico que parezca, ella solo quería que yo encontrara una pareja para construir un hogar, una familia en el futuro.
Unas calles antes de llegar a la iglesia, nos detuvimos en un semáforo y el conductor de un transporte publico tocó a la ventana del conductor, el chofer (que es un tío, se me olvidaba mencionarlo) ¡había dejado su teléfono en el quemacocos del coche!, fue una suerte que el chofer del transporte lo viera a tiempo y que durante unos tres kilómetros el teléfono no se había caído, porque aparte del teléfono, en la funda tenia las tarjetas bancarias y licencia de conducir.
En la iglesia, Hugo estaba al frente, comenzó la Marcha Nupcial y aunque en las películas pareciera que el tiempo corre muy lentamente, en mi caso fue todo lo contrario, fue tan rápido ese camino que no lo recuerdo, supongo que estaba desesperada por llegar con Hugo. Esa fue la parte más importante de mi boda, el momento en el que Hugo tomó el anillo de bodas lo puso en mi dedo y ambos dijimos mirándonos fijamente “acepto”, aunque como nos mirábamos fijamente, no vimos que poníamos los anillos en los dedos equivocados. Y finalmente, nuestro primer beso como esposos. Nunca olvidaré esa parte.
Salimos de la misa, y aunque queríamos unas fotos en el coche, pasamos primero a comer a una pizzería, moríamos de hambre, así que preferimos la pizza a las fotos.
La fiesta fue súper divertida y emotiva, el brindis fue inesperado, el padrino recitaba un discurso sobre la importancia de encontrar a una pareja que quiera unir su camino al nuestro, que este en nuestras luchas y adversidades, porque en la felicidad cualquiera está, pero mientras decia eso, el vestido estaba tan ajustado que se me bajó la presión, senti frío mi cuerpo y dificultad para respirar, inmediatamente me llevaron a la mesa de novios y me senté, las caras de nuestros familiares y amigos era de sorpresa, mientras que el padrino del brindis, sin percatarse de lo que habia sucedido siguió como si nada hubiera pasado, durante la cena llegó una prima y nos dijo - la mesa 9 dice que estás embarazada- después de seis meses de casados, por fin se calmó ese rumor.
Nuestro primer baile fue hermoso, solo podía ver su rostro. Hugo escogió la canción, bailamos "Hasta mi Final", mi papá escogió una canción sorpresa para nuestro baile padre-hija, bailamos “Besos de Mariposa”, mi papá me abrazó y los dos nos pusimos a llorar, aunque algunos coordinadores me habían aconsejado no tener ese baile por estar pasado de moda para mi es uno de los recuerdos más bonitos de mi existencia, el poder compartir ese momento con la persona que ha sido el héroe de mi vida.
La fiesta siguió su rumbo, hubo muchas risas, muchas ocurrencias, botellas y comida que se extravió, zapatos sin dueño, a una chica la cargaron para bailar “El Pasito Perrón” mientras fumaba y uno que otro que siguió bailando aún cuando el DJ ya había quitado el sonido.
Y de la noche de bodas…. Esa no se las puedo compartir.
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