La boda de Geovany y Sofía en Mérida, Yucatán
Al aire libre Otoño Verde
G&S
10 Dic, 2016La crónica de nuestra boda
Empezamos mi esposo y yo a planear la boda a principios del año, cabe mencionar que él y yo cubrimos todos los gastos, ya que queríamos una boda sencilla acompañados solamente de familiares y amigos cercanos, y tal cual así fue.
Esperaba el día de mis sueños con muchas ansias. Un día previo no podía dormir, y el viernes en la noche cayó un diluvio aquí en Mérida, que hasta se inundaron varios autos (salió en las noticias) y me tuve que levantar a las 4 de la mañana a sacar el agua que se había metido a mi casa. Mi mamá me dijo que no me preocupara, que eran todas las lágrimas que había derramado a lo largo de mi vida amorosa. Al amanecer, seguía nublado y con un poco de llovizna... yo sentía que me moría. A las 7: 30 de la mañana llegó el maquillista, ya que mi boda era a las 12 del medio día. Estaba muy nerviosa, me vestí como un rayo y me fui volando para la iglesia.
Como no podía salir porque el cielo se caía a cántaros, tuvieron que meter el coche a la casa y yo con mi vestidote y todo, mi esposo llamándome por que ya eran las 12:10 y el padre estaba desesperado, llegue 12:20 a la iglesia, tardísimo, pero al fin llegamos y empezó todo. Me sentí muy feliz al ver a toda mi familia en la iglesia, las damas con los vestidos y colores que yo escogí, mis flores, el coro, mi esposo con una sonrisa de oreja a oreja, sabía que estaría nerviosa y aún así él se veía tan tranquilo para que yo me relajara, eso me tranquilizó y disfruté de la misa.
Seguir leyendo »Al llegar a la recepción, él y yo esperamos en el coche mientras nos anunciaban, y entramos con aplausos. Todo fue increíble, como yo lo esperaba. Tuve muchos elogios por la comida y la botana, estaba riquísimos. Las micheladas que repartimos todo un éxito, lo único fue la lluvia nunca dejó de caer, y tuvimos que hacer movimientos en el salón para que nadie se mojara, pero ni eso opacó mi día especial. Una amiga me dijo que es una bendición de dios, pues me premiará con muchos hijos... así lo espero, primero dios.
Soy muy feliz. Mi hija de 11 años dijo unas palabras preciosas que hicieron llorar ala mitad de la fiesta.
Mi sueño se hizo realidad
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