La boda de Gabriel y Georgina en Huatulco, Oaxaca
Al aire libre Primavera Beige
G&G
08 Mar, 2014La crónica de nuestra boda
Hola, les platico un poco de lo que se vivió el día de mi boda, nosotros empezamos la celebración un día antes, ya que fue en un hotel en Huatulco, muchos familiares llegaron dos días antes, pudimos tener el tiempo de compartir todos, fotos, tuvimos una cena antes, pudimos disfrutar del hotel, junto con la familia de mi ahora esposo, creo que eso ayudo a amortiguar los nervios del gran día, todavía en la noche fuimos al bar para la última celebración, éramos muchos, creo que casi la mitad de los invitados, ya que queríamos que fuera algo íntimo, solo tuvimos 170 invitados incluidos niños, bastante pequeña la boda para tanta familia.
Al principio de los preparativos creo que si fue un poco estrés ante porque ambas mamás querían cosas diferentes, pero los novios tomamos casi todas las decisiones y nosotros decidimos algo menos formal, más relajado. Por eso elegimos playa, toda la fiesta fue a la orilla de la playa (sobre explanada).
El gran día: a las 8 am, disfrutamos la alberca, todavía pude estar un rato con el novio compartiendo, nosotros tan tranquilos, desayunamos, y nos despedimos como a las 10 am ya que era tiempo de empezar a arreglarnos. A esa hora llegó el peinador y la maquillista. Estuve en la habitación donde compartí con mi mamá, ahí llegaron algunas damas a prepararse, en lo que les daban su habitación, todavía estuvimos platicando, llegó el fotógrafo, hizo muchas tomas a mis zapatillas, ramo, mientras me arreglaban, etc., en lo que me preparaba mi mamá sin nervios(o eso es lo que me demostró) seguía disfrutando la alberca con mis tíos (menciono esto, ya que ella es muy nerviosa, en la boda de mi hermana estaba enojada, así fue como reflejo sus nervios).
Seguir leyendo »Como a la 1 me llevaron el vestido ya planchado, a esa hora ya estaban las emociones a flor de piel, disfruté cada minuto, con mis amigas, que no son de mi ciudad todas llegaron de otras ciudades, eso me distrajo, platicamos mucho, fue como una sesión de belleza. Cuando llegó el momento 2:30 de prepararme, todos se salieron y solo se quedaron mi mamá y mi hermana para ayudarme a vestirme, fue el momento más emotivo, fue el silencio más bonito, aún recuerdo y me dan ganas de llorar, fue ese momento donde mi mamá me veía como su bebé, la niña pequeña que ya llegaba la hora que dejaba sus brazos para comenzar una nueva etapa, lloramos un momento cuando me vieron ya lista, con el velo, los zapatos los accesorios, fue un momento de shock, donde te das cuenta que llegó el gran momento, me puse muy sensible, pero solo pensaba en no arruinar el maquillaje, y llego el momento de partir a la iglesia, todos en el hotel nos veían, me felicitaban, me chuleaban, y yo con un nudo en la garganta, y nerviosa, por la hora, tenía miedo de llegar a tiempo, y es ese momento donde se detiene el tiempo y vez todo pasar por la mente, todo lo que hice, los preparativos, los días que pasé, los desvelos, los nervios.
En la camioneta mi papá iba callado no dijo ni una sola palabra, solo iba mi tío, él y yo, y al llegar a la iglesia vi el mundo de gente, el fotógrafo que se acercó a tomar más fotos, mi mama, mi hermana que me abrazó y me dio sus buenos deseos, era imposible contener el llanto ante tantas emociones, me dirigí al altar y yo ya no aguantaba, tenía los ojos muy llorosos, y la garganta con un dolor muy fuerte, quería soltarme a llorar, siempre he sido muy sentimental pero en ese momento fue exagerado, y solo busqué la mirada de mi novio y en ese momento todo cambió, y solo lo podía ver, el me daba la fuerza para no llorar, la seguridad para seguir caminando hacia él, no pude voltear a ver a nadie, fue una boda emotiva, mis hermanos lloraban, los papas lloraban, los tíos, en fin todos, creo que si funcionaron los pañuelos y kleneex que repartimos antes de empezar. Durante la misa no me sentí nerviosa, estuve muy tranquila.
La boda civil fue en el hotel, a la orilla de la playa, al atardecer, a los invitados les dieron margaritas y mocitos mientras empezaba la ceremonia, para ese entonces ya todos estaban más tranquilos, ya habían empezado el ambiente de celebración, mas risas, muchos cambiaron vestuario, yo solo cambié de zapatos a unos más bajos, ya que iba a estar en la arena, cuando terminó la ceremonia, todos caminamos a la orilla del mar, para tirar globos de cantoya, también fue un momento muy padre, porque todos se ayudaban, se reían, se tomaban fotos mientras se iluminaba el cielo. Ese tiempo sirvió para que unos invitados se fueran al lugar de la cena que también fue al aire libre, usamos colores claros, con sillas cafés, solo usamos centros de mesa bajos, en tonos claros, con velas, y en cada lugar les pusimos una cajita trasparente con chocolates, ese era un recuerdo de bienvenida. Los novios tuvimos tiempo para relajarnos, limpiarnos la arena, quitarme el velo, peinarme de nuevo, que solo use una media colita y el cabello suelto con una bandita y una flor, muy relajado, cuando llegamos a donde sería la cena, solo fue el brindis y el baile, fue la canción de Reyli "Cásate Conmigo" ya fue la cena, mientras tocaban unos cubanos, los invitados no dejaron de bailar, a los niños les dimos un kit infantil, con crayolas, juguetes, libros para colorear, para que se entretuvieran.
A las 11 cambiamos de lugar, y nos fuimos a un salir en donde fue la torna boda, con la mesa de dulces (diseñada por mí, con la personalización de etiquetas, y todos los dulces nosotros los llevamos), y otra cena, ahí dimos tacos al pastor, y ya tenían chanclas, yo use unas pantuflas, y ya solo quedaron unos cuantos, y también seguían con el ambiente pero ya con un DJ. El último invitado se fue a las 5 o 6 de la mañana, hubieron invitados dormidos en camastros, o sea que si disfrutaron la boda, y creo que todos estuvieron muy bien atendidos, esa fue una de las razones por las que no quisimos muchos invitados, para que pudiéramos darles cosas buenas, buenos recuerdos, buena comida, bebida, a muchos les pagamos hospedaje en el Hotel Dreams, esa fue parte de nuestra atención. Además que decidimos gastar bien en la luna de miel, no nos limitamos en nada, y lo disfrutamos mucho, yo bailé toda la noche. Fue el mejor día de mi vida y podría repetirlo una y otra vez, no cambiara nada. Una de las cosas que más ame fueron nuestras copas del brindis, compradas nada más para el momento, tenían cristales Swarovski junto con la pala y el cuchillo del pastel, además de mi lazo y la vela.
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