La boda de Francisco y Adriana en Saltillo, Coahuila
De noche Verano Amarillo
F&A
21 Ago, 2015La crónica de nuestra boda
Mi boda de ensueño a pesar de los pequeños detalles.
Mi boda de ensueño se realizo el día 21 de agosto del 2015, eran las 7 de la mañana y yo, la novia, ya estaba levantada y bañada, ya que esperaba a mi estilista para que me peinara, pero empezaron los nervios cuando veía que no llegaba, pasaban los minutos y más me estresaba al ver que no se dignaba en llegar. Tenia el temor de que no llegara porque tenia cita para maquillaje y tenia que trasladarme en coche y en mis pensamientos solo era "buscaré una estética rápido antes de que se haga tarde" y “sabía que me iba pasar eso”, pero lo que en realidad me estaba pasando era que ya estaba nerviosa y que en realidad no había pasado mucho tiempo de esperar a mi estilista; yo estaba exagerando. De pronto sonó la puerta y todo mi cuerpo se relajó como una pluma al saber que ya me iban a peinar por fin. Después de ahí me fui a cita del maquillaje, mi hermana me acompañó y para esto volví a sentirme nerviosa y estresada. Llegamos y que nos dicen que la que nos iba a maquillar todavía no llegaba. Se tardó media hora en llegar y yo estresada, pues según yo tenia todo fríamente calculado: los tiempos, los horarios... pero bueno por fin nos maquillaron y volví a sentirme relajada pues ya vi mi trasformación a toda una novia con mi maquillaje, mi peinado y mi tocado; ya todo iba de maravilla aún con los inconvenientes. Nos fuimos de regreso a mi casa para la hora de ponerse el vestido. Mi mamá y mi hermana fueron las que me ayudaron a ponerme el vestido y echamos suspiros, nos abrazamos, nos tomamos fotos, y ahora sí, a esperar al novio. Y yo otra vez, si ¡otra vez! A sentirme nerviosa, pues el novio no llegaba y es que no eran horas esperándolo, eran segundo eternos, ¡siglos! Yo le marcaba a su celular y no contestaba, hasta que mi hermana me tranquilizó quitándome el celular y diciendo “tranquila, estamos a tiempo, sólo que tu acabaste de arreglarte muy a tiempo, pero demasiado a tiempo!”, “Relájate” sólo escuchaba a mi hermana decir, y viendo por la ventana, mirando que llegara el novio cuando de pronto escuché un grito “¡ahí viene el novio!, ahí viene el novio!” Mi corazón empezó a latir fuerte como si fuera nuestra primer cita, ya saben, ese cosquilleo de mariposas en el estómago, nervios y felicidad a la vez. Mis papás y mi hermana abrieron la puerta, salieron ellos primero a saludarlo, y mi hermana tomándonos fotos del momento en que me viera. Se llegó el momento, salí y lo vi, igual de nervioso y feliz. Amé su cara cuando me vio vestida de novia, me vio sonrió y me abrazo diciendo “¿lista amor?, aquí vamos”, y otra vez ,si, otra vez me sentí como una pluma, pero ahora una pluma enamorada.
Seguir leyendo »Nos fuimos a la sesión de fotos y ¿que creen?¿que creen? Que ahí si no me pasó nada fuera de lo normal, todo salió perfecto hasta que ya íbamos de regreso a mi casa, cuando creí que todo era normal, casi chocamos. Pero no era cualquier coche con el que íbamos a chocar, ¡eran otros novios! nos reímos todos y nos saludamos con un el claxon del los carros como diciendo: ¡arriba los novios!
Llegamos de nuevo a mi casa para esperar la hora en que sería la misa, se llegó el tiempo, llegamos puntuales pues era muy cerca de mi hogar, y cuál fue mi sorpresa, ¡se nos olvidó mi ramo! lo había dejado en agua para que no se marchitaran las flores en lo que esperábamos. Mi hermana se tuvo que regresar y lo bueno de esto es que no estaba lejos, esa fue una ventaja, así que llegó a tiempo el ramo. Nos casamos por la iglesia al fin y estuvo muy emotivo, me sentí llorar de alegría, pues la bendición de Dios nos unía para siempre.
De vuelta a mi hogar ahora teníamos que esperar para llegar a la recepción. Todos tranquilos y felices, no había otra conversación más que buenos comentarios sobre la misa que había sido muy emotiva. Todo iba de maravilla. Nos fuimos al salón y ¡oh sorpresa! que estaban ahí los novios con los que íbamos a chocar, pues el salón tenia varios salones y ellos también tendrían su recepción dentro de esas instalaciones. Nos divertimos mucho con esa casualidad. Así que mi boda iba muy bien, de maravilla. Llegó el juez que nos casaría por lo civil y de nuevo mi felicidad al máximo, pues ya estábamos casados ahora como quien dice por todas las de la ley. Fotos, sonrisas y abrazos de mis invitados no podían faltar. Luego siguió la entrada y el vals, nuestro vals tan esperado con la canción que elegimos y de la cual no pensábamos olvidar nunca, “Hasta mi final” era el nombre de nuestra canción. Enamorada, abrazaba sonriendo a mi ahora esposo y en ese preciso instante soltaron chispas de pirotecnia, y mas perfecto no podía ser, en el momento justo y exacto nuestro padres siguieron a bailar y les dimos gracias con una canción por todo el apoyo, esfuerzo y dedicación, por la educación, cariño, y amor que nos habían dado durante todos los años de nuestras vidas. Después sorprendimos a los invitados con un baile sorpresa que no se esperaban; reían a carcajadas pues nuestro baile había sido para eso, para divertir a nuestros invitados y hacer de nuestra boda algo diferente a lo acostumbrado.
Y que sigue el bailongo, entre cumbias, y sonoras, que no podían faltar, como se acostumbra en una boda aquí en Saltillo Coahuila. Empezaron los invitados a pararse a bailar hasta que pararon la música porque era la hora del banquete, y mientras los invitados disfrutaban de la comida les dimos otra sorpresa, se nos ocurrió pasar un video de fotos desde que éramos bebés hasta el día en que nos hicimos novios.
Terminando la cena decidimos que siguiera el brindis y partir el pastel para la foto, aprovechando que todos estarían sentados y así no perder tiempo. Volvió el baile y no parábamos de bailar, siguió la víbora de la mar de mujeres y después de hombres y fue ahí donde crea que todo iba de maravilla. Cuando iban a entregar los mandiles a los hombres para la víbora, no los encontraban y me puse histérica por unos simples mandiles que al final mi mamá logro encontrarlos en el carro donde venían guardados ,y y así fue como mi mamá rescató mi sonrisa y seguir con mi alegría hasta que terminó la fiesta. Así que todo, todo estuvo a nuestro favor. A pesar de los pequeños detalles, mi boda fue inolvidable y de ensueño, adoré mi boda, y por eso se las comparto y puedo decir “y vivieron felices para siempre”.
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