La boda de Emilio y Marita en Coatepec, Veracruz
Elegantes Invierno Azul
E&M
10 Mar, 2018La crónica de nuestra boda
Empezaré mi crónica desde un día antes de la boda. Desde la mañana del viernes mi esposo, papás, suegros y cuñadas estaban listos y afinando los últimos detalles, mientras que yo estaba en mi trabajo. Lamentablemente fui la única que trabajó ese día.
Por la tarde creí que estaba todo listo y podría descansar pero no fue así. Empezaron a llegar invitados que venían de fuera, todos estaban hospedados en hoteles pero pasaban a saludar a la casa. Tuve amigos que vinieron de Colombia y tuvimos que ir por ellos a la central de autobuses.
Entre que mi familia atendía a los invitados, yo juntaba todas las cosas que se le tenían que entregar a nuestro Wedding Planner, alcohol, recuerditos, etc.
Después, hubo un pequeño inconveniente en la forma en que estaban haciendo el acomodo en el salón y mi esposo y yo, con nuestras mamás, tuvimos que salir corriendo para ver físicamente cómo estaba quedando y aprobar los ajustes que tenían que hacer.
Pensaba que eran pocos los detalles que quedaban para el último día, pero cuando me di cuenta era la 1am y apenas estaba terminando todo. La verdad es que estaba tan cansada que no tuve tiempo de sentirme nerviosa y caí profundamente dormida, hasta las 7am que sin despertador me levanté super emocionada.
Seguir leyendo »Debo confesar que días antes había estado muy preocupada, verificaba el estado del tiempo y había pronóstico de tormentas. Aunque el salón es cerrado, la ceremonia civil estaba planeada en el jardín y la verdad es que me preocupaba mucho la lluvia; sin embargo, ese día amaneció súper bonito, de hecho hizo mucho calor (varias personas coincidimos que había sido el día más caluroso en lo que iba del año) entonces desde que vi el sol brillar tan bonito me quité una preocupación más.
Mientras salíamos para el hotel donde sería mi arreglo verifiqué los últimos detalles, en ese momento sí me empecé a sentir súper nerviosa pero esperaba que se me fuera quitando.
Llegamos al hotel donde nos arreglaríamos (mi mamá, hermana, suegra, cuñadas, unas tías y yo) y desde que estuve ahí ya me sentí mucho más tranquila. El tiempo se me pasó rapidísimo en lo que me arreglaban, después fueron llegando mis damas, en lo que mi mamá y mi hermana me ayudaban a ponerme el vestido, y tuvimos una pequeña sesión de fotos (una de las que más me gustó fue en la lavandería del hotel, a la que llegamos porque descubrimos que tenía muchos ventiladores y corrimos a refrescarnos un poco).
La sesión de fotos con mis damas fue muy corta porque como yo andaba tan relajada no me había dado cuenta ni de la hora y ya no teníamos mucho tiempo antes de tener que llegar a la iglesia.
A mi esposo lo vi hasta el altar, no quisimos tener sesión previa para que fuera ese el momento de nuestro primer encuentro. Mientras caminaba por el pasillo de la iglesia (que es súper largo) iba viendo a los invitados que me saludaban; sin embargo, lo que más anhelaba era poder llegar al altar y encontrarme con él.
Cuando nos vimos por primera vez fue increíble, los dos estábamos súper nerviosos pero a la vez inmensamente felices.
La misa fue hermosa, el padre que la celebró es amigo de la familia y nos conoce desde que nos hicimos novios entonces fue como personalizada para nosotros. Al final, ¡un regalo sorpresa! Una bendición papal que nos hizo llegar un padre español que es amigo mío y desafortunadamente no pudo venir a México para la boda; sin embargo, tuvo el detallazo de conseguirnos ese preciado regalo.
Después de la misa tuvimos una pequeña sesión de fotos en la iglesia con nuestra familia nuclear y salimos rumbo al salón.
Ahí estaba todo preparado para la ceremonia civil. Fue en el jardín del salón, debajo de un árbol decorado con luces. Cuando estaba por terminar la ceremonia, todos nuestros invitados prendieron las bengalas que se les habían entregado y al final hubo fuegos artificiales.
Después de eso, en lo que nuestros invitados se acomodaban en sus mesas, se servía el coctel de bienvenida y un saxofonista amenizaba, tuvimos otra pequeña sesión de fotos.
Posteriormente entramos al salón con la canción a sky full of stars de Coldplay y comenzó la cena.
La comida fue buena pero la crema no nos gustó, ya que sabía diferente a la que habíamos probado el día de la degustación. Aunque para ser sincera casi no comí. En parte porque de nuevo me empezaba a sentir nerviosa y en parte porque los invitados se nos acercaban a saludar y tomarse foto con nosotros y cuando por fin nos sentábamos la comida ya se había enfriado o ya estaban llegando de nuevo otros invitados a saludar.
Durante la cena hubo música en vivo, un cuarteto que tocaba música jazz, me gustó muchísimo!
Terminando la cena fue nuestro baile, con la canción Perfect Symphony de Ed Sheeran y Andrea Boceli. Después bailamos con nuestros papás, hermanos, tíos y abuelos y en seguida abrimos pista y empezó la fiesta.
La música estuvo a cargo de un grupo versátil, todos los invitados estuvieron muy contentos y bailando sin parar. Como a las 12:30am se hizo la dinámica del ramo, la liga y la víbora de la mar y posteriormente se repartieron las pantuflas y termos que había comprado.
A las 2am se repartieron los chilaquiles y esquites y a las 3am se acabó la fiesta. Nosotros nos fuimos como 330 pero todavía había invitados que se rehusaban a ir y seguían platicando.
Algunos de nuestros invitados nos contaron que se fueron a las 5 am del salón y eso porque llegaron a levantar las sillas y mesas. Otros de nuestros amigos fueron a seguir la fiesta a un antro y terminaron a las 730 am. En general creo que todos se divirtieron mucho (por lo visto).
Por otra parte, acá entre nos, debo confesar que muchas cosas no salieron conforme a lo planeado. Una semana antes, cuando ya habíamos liquidado todo lo del banquete, muchísima gente nos comenzó a cancelar.
Estaba triste porque pensé que el salón se vería vacío y que quedarían muchas mesas a medias, pero ese día gente que nos había cancelado desde antes sí llegó, otros llegaron con más invitados, y al final estuvo bien que teníamos esos lugares extra vacíos porque ahí fue donde se pudieron acomodar las personas.
Otra cosa que no salió como esperaba fue que al entrar al salón la cola de mi vestido se atoró y cuando iba caminando muy feliz me regresó, se perdió un poco la emoción de la entrada en lo que me ayudaban a desatorarme pero al fin cuando llegamos al centro de la pista todos nos aplaudían y estaban super contentos.
Termino tanto rollo con mi conclusión: ¡sin duda fue el mejor día de mi vida! Siento que lo disfruté al máximo y aunque en mi crónica parezca que fue una eternidad para mí pasó super rápido.
Los imprevistos se arreglaron, nadie se dio cuenta si hubo cosas que salieron distinto a lo planeado, así que estoy súper feliz de saber que en ese momento nada me preocupó ni me estresó, que no me distraje para querer arreglar cosas sino que disfruté todo como fue.
Ninguna boda puede ser perfecta por mucho que la planees y a pesar de lo perfeccionista que soy me mentalicé desde antes y por eso disfrute al máximo de nuestro día, el cual, para mí, resultó siendo perfecto y mejor de lo que pude haber imaginado.
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