La boda de Carlos y Miriam en Irapuato, Guanajuato
Elegantes Invierno Vino
C&M
23 Ene, 2016La crónica de nuestra boda
Inolvidable. El mejor día de nuestras vidas.
Después de un año planeando el día más importante de nuestras vidas, se llegó el gran día.
Una planeación a distancia, yo vivo en la Ciudad de México y mi esposo en Irapuato, (sí, aun ya casados seguimos viviendo en diferentes ciudades, una prueba del destino), nervios al mil, rodeados de familiares y amigos y con la bendición de Dios iniciamos esta nueva etapa de nuestra vida.
Mi boda fue el pasado 23 de enero, inicié con los nervios desde el miércoles, día en que me fui a Irapuato con mis papás considerando que teníamos que cerrar pendientes con los proveedores. Fueron los días más estresantes de toda la planeación, terminábamos súper tarde y cansados; sentíamos que no terminábamos y eso que solo se trataba de afinar detalles. El viernes previo dimos mil vueltas, terminamos a las 3 am del sábado y a las 7 am ya estábamos levantados para ir a entregar el vino al salón. Eso fue lo último que hicimos antes de irnos a arreglar, mi esposo a su casa y yo en el hotel en el que me hospedé.
Seguir leyendo »¿Y por qué no? como toda novia quiere lucir perfecta, los zapatos que tenía para mi ajuar no me convencían del todo y se me ocurrió ir a buscar unos ese mismo día; la suerte estuvo de mi lado y encontré los zapatos perfectos. Y a correr a bañarme para estar lista a la espera de la maquillista y peinadora.
A las 2 pm llegoómi maquillista y el videografo. Mi corazón latía de un manera diferente, no podía creer que había llegado el día. Llegó la peinadora y empezó con mi mamá, cuando terminaron con mi maquillaje seguí con el peinado. Llegó el fotógrafo, ya peinada y maquillada inicio la gran labor de mi mamá que adoro infinitamente y mi tía hermosa que fueron quienes me vistieron.
Cuando nos dimos cuenta ya era hora de salir a la iglesia, nerviosa le hice una llamada a mi esposo para ver donde estaba y me dijo "voy pasando enfrente del hotel, ya casi llego a la iglesia". Me puse más nerviosa todavía, llegó la hora, bajamos y mi primer sorpresa fue que mi familia se había reunido en el lobby del hotel para verme salir y empezaron los abrazos y las lagrimas de felicidad.
De repente me dijeron "ya súbete al carro", y mi segunda sorpresa, el carro no había llegado (una semana antes yo soñé que no tenia carro y que me iba caminando a la iglesia con mis invitados acompañándome, casi se hace realidad mi sueño) el fotógrafo muy amable y excelente persona me ofreció su carro y ya estaba por subirme cuando llegó un cuñado de mi esposo a decirme que el carro no iba a llegar porque el amigo que lo llevaría se retrasó por un imprevisto pero que me fuera en ese que él había llevado, por supuesto un carro que ni por la mente me pasó y les confieso algo, un carro feito, ya medio viejito, color rojo con negro o sea nada que ver. Pero ya estaba mentalizada a que nada ni nadie me arruinaría el día, me subí y me llevaron a la iglesia.
Llegando a la iglesia, vi a lo lejos a mi esposo que ya estaba en la puerta con sus papás y con el padre. Siguiente sorpresa, mis papás no habían llegado, a lo que yo dije de aquí no me muevo, sin mis papás no entro. El padre muy compresivo nos espero y después de 10 minutos por fin llegaron mis papás. El padre por recuperar el tiempo de espera, no formó el cortejo y no dejó pasar a los invitados antes que a nosotros, y justo lo que yo no quería fue lo que pasó, entrar con la iglesia vacía. Una más pero no importa, era mi día.
Fue una ceremonia muy emotiva, tuvimos la oportunidad de elegir las lecturas, de hacer mención de nuestros abuelitos que en ambos casos ya están en el cielo y esta fue una gran sorpresa para nuestras familias ya que a nadie le dijimos que los íbamos a mencionar en la misa y todos se conmovieron hasta las lágrimas. Fue una manera de hacer presentes a personas tan importantes en nuestras vidas en un día tan especial.
Cuando terminó la ceremonia ya había llegado el carro y ahora si nos dirigimos al salón para la recepción y tomar algunas fotos, cómo se dieron cuenta no tuvimos sesión previa porque mi esposo no me quería ver antes, si no hasta la iglesia; quería sentir ese nervio de verme caminar hacia el altar y q fuera ahí la primera vez q nos viéramos vestidos de novios.
Después de tomar algunas fotos, entramos a la recepción y abrimos la pista con una balada, siguieron 45 minutos de música y empezaron a servir la cena.
Después de la cena, abrimos oficialmente el baile y todos a bailar. Después agradecimos con un mensaje muy breve a nuestros invitados por acompañarnos y así hicimos el brindis. Continuamos con la liga y el ramo. Se terminó el tiempo del grupo versátil y entró la banda y los invitados agarraron un segundo aire y siguieron bailando. Mi esposo y yo bailábamos una e íbamos a saludar a quienes estaban sentados, nos tomamos fotos prácticamente con todos los invitados. Repartimos los recuerdos, que fueron sencillos pero a todos les fascinaron, a las mujeres les dimos pashminas que les cayeron muy bien para el frío que hacía (dicen que estábamos a -4°, yo la verdad es que ni el frío sentía) y a los hombres les dimos un mini mason jar con chocolates suizos, ellos no se esperaban un recuerdo y les gustó mucho el detalle. Después partimos el pastel, se terminó el tiempo de la banda y entró el mariachi hasta que llegó el momento no deseado, el final de nuestro gran día.
Recibimos muy buenos comentarios por parte de nuestros invitados que se fueron muy contentos, les gustó mucho el lugar donde fue la recepción, la cena, los arreglos florales, la música. Dicen que se notó la dedicación hasta en el más mínimo detalle y la verdad es qué fue lo que procuramos mi esposo y yo, cuidar todo para que saliera perfecto. Mi esposo se involucró tanto en la planeación que todo lo escogimos entre los dos, fuimos juntos a ver a cada proveedor, elegimos juntos cada detalle, desde el papel de las invitaciones, las flores, nuestro lazo, los anillos, las copas, el pastel, todo fue totalmente a gusto de nosotros y quedamos muy contentos y satisfechos porque las cosas salieron como las planeamos, los imprevistos los minimizamos y no le dimos importancia.
A 5 meses de ser marido y mujer, con la distancia de por medio, viajando constantemente los fines de semana para vernos, esperando que llegue el momento en que podamos vivir juntos por fin (mientras estamos arreglando y decorando nuestro hogar) nos sentimos agradecidos con Dios por habernos permitido hacer realidad nuestro sueño. Es estresante y cansado sí, pero vivir ese día con tantos nervios y emociones, sentimientos a flor de piel, no lo cambiamos por nada.
Gracias por leerme, que Dios los bendiga a todos. Paciencia en sus preparativos y no desistan de sus ideas para su gran día, todo se puede. La familia Moreno Domínguez les deseamos la mejor de las suertes antes, durante su gran día y para el resto de sus vidas como esposos.
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