La boda de Benjamin y Jeanine en Tlalpan, Ciudad de México
Al aire libre Invierno Blanco y negro
B&J
05 Ene, 2019La crónica de nuestra boda
Un dia antes del gran día me sentía ansiosa por tomar ese gran paso ya que en realidad no tenía miedo de hacerlo. Jamás estuve tan segura de hacer algo en la vida y más si era estar con el amor de mi vida, más bien estaba preocupada por otras cosas irrelevantes, pero en realidad nunca estuve insegura de estar con él… Sabía que sería difícil, pero estaba totalmente segura, Benjamín solo me preguntaba “¿estás lista?” y yo con una sonrisa le respondía que sí, él solo se sonrojaba y me decía que él también.
Fue horas antes que me despedí de él y jamás olvidare las palabras que me dijo: “Te vas ahora como mi prometida, pero en unas horas te veré de blanco para hacerte mi esposa, y estaré ahí esperándote”. Eso casi me hace llorar, pero me aguanté como las “machas”. Le di un beso y me fui ilusionada y feliz por ese encuentro.
Llegué a casa de mi tía donde mis damas de honor y mis primas se alistarían conmigo, fue lo mejor compartir esos momentos con todas ellas juntas, riendo y recordando momentos y empezar a ver como cada una está feliz por ti es lo mejor del mundo. Me ayudaron a ponerme el vestido y hubo una que otra lágrima de emoción y muchos sentimientos encontrados. Nos abrazamos todas juntas y fue algo muy bello, cada una me dijo lo que sentía en ese momento y fue un momento super emotivo. Después la maquillista llegó un poco tarde así que nos retrasamos bastante para llegar al jardín, todos los invitados ya estaban ahí esperándome, incluyendo mi Ben. Fue muy estresante, pero al final todo salió muy bien, verlo ahí a mi futuro esposo esperándome junto con su familia fue el momento favorito para mí, verlo tan radiante y ver sus hermosos ojos solo mirándome fue lo mejor.
Seguir leyendo »La juez comenzó a hablar así que todas las personas estaban atentas ahí a una unión sincera y solemne, ver tantos rostros conocidos y familiares juntos hizo que mi corazón saltara de alegría, ver que éramos los protagonistas en ese momento fue también un momento especial. Al momento de darnos las argollas dijimos nuestros votos y ver que el sacó un papel de su saco fue hermoso, no contuve las lágrimas ya que lo dijo en español a la perfección, él dijo: “Con mi corazón lleno de amor, yo juro ser tu firme pareja en esta vida por distancias grandes y fronteras fuertes, yo juro que nunca perderás mi atención y estaré siempre para ti. Yo juro nunca alejarme de tu lado y entregarte mi amor con energía positiva directamente a tu alma, como estoy aquí hoy, yo Benjamín Bennett, tomo tu mano en matrimonio y ser tu único esposo en las buenas y en las malas hasta la muerte. Por último, yo juro ser tu mejor amigo contra viento y marea”. A lo cual yo respondí en ingles un tanto nerviosa y llorando por lo que me dijo: “Este día es el día más importante de la vida porque estoy ante todos sellando un amor tan fuerte y que contigo lo encontré, juro estar contigo siempre y cuidarte durante todos mis días, amarte y protegerte, jamás me sentí tan feliz como ahora. Yo estoy contigo, por siempre tuya en vida y muerte. Yo, Jeanine, tomo tu mano para realizar un matrimonio fuerte y feliz. Te amo”.
Después todos nos abrazamos y comenzaron las felicitaciones y la sesión de fotos ya que él quería verme en ese momento, no quiso hacer la sesión antes así que lo acepté de esa manera. Muchas personas fueron, aunque algunas faltaron y realmente hubiera querido que estuvieran en ese momento especial, pero creo que con las personas que se presentaron bastó para tener la mejor noche de mi vida a lado de mi esposo y de toda mi familia.
La decoración fue de “Alicia en el país de las maravillas” ya que es mi obra favorita de Lewis Carroll, Ben lo sabía así que respetó y estuvo de acuerdo en hacerlo así, aunque la paleta de color destacó el blanco, negro y rojo. Tuvimos algunos problemas con los tiempos, pero nada de gravedad, la cena fue: crema de elote, spaghetti al pesto, suprema de pollo en salsa de mango rellena de verduras con queso crema, verduras cocidas. A las 12, chilaquiles.
En fin, ese momento fue mágico, donde hubo un choque de emociones entre euforia, nostalgia y mucha felicidad, hubiera deseado que durara más pero mi gran día para mí y mi esposo fue perfecto y a pesar de los pequeños inconvenientes no cambiaría nada porque si no, no sería única y especial. Amé el hecho de poder compartir mi felicidad con las personas que amo y realmente me hicieron muy feliz con su presencia. Cada vez que recuerdo mi día una sonrisa se dibuja en mi rostro y no puedo evitar ver las fotos, aunque ahora es difícil verlas porque él está separado de mí, pero sé que esto nos hará más fuertes y sé que solo será temporal hasta que el trámite de migración dé resultados y nos permita estar juntos, ya que es difícil pensar que la persona que amas y que esté a tantos km de distancia, en fin.
Gracias por leerme y espero que mi crónica haya podido ser bastante gráfica ya que me encanta transmitir eso en mis escritos, que mientras lo lean se imaginen ese momento, tal vez no como pasó en realidad, pero a su perspectiva y jugar un poco con su creatividad e imaginación.
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