La boda de Ignacio y Dulce en Tecámac, Estado México
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I&D
24 Feb, 2018La crónica de nuestra boda
Yo sé que todas las novias dirán que su boda fue la más perfecta, maravillosa y extraordinaria. Quizá en el corazón de cada mujer así lo sea.
Mi boda se celebró un sábado de febrero en un pequeño pueblito que se llama San Jerónimo Xonacahuacan, en el Edo de México. Un día antes nos hospedamos en una casa que rentamos por Airbnb, una propiedad impresionante y bellísima dentro del club de Polo de Tecámac. Nos trataron divinamente y los empleados de la casa nos consintieron muchísimo para que no estuvieramos nada estresados. Todo iba genial.
El día de la boda me desperté a buena hora, me bañé, desayuné y me puse mi bata para esperar a mi maquillista, Efraín Tirado, a las 9 am. Pues, resulta que ese día a esa hora se les ocurre cerrar la carretera, ¿Por qué? Resulta que por ese incidente llegó una hora y media tarde.
Por fin llegó y empieza arreglar a mi mamá, luego a mí y todo bien. Sin embargo, había citado a mis damas 2 horas antes de la misa para tomarnos muchas fotitos juntas, pero, sí, la carretera seguía cerrada. Todas marcándome como desquiciadas y yo como maniquí, sin poder contestar toda nerviosa
Seguir leyendo »Mi novio dijo, hoy debo lucir especial y usaré este exfoliante con cascara de nuez para mi boda. ¿Por qué no? Adivinen que, se puso a gritar como loco que le ardía la cara, los ojos etc., y sí, yo seguía de maniquí porque obvio no podía ver a la novia antes. Alguien fue a socorrerlo por su dermatitis por contacto.
Poco a poco llegaron mis damas, todas de malas por la carretera. Solo faltaba mi dama de honor, que hizo mi ramo y corsages para las damas. Fue la última en llegar, 10 min antes de salir rumbo a la iglesia. Pues, resulta que ella es florista y a su equipo de trabajo se le olvidó meter 2 corsages. Ahora 2 damas enojadas sin corsages, ella enojada porque otra me ayudó a vestir y todos con prisa.
Mis fotógrafos captando todo en fotografías, sus caras de locura. Por fin, colocaron mi fabuloso velo, hecho con las manos de mi mamá, cosido a mano durante 2 meses con todo ese brillo y encanto, 3 metros de amor de mamá. Por fin todo listo para ver al hombre que Dios me regaló al escuchar mis peticiones, ese hombre con el corazón más noble y puro que en mi vida he conocido. Y no lo digo yo, lo dice cada persona que conoce a Nacho, él es un mutante, de verdad. El mejor médico y ser humano.
Caminé hacia el portón de la casa para encontrarme con él, perfecto, oliendo delicioso y con los ojos vidriosos de emoción. Le pedí que no llorara, me iba a contagiar y mi maquillaje carísimo iba arruinarse. Lloró. Dios estaba ahí, lo sentí. En ese momento entendí por qué había pasado tantas decepciones en el pasado. Porque la vida había sido dura y muchas veces triste. Ahí estaba Dios recompensándome.
Todos a correr a la iglesia 15 min antes de la misa. Para entonces la carretera estaba lista. Fui la última en bajar del carro. Siempre me había preguntado que sentía una novia al llegar a la iglesia y sentir todas las miradas. Yo solo lo quería ver a él de nuevo. Entro al cortejo con unos pajecitos que dicen se iban chuecos todo el camino y, al final, entré yo del brazo de la persona más importante de mi vida: mi madre. Fue un momento bellísimo, me dolía la cara de sonreír, neta.
Me entregó a Nacho, ahora sí con llanto franco. Un coro precioso con una voz celestial cantaba alabanzas. Ver la iglesia llena me llenó de orgullo y amor, entendí que éramos personas amadas por nuestra familia y amigos. Una capilla en piedra y oro construida en 1729 que no necesito flores, sencilla y hermosa. Dimos el sí con un chingo de lágrimas de la gente que nos acompañó. Ahora entendía por qué tanto alboroto por un día en la vida, sin duda es mágico lo que ahí ocurre, es una celebración del amor y sin amor nada se mueve en esta tierra y dudo que en otra parte del universo sea distinto.
Por fin nos fuimos a la fiesta, todos con expectativa por que habíamos escogido un lugar tan alejado y aparentemente sin chiste. Contratamos en Andalucía, un jardín espectacular, cuando entramos al jardín haciendo la entrada como recién casados hasta me saco de onda de lo chingón que se veía, por un momento pensé que me había equivocado de fiesta.
Tuvimos un banquete delicioso, ahí les va el menú para que se les antoje: jalapeños rellenos de cheddar y jamón serrano, sopa francesa de cebolla, filete de res en salsa de vino tinto con lasaña de quesos, mesa de postres por Paulina Abascal, mesa de quesos y carnes frías, churros con chocolate, barra de café y mucho alcohol. Sí, todo se lo comieron, todo. Lo siento, soy una foodie hecha y derecha, debíamos lucirnos.
De la mesa de postres no me quejo, pero me fallaron grandemente al olvidar mi pastel de boda (me regresaron el dinero claro está). No todo lo que brilla es oro y para ejemplo la empresa Dulces Besos de Paulina Abascal. Hubo mucho baile, muchas risas, me la pase feliz, no todos los días sale una. Me chuleaban muchísimo mi vestido de Novias de España. Hubo grabación con bloppers, caídas etc.
Bailamos nuestro baile con Perfect de Ed Sheeran, Nacho bailó muy bien, no me pisó, ni me tiró en la pista, a pesar de sus dos pies izquierdos. Al terminar habían preparado un video con palabras de mi papá, mis hermanos, cuñadas y sobrinos que viven en EEUU, y por cuestiones migratorias no pudieron venir. Ahí si chilló como un bebé.
De la fiesta debo decir que la animación estuvo muy divertida, grupo en vivo cantaban muy chido, DJ y las últimas 2 horas con banda sinaloense. La neta estuvo muy chingona. Valió la pena quedarnos en la ruina. Mi coordinadora de boda, Sarai Moran Weddings, hizo un extraordinario trabajo todo el tiempo.
Dicen que las bodas es un día inolvidable. Hoy sé que las palabras se quedan cortas ante emocionante y bendecido que puede ser ese día.
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