La boda de Alfonso y Mónica en Guadalajara, Jalisco
Vintage Otoño Morado
A&M
05 Oct, 2014La crónica de nuestra boda
Han pasado algunos meses y aún mantengo fresco el recuerdo de mi boda. Fue un domingo al medio día y todo salió conforme a lo planeado durante tantos meses. Y si algo salió mal ni me enteré.
Comenzamos a planear la boda el día que fijamos la fecha. Esto ocurrió apenas tres meses después de que me dieron por sorpresa el anillo de compromiso. Elegimos el mes de octubre pues en ese mes nos hicimos novios. Además suponíamos que las lluvias habrían pasado y como yo quería que fuera al aire libre ya no tendríamos inconvenientes.
Tuvimos muy claro que sería un festejo de pocas personas, los familiares más allegados y los amigos. Y comenzó el recorrido de terrazas y salones de fiesta. Claro que vimos unos muy bonitos, pero no se ajustaban a nuestro presupuesto. Y la verdad, no se acercaban a la idea de lo que tenía en mente.
Hasta que un día llegamos a una terraza que no conocíamos. Nos enseñaron las instalaciones, hablamos del presupuesto y todo comenzó a acomodarse. Cuando salí de ese lugar supe que ahí sería el festejo. Era una terraza al aire libre, con un kiosco y muchos árboles, unos arcos y una fuente. Y comencé a imaginarme como la decoraría. Regresamos a los pocos días para firmar el contrato y ahora sí, iniciar con todos los preparativos.
Seguir leyendo »Siempre he tenido claro que los detalles son los que hacen inolvidable cualquier momento. Y a esos nos dedicamos, a hacer nosotros los detalles para la decoración. Porque además tenemos facilidad para los trabajos manuales. Él para la carpintería y yo para la decoración. Eso nos permitió ahorrar dinero y hacer más vistoso nuestro evento. Los colores que elegimos fueron lila y verde aquua que en ese momento estaban en tendencia y un elemento que predominó fueron los corazones (mi figura favorita).
Comenzamos a ver páginas de boda en internet para tomar ideas. Entonces se me ocurrió que los centros de mesa serían latas de aluminio, de diferentes tamaños. Y comenzó la recolección por todos lados, hasta en los restaurantes. Conseguí el objetivo. Las latas las forré con encaje y con tul y se veían divinas. La flor que elegimos fue nube blanca, que aunque es sencilla, es muy vistosa, y además hicimos unos letreritos de madera a los que les pusimos le leyenda Love. Daban un aspecto muy romántico a las mesas que estuvieron vestidas con mantel blanco y caminos en lila. Los arreglos con flores fueron creación de una amiga florista.
Para las invitaciones quería algo original. Entonces fui con una amiga diseñadora que tiene ideas muy padres y nos hizo un diseño acorde a nuestro gusto. Bueno, fueron dos diseños en realidad. Una invitación grande que entregamos a la gente más cercana como hermanos y tíos. Incluía los boletos de la recepción y el mapa del lugar del evento. A los amigos y primos les dimos sólo los boletos, que traían impresa la invitación en pequeño en un sobre diseñado especialmente para ellos. Y los colores, claro, lila y aqua con algunos corazones.
Mi ajuar tampoco fue complicado de conseguir. El modelo lo vi en una revista y con algunos cambios lo confeccionó una modista de confianza. Elegí un diseño sencillo, de encaje en color beige. Lo empezó a cortar y coser mes y medio antes; ella me ayudo a escoger la tela. Los zapatos los compre con anticipación, tenía dos pares para escoger. Unos días antes compre otras sandalias que fueron las que finalmente usé pues combinaron bien y eran cómodas. El adorno para el cabello me encantó. Vi el diseño en una tienda de regalos y me lo hicieron a mi gusto. Fue el que le dio el toque de color al ajuar. Flores de tela en morado, beige y aqua. Le puse un juego de aretes y dije de corazón en dorado y morado.
De mi arreglo, peinado y maquillaje, se encargaron mis estilistas de confianza. La prueba me la hicieron un mes antes y el día de la boda tuve la cita a las 9 de la mañana. Quedé muy contenta con los resultados. Ah, me olvida contar que no llevé el ramo tradicional. Me hicieron un bouquet de flores tipo pulsera, que use sin que me estorbara en mis movimientos hasta que se deshizo con tanto baile.
El novio también se lució con su ajuar. Jaqué en color gris con moño verde, su color favorito; camisa blanca y zapatos negros. En la solapa llevó una rosa blanca.
Ah, me olvidaba. Una invitada muy importante fue mi pequeña perra Morusa. La misma modista que me hizo el vestido, le hizo a ella su modelito en color lila. Se veía lindísima, aunque creo que no estuvo muy a gusto, pues está acostumbrada a andar tras de mí y yo anduve muy ocupada.
Llegamos con mucha anticipación al lugar del evento. Los invitados estaban citados a las 14.30 hrs. Y la ceremonia civil comenzó poco antes de las 3 de la tarde. La juez es mi prima, así que todo fluyo muy bien. No me sentía tan nerviosa como podía creerse. Mis testigos fueron mis padres y del novio una prima con su esposo.
Antes de intercambiar anillos, cada uno leyó emocionado los votos que escribió. Las palabras que nos dijimos fueron sorpresa y muy emotivas. Cuando nos declaró Marido y Mujer nos dimos un beso y todos aplaudieron; algunos tocaron unas campanitas o hicieron burbujas que previamente repartieron mis sobrinas más pequeñas. Recorrimos un pequeño camino y yo con el brazo en alto en señal de que ¡si se pudo!. Después vinieron los abrazos y las fotos.
Nos dimos a la tarea de asignar lugares, para facilitar el acceso de los invitados. Mis sobrinas, digamos que fungieron como damas de honor, vestidas en verde aqua con el modelo que cada una eligió. Fueron ellas las que me ayudaron a indicarles a los invitados cuál era su lugar.
No contraté a una Wedding Planner. Nosotros lo organizamos todo y para que ese día tan especial, yo no estuviera preocupada por el desarrollo de la fiesta, una gran amiga, con mucha experiencia en organizar eventos estuvo al pendiente de todos los detalles, desde la decoración, hasta que recogimos todas las cosas para entregar la terraza al finalizar la fiesta.
Mi idea de tener un evento al aire libre, aprovechando lo bello de la naturaleza del lugar se vino abajo por la lluvia que llegó dos días antes. No quise arriesgarme a estar angustiada por si llovía ese domingo, así que tres días antes decidimos que las mesas estarían en la terraza bajo techo. Y de todos modos el escenario fue inigualable. La ceremonia civil si se realizó bajo la sombra de los árboles. Si cayó una ligera llovizna, que duró apenas unos minutos.
Para la comida elegimos un buffet italiano con pastas y ensalada, que tuvo muy buenos comentarios. Ofrecimos vino tinto, cervezas, tequila, ron y whisky. Hubo una mesa de botanas y dulces para la tarde.
El pastel también fue muy especial. Lo vi en la página de una repostera y supe que era el que quería. Chiquito, apenas de dos pisos adornado con frutos del bosque y rosas blancas. Se veía el pan al natural con crema entre cada piso. Mi decisión fue no repartirlo entre los invitados. Para ellos, hubo mini cupcakes que cumplieron la función de tarta de boda. El pastel fue regalo de mis amigas.
Para amenizar el festejo contratamos a un dueto que conocimos en una exposición de bodas. Con un amplio repertorio y con lindas voces pusieron el ambiente durante la comida y en el baile. La música también fue regalo de otra amiga. Los músicos estuvieron el kiosco que adornamos con lámparas de papel.
Para nuestro primer baile elegimos la canción de Air Supply "Two less lonely people in the word" y al terminar esa pieza teníamos una sorpresa. Durante meses ensayamos una coreografía para sorprender a los invitados, la canción Love is in the Air, que interpreta Bob Sinclar. Me costó mucho montar el baile pero ese día, con algunos pequeños errores lo hicimos. Tanto les gusto a los asistentes que casi al terminar el festejo volvimos a bailarla.
Las sorpresas no terminaron ahí. A mi esposo le gusta mucho bailar. Por su cuenta ensayó la canción de Bee Gees. Night Fever. Al momento indicado, tomé el micrófono para presentarlo y que hiciera su entrada triunfal. Vestido con una colorida camisa del estilo de los 80´s, fue la sensación.
El ambiente prendió pronto. Los invitados tomaron la pista. Hasta los familiares que regularmente no bailan, lo hicieron. Salsa, cumbia, de los 80´ en español, música disco, un repertorio variado. Para amenizar el momento teníamos grandes y coloridos sombreros de figuras que se fueron rolando durante toda la tarde. Además les dimos collares, lentes, corbatas. A las mujeres pantuflas para descansar de los tacones.
Fue sin duda un día muy especial. Aún recuerdo cada detalle y me emociono. Terminó casi a las 9 de la noche. El evento resultó como lo esperaba. Si lo volviera a hacer, sería igual. Al día siguiente salimos de viaje de bodas a la playa.
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