La boda de Alexis y Xóchitl en Chilapa de Alvarez, Guerrero
Rústicas Primavera Blanco
A&X
03 May, 2025La crónica de nuestra boda
Nuestra boda se celebró el 3 de mayo de 2025 en Chilapa de Álvarez, Guerrero, y fue, sin duda, el día más feliz de nuestras vidas. Llegar hasta ese momento no fue sencillo: hubo tropiezos, cambios de último minuto y mucho cansancio, pero también risas, apoyo mutuo y un amor enorme que nos sostuvo hasta el final.
Desde el principio soñábamos con una boda que reflejara lo que somos: una pareja sencilla, trabajadora y muy unida, con un toque de creatividad y significado en cada detalle. Por eso elegimos una temática inspirada en la cultura japonesa, porque siempre nos ha gustado su simbolismo: la paz, la armonía, la belleza en la simplicidad.
Cada mesa tuvo un kakemono distinto —con ilustraciones de grullas, flores de cerezo, montañas y soles nacientes— que colgaban suavemente sobre el centro de mesa. Fue un trabajo artesanal, hecho con amor y mucha dedicación, y verlo montado el día de la boda fue tan conmovedor que me dieron ganas de llorar.
No todo fue perfecto en el camino: hubo problemas con el salón y, por momentos, pensamos que tendríamos que cambiar de lugar. También hubo errores con las decoraciones, y hasta con las pantuflas que encargué para los invitados. ¡Ni hablar del vestido! Bajé cinco kilos antes de la boda y me quedó grande, pero aun así logré sentirme hermosa. Cada pequeño obstáculo se volvió parte de la historia, porque detrás de cada problema hubo alguien apoyando, ayudando, o simplemente recordándonos por qué lo hacíamos.
Seguir leyendo »La ceremonia religiosa fue muy emotiva. Cuando caminaba hacia el altar, todo lo demás se desvaneció. Solo veía a Alexis, esperándome con una sonrisa nerviosa. Sentí que cada esfuerzo, cada noche de desvelo, cada detalle planeado con tanto cariño, había valido la pena.
La recepción fue preciosa. Decoramos la iglesia con flores naturales, y el salón estaba lleno de luz cálida, detalles en tonos neutros y rosas suaves. Para el banquete, elegimos un menú muy mexicano —mixiote de res, arroz y ensalada— acompañado de una mesa de postres dulces y salados que encantó a todos. Queríamos que los invitados sintieran que estaban en una boda hecha con el corazón, sin pretensiones, pero llena de amor.
Hubo momentos muy especiales: cuando bailamos nuestro primer vals, cuando brindamos con nuestras familias, y cuando vi a mi papá sonreír desde su mesa con lágrimas en los ojos. No puedo olvidar las risas de mis amigas, las fotos improvisadas, y el abrazo final con Alexis al terminar la noche, cuando los dos dijimos: “Lo logramos.”
A pesar de los nervios, del cansancio y de los imprevistos, fue una boda auténtica, nuestra en cada sentido. No fue una boda perfecta, pero sí fue una boda feliz, sincera y llena de amor. Y creo que eso es lo que realmente importa: que, al final del día, nos quedamos con el corazón lleno y la certeza de que el amor verdadero se construye con paciencia, trabajo en equipo y fe en los pequeños detalles.
Hoy, cuando vemos las fotos, no solo recordamos un día bonito, sino el inicio de una nueva etapa. Gracias a todos los que nos ayudaron, y sobre todo, gracias a mi esposo Alexis Suárez, por acompañarme en cada paso, por ser mi apoyo, mi calma y mi mejor decisión. Fue un día mágico, lleno de vida, flores, risas y amor… el comienzo de nuestro siempre.
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