La boda de Carlos y Blanca en Zapotlán el Grande, Jalisco
De noche Primavera Café
C&B
08 Abr, 2017La crónica de nuestra boda
Entendí muchas cosas ese día, fue algo mágico desde que organizamos todo. Ese día llegamos temprano a misa. Todos puntuales. Hasta ahí iba bien todo, hasta que mi marido llegó de tenis. Me quede atónita, que más podía hacer más que reírme y entrar al templo. Parecía como si nos hubieran sacrificado, los dos muy serios. Hasta que todo cambió, al momento de sentarnos en los bancos. Dimos la vuelta hacia el mismo lugar y nos dimos un cabezazo. Era la risa de la misa sólo para nosotros dos ya que nadie más vio, hasta el padre se sorprendió porque no paramos de reír.
La misa estuvo increíble, llena de bendiciones hasta rápido salimos de misa y eso que ese padre tiene la fama de ser gruñón y tardar mucho las misas. Recuerdo que yo elegí los versículos de la biblia que se leerían, la verdad muy hermosos. Todo corrió de acuerdo al plan… Cuál plan, si no teníamos, eso fue lo mejor.
Todo salió espontáneo porque de último momento entre todos decidieron llevarnos al centro como si fuera pasarela de modas, entre claxon gritos de niños, diciendo beso por todo el centro, fue genial la gente volteaba a ver qué pasaba, cuando se daban cuenta que era una novia solo se reían. Recuerdo que todo el tiempo solo sonreía, me encontraba en una burbuja de amor.
Seguir leyendo »Llegamos al salón ya había gente esperándonos, recuerdo que entre pláticas entre mi esposo y yo comentamos y decidimos que aunque tuviéramos nuestra mesa no nos sentaríamos ya que no queríamos sentirnos importantes, al contrario, queríamos visitar y convivir en cada mesa con cada invitado sólo hasta la cena nos sentamos. Entre otra plática entre nosotros también habíamos decidido que no queríamos lo de siempre como el baile del billete y todo los demás, la razón porque nos daba un poco de pena invitar a la gente a cooperar cosa que sentíamos desagradable, lo único que si queríamos hacer nuestro baile juntos, que vaya que bailamos dos canciones la que mi esposo escogió fue una canción de Joe Tex y yo escogí una canción de Michel Bublé You and I, cuando la escuché por primera vez, las lágrimas brotaron en pleno lugar de trabajo, así que desde ese momento supe que sería mi canción.
Empezamos el baile y mi esposo me tenía risa y risa de las tonterías que se le ocurrían y más solté la risa cuando mi cuñado y mi suegra nos interrumpieron para bailar con nosotros, obvio no podíamos decirles que aún no terminaba nuestro baile. Recuerdo que al momento de terminar el baile le dijimos al músico que haríamos el ritual que no queríamos ya que varia gente nos aconsejó que no era para que nos diera pena así lo de último momento lo hicimos y nos salió de maravilla, porque les cuento que ya no contábamos con ningún peso y aun nos faltaba pagar la música, pero lo que nos regalaron no ajustaba para todas las horas de música, así que seguíamos un poco preocupados. Pero me cayó un ángel de la guarda, mi hermano me preguntó qué nos hacía falta y le comenté que nos hacía falta completar para la música y sin ningún problema me dijo yo te los doy, me quedé anonadada no lo podía creer, ahí fue cuando creí mas en los milagros y confié más. De ahí en adelante todo siguió fluyendo.
Recuerdo que cuando vi nuestra mesa estaba repleta de regalos, me quede tan agradecida con la gente ya que invitamos a la gente de corazón porque realmente esas pocas personas queríamos que compartieran con nosotros nuestro enlace a la iglesia.
Recuerdo que cuando se dieron las 5 de la tarde y me puse mi vestido deje de contabilizar las horas hasta que nos retiramos del salón a las 6 de la mañana y yo como fresca lechuga sin gota de sueño. De ahí nos fuimos a festejar a un cuartito, ya sabrán donde nos fuimos, al día siguiente llegamos temprano a nuestra casa y resulta que todos se pusieron de acuerdo para seguir con el recalentado en casa ya que tenemos una terraza en frente de mi casa.
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