-
¡Bienvenidos a nuestra boda!
Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.
Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero, ¿Qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?