La unión de dos personas en un matrimonio implica muchos cambios: las vidas de ambos, individualmente, no volverán a ser las mismas. Su vida como pareja se tornará más íntima y más formal que cuando eran novios, incluso si vivían juntos antes de comprometerse. A cada familia se le une un nuevo integrante. Habrá trámites legales que realizar para que la sociedad reconozca esta unión como legítima. Se llevará a cabo una ceremonia para que, espiritualmente, los novios se unan en uno mismo. Y, por supuesto, habrá una fiesta en la que se representarán, mediante diferentes tradiciones, todos estos cambios.

Pedir la mano es parte de estos símbolos. Al menos en la mayoría de los casos actuales puede tratarse más de una costumbre que de un requisito indispensable para que la pareja se case, pero pedir a la novia sigue estando lleno de significado. “Pedir la mano” es una expresión un poco extraña fuera de contexto. Podríamos pensar que se trata de pedir a alguien que nos tome de la mano para recorrer un camino juntos. Pero, originalmente, viene de la costumbre romana de pedir el “manus” de una mujer.

En la Roma antigua las mujeres no eran personas independientes: aunque tenían sus propios derechos, dependían de un padre, un hermano mayor o un marido. Así, al pedir el manus, lo que se pedía era el poder sobre la mujer. Esto, tristemente, sigue siendo así en algunas partes del mundo.

 

 

Sin embargo, gracias a los movimientos feministas, en la actualidad sabemos que las mujeres no le pertenecen a nadie y que nadie tiene poder sobre ella. Ella es quien decide cuándo, con quién y cómo casarse, si así lo desea. De manera que, lo más importante es que ella esté decidida a casarse. Sin comunicación, sin saber los deseos de la novia, es bastante peligroso planear un evento para pedirle enfrente de otras personas que se una con su novio para siempre. Puede ser un suceso muy incómodo. Recuerden cuando Gastón le pide a Bella que se casen y termina en un charco de lodo con una orquesta tocando a todo lo que da.

Pedir la mano de la novia, sin embargo, es importante porque comunica el compromiso nupcial a los familiares. No se trata de pedirle permiso al papá de la novia para que la deje casarse, sino de honrar a ambas familias y permitirles empezar los festejos de esta determinación. Con este propósito, los novios pueden hacer una comida muy íntima, o una fiesta a lo grande, según su relación con ambas familias lo permita. Lo más usual es realizar una cena con los miembros más importantes: los papás y las mamás. Pero no se preocupen: la antigua usanza de que el novio acuda con sus papás a casa de la novia y, en completa seriedad, realice su propuesta, ya no es necesaria.

 

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Incluso, en lugar de que la reunión sea una sorpresa para la novia, puede ser una sorpresa para las familias de los dos. O, bien, para el novio, siempre y cuando él también esté decidido a casarse: las chicas podemos tomar la iniciativa cuando queramos, y así, reinventar las tradiciones. No hay un lineamiento para planear la pedida de novia: puede entregarse ahí el anillo de compromiso o haberse entregado antes, puede ser una cena muy formal o una comida en el jardín, pueden estar sólo los suegros y sus hijos o toda, toda la familia. Lo maravilloso es cómo cada pareja realiza este ritual de manera diferente, porque hay tantas maneras posibles como familias existen en el mundo.

Lo que sí se sigue acostumbrando es que el novio y su familia tengan un detalle lindo para sus futuros suegros: lo más común es que se presente con un ramo de flores para la mamá de su novia y con una botella de vino para el papá. Hay quien lleva serenata con mariachis o familias que le dan a la novia, o a ambos, regalos de compromiso.

 

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Es preferible que la reunión se realice en un lugar tranquilo, para que el novio pueda dedicar algunas palabras a la familia y a su novia. Los padres también pueden hablar, y expresar su satisfacción. También puede hablarse en la reunión de los planes a futuro, incluso si son sueños que parecen muy lejanos.

En caso de que los novios decidan no seguir esta tradición, debe evitarse presionarlos. Esta es la primera celebración de su unión, y, desde ahora, deben tener la libertad para hacer las cosas a su manera. Y, por el otro lado, si es una costumbre que desea conservarse, también debe respetarse: la comprensión debe ser en ambos sentidos, ya que en esta se basan las transformaciones sociales: tradición e innovación. Pero, si tu novio va a pedir tu mano, aprovechen la ocasión para reunir a sus seres queridos, empezar los planes para la boda y divertirse.

 

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